Manu Ríos, de cantar en la peluquería de su madre a tener 10 millones de seguidores en Instagram

El actor que encarna a Patrick Blanco en 'Élite' ha viajado a la capital malagueña, junto al resto del elenco, para promocionar la quinta temporada de la serie de Netflix

Un cine de buen humor levanta el telón al son de Camela

La programación del Festival de Cine 2022

Manu Ríos, este sábado en la terraza del Hotel AC de Málaga.
Manu Ríos, este sábado en la terraza del Hotel AC de Málaga.
María José Díaz Alcalá

19 de marzo 2022 - 15:56

MÁLAGA/La serie Élite de Netflix aterriza en Málaga con motivo de su 25 Festival de cine. El próximo 8 de abril arranca un nuevo curso escolar en Las Encinas, y los actores que encarnan a los adolescentes más rebeldes y adinerados no han querido perderse el encuentro anual que se produce en la capital malagueña en honor al séptimo arte.

Desde que la serie llegara por primera vez en 2018 a la plataforma de streaming, muchos son los personajes que se han ido renovando hasta quedar solo dos de los que comenzaron: Itzan Escamilla (Samuel) y Omar Ayuso (Omar). Uno de los nuevos rostros que se dejó ver el año pasado -y que continúa este- fue el de Manu Ríos (1998), el actor, cantante, influencer y modelo manchego que roza ya los 10 millones de seguidores en Instagram, y que también ha participado recientemente en la serie La edad de la ira. Todo un artista que promete ser estrella del cine español.

–¿Comenzó haciendo teatro?

–Realmente empecé antes en un programa de televisión musical en mi tierra, en Castilla La Mancha. Tenía nueve años y ahí fue donde me di cuenta de lo que quería hacer. Pero sí, también empecé a hacer teatro y musicales desde muy pequeño. Ya con cuatro años cantaba en la peluquería de mi madre, hacía mis shows y las clientas le decían a mi madre que tenía que dedicarme a eso cuando creciera.

–Eres de un pueblo muy pequeño, ¿no? ¿Cómo era la vida allí?

–Sí, de Calzada de Calatrava. Tuve una infancia muy tranquila, con mis amigos de siempre, con una rutina de ir al colegio y por las tardes jugar. Más tarde, cuando empecé con el tema de los musicales, compaginaba mi vida en el pueblo con los días que iba a Madrid por trabajo. Aunque bueno, no lo veía como un trabajo. Pero, en general, mis etapas allí han sido increíbles. No las cambiaría.

–¿Fue durante esa etapa cuando comenzaste a subir vídeos a YouTube en los que hacías covers?

–Sí, aunque algunos los he borrado porque era muy joven y no me gustaban.

–¿Se sintió en algún momento juzgado en el pueblo por subir estos vídeos?

–Cuando empecé a subir vídeos mis compañeros y amigos de toda la vida no se sorprendieron porque siempre habían visto desde muy pequeño lo que me gustaba. Siempre en obras de teatro, bailes de fin de curso o planeando algo, me apuntaba a un bombardeo. Pero es cierto que cuando entré en el instituto y comenzó a venir gente de otros pueblos sí escuchaba que me llamaban el Justin Bieber español.

–¿Y eso no le gustaba?

–A veces lo usaban para hacer daño por el tono en el que lo decían. Pero la gran mayoría me apoyó bastante y eso no supuso un drama.

¿Cuándo fue consciente de que se estaba enfrentando a una audiencia masiva?

–Cuando estuve haciendo el musical de Los Miserables en el Teatro Lope de Vega, en Gran Vía. Me impresionaba ver cómo el teatro se llenaba. Era increíble. Además, siempre que salía al escenario la gente empezaba a cantar, rompí la barrera con el público. Lo recuerdo muy emocionante y el momento en el que me di cuenta del impacto que tenía lo que hacía.

–¿Recuerda el día que se abrió una cuenta en Instagram?

