29 trabajadores que sostienen la 29 edición del Festival de Málaga
Técnicos, conductores, azafatos, personal de limpieza, periodistas o seguridad: los profesionales que están detrás del evento para que todo funcione
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Cuando el público mira la alfombra roja del Festival de Málaga, lo que ve son actores, directores y caras conocidas. Pero detrás de cada estreno, de cada rueda de prensa y de cada proyección existe un engranaje humano que trabaja durante jornadas intensas para que todo funcione. En esta 29 edición, decenas de profesionales hacen posible que el cine se viva en toda la ciudad.
Algunos llegan desde lejos. Es el caso de Lili, periodista que viaja desde Valladolid para cubrir el festival junto a su equipo desde 2016. Gestionan un pequeño blog de cine y durante estos días recorren ruedas de prensa, realizan grabaciones, toman fotografías y comparten contenido sobre todo lo que ocurre en el evento. “Estamos encantados de estar aquí”, asegura.
Uno de los primeros puntos por los que pasan muchos de esos periodistas es el mostrador de acreditaciones situado en el Teatro Cervantes. Allí trabaja Rocío, periodista que lleva cinco años en el festival y que se encarga de entregar las acreditaciones a medios de comunicación y a estudiantes de escuelas de cine de toda España. Su labor no se limita a repartir credenciales: también resuelve incidencias y dudas sobre la marcha.
Mientras tanto, siguiendo en el Teatro Cervantes, los preparativos técnicos nunca se detienen. Alba, técnica audiovisual que cumple su tercer año en el festival, trabaja junto a su equipo en la instalación de luces y sonido tanto dentro del teatro como en espacios tan visibles como la alfombra roja.
En las calles de Málaga, otra pieza clave del engranaje es el transporte de invitados. Lidia, conductora oficial del festival desde hace tres años, reconoce que es una experiencia especial. “A veces llevo en el coche a personas que he visto en la pantalla”, cuenta. Destaca además el compañerismo que existe entre los trabajadores y espera poder seguir repitiendo la experiencia cada año.
El festival también mira al futuro del cine. Claudia, encargada del control de invitados en cócteles y eventos, participa además en un stand dedicado a las nuevas tecnologías donde se muestran experiencias cinematográficas con realidad virtual. En esa misma línea trabaja Pablo, azafato en el espacio de realidad virtual, que guía al público a través de fragmentos de películas inmersivas. Claudia y Pablo trabajan en el espacio del festival situado en La Malagueta, La Villa Del Mar.
En el Rectorado de la Universidad de Málaga, Edu recibe a los participantes que presentan proyectos cinematográficos. Su trabajo consiste en orientarles y ayudarles durante las presentaciones, una parte esencial del mercado profesional del festival.
En el área de marketing y patrocinio se encuentra Meli, que lleva cuatro años trabajando en el evento. Para ella, formar parte del festival es un privilegio: “No hay lugar más bonito para trabajar que un sitio donde se fomenta la cultura de Málaga”.
Pero mantener el festival en marcha también implica tareas menos visibles. Desiderio, junto a dos compañeros de la empresa Multiset, se encarga del mantenimiento del festival desde hace cinco ediciones. Estos días su mayor reto ha sido la moqueta de la alfombra roja, que requiere maquinaria especial para eliminar el agua cuando llueve, su labor principal es que la alfombra quede impoluta dentro de lo posible.
En el Cine Albéniz, otro de los centros neurálgicos del evento, María José pasa el micrófono durante las ruedas de prensa, da la bienvenida a los invitados y controla el acceso a las salas. Es su segundo año en el festival. Allí también trabaja Eva, encargada de la limpieza del cine. Durante estos días el trabajo se multiplica: las salas se llenan mañana y tarde, por lo que el equipo de limpieza tiene que redoblar esfuerzos.
El mantenimiento general también depende de profesionales como José, que está pendiente de cualquier necesidad técnica que pueda surgir. Y para que todo funcione en materia de limpieza, Mabel Vilaseca, supervisora de Multiset, recorre constantemente el Teatro Cervantes comprobando que cada espacio esté en perfectas condiciones.
La seguridad es otro pilar fundamental. Isabel, vigilante en la zona de Aparicio y la sala de prensa, lleva cuatro años trabajando en el festival y destaca la buena coordinación entre equipos. Algo similar cuenta Adam, que este año participa por primera vez controlando accesos y protegiendo los equipos en el Teatro Cervantes. En la Plaza de la Constitución, Mónica también vigila el desarrollo de las actividades, en jornadas que pueden alcanzar las doce horas de pie.
Para muchos trabajadores, el café es casi tan importante como el cine. Vanesa, barista de la organización, se encarga de mantener despierto al equipo con tazas de café durante largas jornadas. “Es intenso, pero muy bonito”, resume en su segundo año en el festival.
La actividad del festival se extiende también a otros espacios culturales. En el auditorio del Museo Thyssen, Míchel se encarga de la parte técnica de charlas y mesas redondas: micrófonos, vídeos y proyecciones. Lleva casi una década participando en el festival en distintos puestos técnicos.
Además, en el Hotel Málaga Palacio trabaja Miguel, gestiona las acreditaciones en el hotel. Es su segunda edición en el festival afirma que es un placer estar en contacto con los invitados que vienen y atenderles para ayudar en todo lo posible. Trabaja en el área de invitados.
En la salida del hotel se encuentra Coral Serra, cámara en un set que patrocina Repsol con un medio de comunicación que se dedica a la cultura, explica que en ese espacio se hacen entrevistas a diferentes personas que vienen al festival de invitados, actores, directores o guionistas. Ella se encarga de hacer las fotografías de dicha entrevista.
En el Hotel NH, uno de los puntos clave para la industria, Alesandra revisa acreditaciones en la entrada del Industry Club y orienta a los asistentes. Allí también trabaja Silvia, estudiante en prácticas que ha pasado por varios departamentos del festival. Reconoce que el trabajo es agotador, pero también una oportunidad para conocer a profesionales del cine de todo el mundo.
Dentro del área industrial, Fernando trabaja en producción del MAFIZ desde hace cinco ediciones, coordinando necesidades logísticas y técnicas. Asimismo, Beatriz se encarga de las relaciones institucionales, organiza contactos con instituciones cinematográficas de distintos países y comunidades autónomas, además de coordinar los stands del espacio profesional.
A ellos se suman otros perfiles esenciales para el funcionamiento diario del festival: regidores de sala que coordinan galas y proyecciones, responsables de voluntarios que organizan turnos en distintas sedes, personal de logística que traslada material entre espacios, informadores que orientan al público y equipos de producción que supervisan eventos paralelos.
Todos ellos, hasta completar decenas de trabajadores, forman la cara menos visible del Festival de Málaga. Un equipo que rara vez aparece en las fotografías, pero sin el cual el festival simplemente no existiría.
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