Toros en Málaga | Quinta de abono David de Miranda sobresale y se gana la sustitución de Aguado

  • David de Miranda corta una oreja de cada toro del mejor lote del festejo y destaca en el ‘cartel de los jóvenes’

  • La Palmosilla lidió un encierro completo en el que se pudieron ver, al menos, tres toros de buena condición 

  • López Simón se hizo con un trofeo y Román, voluntarioso

David de Miranda sobresale en el 'cartel de los jóvenes' David de Miranda sobresale en el 'cartel de los jóvenes'

David de Miranda sobresale en el 'cartel de los jóvenes' / Daniel Pérez / EFE

Unos niños que por el callejón deambulaban antes de comenzar la corrida comentaban que ellos iban con Román. Tal cual. Decían, con sus poco más de ocho o nueve años, que habían estado con él hacía un rato y que aquello les servía para querer un triunfo del Valenciano. En Román veían el reflejo de un matador que está llamado a devolver a la juventud una parte de la fiesta. No es el único. El público, escaso en número, se acercaba en más de una y más de dos ocasión pidiendo entradas para el ‘cartel de los jóvenes’.

Estaba claro que esta terna no iba a poner el cartel de no hay billetes pero, teniendo en cuenta la demanda de cierto aperturismo en las listas -valga el símil-, lo lógico hubiera sido mayor respuesta de la afición. O quizá es que fueron únicamente esos los que estuvieron, los aficionados. O es que no es tan abrumadora la petición. El caso es que un tercio de la plaza vio como toreaban a los seis animales de La Palmosilla. Tan solo uno no había pasado el reconocimiento y Javier Núñez echó un cierro en el que, con sus virtudes y defectos, se lidiaron al menos cuatro toros de interesante juego.

López Simón, el más experimentado de los tres con nueve años ya de alternativa, era el único que hacía el paseíllo con la montera calada. El silencio emergía del cemento. El de Barajas hizo frente a un toro justito de fuerzas que empezaba a mostrar sus cualidades cuando el diestro comenzó a torear al natural. Perfiló varias tandas por este pitón hasta que el toro se desentendió en las salidas. Fue noble, repetidor y con una condición que LS aprovechó con altibajos a lo largo de la faena. Dejó una estocada algo desprendida y el público fue un poco más que generoso pidiendo de forma mayoritaria la oreja.

Román torea con la derecha a su primero Román torea con la derecha a su primero

Román torea con la derecha a su primero / Daniel Pérez / EFE

El cuarto, de más edad de todo el festejo, fue un toro feote al que LS dejó dos veces en suerte. Ángel Rivas le colocó un buen primer puyazo y un escaso picotazo en el segundo. Aun así, la ejecución de la suerte fue vistosa, la colocación correcta y la ovación correspondida. Inició faena de rodillas. Primero, en línea; luego, en redondo, culminando con un pase de pecho doble. Pronto buscó remates llamativos con molinetes y cambios de mano antes que el toreo en profundidad. La faena irregular contó con algunos momentos interesantes por el pitón derecho, el más potable del toro y por el que se consiguieron los mejores momentos.

Aquel animal de La Palmosilla tenía un buen fondo, noble y con prontitud, que quedó un poco en tierra de nadie. Comenzaba a evidenciar la falta de fuerza y buscó la cercanía LS. Entre tanto, el recurso de descalzarse como norma, y no como excepción. El final, entre cambios de mano, precedió a una media, un pinchazo y una estocada entera. Dio una vuelta al ruedo que debería haber quedado en ovación.

David de Miranda se llevó el lote y la sustitución de Aguado. El tercero fue el más bajo y joven. Le hizo un quite por saltilleras quieto como un poste. Allí se quedó tras brindar. Rebosaba prontitud Rescoldo. Solo con poner la muleta, el de Javier Núñez se arrancaba al embiste. Primero por péndulos. Luego en redondo, cargando la suerte y buscando una finalización del muletazo que llegó a partir del ecuador de la faena. La nobleza y poca fuerza ayudaron al de Trigueros a torearlo a placer, combinando la composición con los remates por bajo. Acabó por manoletinas y la estocada, un poco desprendida, se premió con la oreja.

López Simón torea de rodillas al 4º López Simón torea de rodillas al 4º

López Simón torea de rodillas al 4º / Daniel Pérez / EFE

El mismo reconocimiento obtuvo tras matar al sexto. Antes, DM había toreado al de más peso del encierro en la sinergia de estilos. Comenzó en la frialdad del valor y continuó en la calidad de la estética. Los derechazos, mejor pitón, los buscó en redondo. Esa persecución de un estilo será algo que perfilará en invierno, pero lo importante fue que, pese a la juventud, la afición vio a un torero solvente que carga el peso en la pierna, compone la figura de salida y alardea de pluralismo (ahora tan de moda) conceptual. El premio: una oreja y volver hoy sustituyendo a más ni menos que Pablo Aguado.

Román dejó en suerte al segundo, que se partió la punta del pitón al clavar en el albero. No se picó bien pero en banderillas comenzó a dejar ver una bravura que sacaría en la muleta. Brindó al público y Adivino se arrancaba con alegría, atropellándose en la embestida por tomar la muleta. La clase floreció por el derecho y por ese lado se sucedieron varias tandas en redondo de buen fondo. El izquierdo era algo más informal pero seguía destacando por la casta del ataque. Finalizó en las cercanías, pinchó tres veces y saludó.

El quinto fue el peor del encierro. Lo brindó a Fortes y rápido hizo alarde de la mala condición. Mirón e incierto, derrotando en los remates y saliendo con la cara alta. Estuvo voluntarios Román, que a estas alturas no es poco. Dejó un buen espadazo y volvió a saludar.

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