–Conocí Instagram porque la maquilladora del musical me habló de la red social, pero yo no tenía ni idea. Me abrí una cuenta como todo el mundo, sin ningún propósito, para subir fotos y comunicarme con mis amigos. Pero, al tiempo, me di cuenta de que podía crear una comunidad y que cuando subía vídeos a YouTube la gente me buscaba en esa nueva red social y me empezaba a seguir.

–Creció muy rápido, ¿cómo lo hizo?

–Yo creo que por compaginarlo con Youtube, me acuerdo que las versiones de canciones que subía se empezaron a hacer virales y el número de seguidores creció. Hubo un momento que fue muy rápido y no entendía qué estaba pasando.

Manu Ríos, en una foto de sus redes sociales.
Manu Ríos, en una foto de sus redes sociales. / Instagram

–Está rozando los 10 millones de seguidores, ¿le sigue haciendo ilusión alcanzar cifras o uno se acostumbra?

–No me gusta verlo como cumplir cifras, no tengo una meta. Estoy agradecido de que mi trabajo reciba apoyo, pero realmente me da igual. No me gusta ver a las personas como un número.

–Hace tres años fue proclamado el influencer español más seguido del mundo, ya le han desbancado. ¿No le importa entonces?

–Como te decía, no presto atención a esto, nunca le he dado importancia. Me da igual tener más o menos seguidores que otras personas. A veces me pongo muy nervioso cuando conozco a alguien al que admiro mucho, aunque no tenga muchos seguidores.

–Si le preguntan a qué se dedica (si es que hay alguien que no lo conoce), ¿qué contesta? ¿Influencer, cantante o actor?

Influencer no es una palabra que me represente, nos meten a todos en el mismo saco y cada uno tenemos algo diferente que ofrecer. Yo me considero artista porque me gusta la interpretación, la música, la moda…

–El año pasado le fichó Netflix y Carlos Montero (creador de la serie) para entrar en el elenco de Élite, ¿aceptar la propuesta supuso mucha presión por la repercusión que estaba teniendo la serie?

–Estaba muy contento e ilusionado con la oportunidad, pero sí claro, me dio un poco de respeto. Obviamente entras a un sitio en el que sabes que estás muy expuesto y de repente hay mucha gente pendiente de lo que estás haciendo. Pero, sobre todo, agradecido con la oportunidad. Desde que entré en el proyecto, mi vida ha cambiado profesional y personalmente. Los compañeros ahora son como mis hermanos, te cambia la vida positivamente.

–Hubo un poco de polémica en las redes sociales cuando anunciaron que estarían en la temporada pasada Pol Granch y usted. Mucha gente criticó que se contrataran a personas con poca experiencia conocida en el mundo de la interpretación, solo porque tenían seguidores y físicamente eran atractivas, ¿cómo llevó esto?

–Estaba tranquilo porque yo sé el background que tengo. Llevo desde los nueve años en el mundo de la interpretación y me he formado en música y baile, pero cada uno es libre de pensar lo que quiera.

–No tiene apenas comentarios negativos en sus publicaciones de Instagram. ¿No tiene haters o los bloquea y borra sus comentarios?

–No te voy a engañar, hay días que sí recibo críticas y cuando estás más sensible te afectan, pero lo positivo es mucho más e intento quedarme con eso.

–¿Siente a veces que los que se dedican a redes sociales están obligados a dar su opinión sobre temas de actualidad o, incluso, condenarlos?

–Creo que es necesario aprovechar los seguidores que tenemos para dar voz a temas que son importantes. No me siento obligado a hacerlo, es como una oportunidad de poder aportar algo positivo. Además, tanto en Élite como en la serie que he hecho recientemente, La edad de la ira, se reflexiona sobre temas como la homofobia o el acoso escolar, y para mí es muy importante visibilizar estos asuntos.

–¿Qué le diría al Manu de hace una década?

–Que tenga paciencia porque era muy impaciente. Bueno, sigo siéndolo. Pero, sobre todo, que la tenga porque va a encontrar su camino y que no le dé tantas vueltas a la cabeza, que era una cosa que hacía mucho.

No me puedo ir sin preguntarle qué le parece 'Motomami', el nuevo disco de Rosalía.

–[Ríe] Estoy obsesionado, en bucle. Pertenezco al team Motomami.

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