La farola

Abril y la naturaleza de Málaga: cascadas, cuevas y hasta un puente

La Cueva del Hundidero.

La Cueva del Hundidero. / Javier Flores

Málaga es terreno basto e incansable de naturaleza. La provincia tiene rincones y rincones por descubrir donde su patrimonio natural brilla por sí solo, dónde parece que el tiempo no pasa, donde apetece quedarse y no volver. Especialmente en abril, donde el clima comienza a ser más benévolo e invita a pasear durante más horas, donde el sol nos acompaña más tiempo, es un buen momento para echar lo imprescindible en la mochila y salir a descubrir Málaga. Pasamos por una cascada, nos adentremos en dos cuevas y cruzamos a través de uno de los puentes más sorprendentes de la provincia.

Cascada de Jorox

Cascada de Jorox. Cascada de Jorox.

Cascada de Jorox. / malaga.es

En Málaga se pueden encontrar muchas cascadas y saltos de agua, pero la de Jorox es especialmente única, más que recomendable visitar este mes de abril. Esta aldea pertenece a Alozaina y tiene una historia peculiar que aún se refleja en sus calles, por las que corre el agua a través de acequias y se escucha incluso durante los momentos más calurosos del verano. Gracias a su ubicación en torno a sierras de roca caliza y nacimientos de agua, los cauces de herencia musulmana siguen funcionando en esta zona. Cerca del pueblo se encuentra una cascada de agua azulada, hermosa y refrescante, que, aunque pequeña, ofrece un descanso después de completar el corto pero exigente camino que lleva hasta ella. Jorox es una aldea muy pequeña en la que es recomendable no entrar en coche o dejarlo en las afueras para molestar lo menos posible. Vale la pena detenerse en la venta del pueblo y explorar el entorno de la Sierra de las Nieves, que ofrece muchas posibilidades para completar la visita –el barranquismo es uno de los grandes alicientes de la zona–.

Cueva del Hundidero

Cueva del Hundidero. Cueva del Hundidero.

Cueva del Hundidero. / Javier Flores

La Cueva del Hundidero es impresionante desde la entrada, con casi 50 metros de altura que hacen que el ser humano parezca pequeño. Sin embargo, esto es solo una de las muchas características notables de esta particular cueva. El río subterráneo es responsable de los paisajes que podemos encontrar allí bajo el suelo, de un valor incalculable. Aunque la gran estalagmita es muy fotografiada, toda la cavidad es digna de ser explorada y admirada. A pesar de no ser tan conocida como la Cueva de Nerja o la Cueva del Tesoro, no tiene nada que envidiarles en términos de espectacularidad. Además, cerca de la cueva se puede visitar un proyecto fallido de presa llamado del Hundidero o de Los Caballeros, que ofrece vistas preciosas y diferentes de todo este paisaje. La cueva se encuentra en Montejaque, un hermoso pueblo rodeado de naturaleza y con varías vías ferratas, además de un rico patrimonio natural que debes disfrutar.

Cueva de Ardales

Interior de la Cueva de Ardales. Interior de la Cueva de Ardales.

Interior de la Cueva de Ardales.

Aunque tal vez no sea tan espectacular como la Cueva del Hundidero, la Cueva de Ardales es una excelente opción para aquellos que disfrutan de estos lugares tan especiales. Dentro de la cueva se pueden encontrar pinturas prehistóricas que han sido importantes para el estudio de los neandertales. Estas pinturas ponen de manifiesto que estos seres pensaban en el futuro y no tenían una capacidad intelectual superior a la que se les suponía. La cueva es un lugar perfecto para sumergirse en la historia y disfrutar de vistas impresionantes. Además, se encuentra en Ardales, que cuenta con una playa de interior con bandera azul y está cerca del triángulo formado por Bobastro, el Caminito del Rey y El Chorro, lo que ofrece múltiples opciones para que la visita sea muchos más natural de lo que ya es con el paso por su cueva.

Puente colgante de El Saltillo

Vista del puente colgante de El Saltillo en Canillas de Aceituno. Vista del puente colgante de El Saltillo en Canillas de Aceituno.

Vista del puente colgante de El Saltillo en Canillas de Aceituno. / Marilú Báez

El puente colgante de El Saltillo se encuentra en Canillas de Aceituno, un pueblo con diversos atractivos naturales como la cueva de La Fájara y el nacimiento del río Bermuza. Ambos son lugares muy interesantes para visitar también. El puente está a menos de tres kilómetros del pueblo y es posible disfrutar de un agradable paseo hasta llegar a él. Con 50 metros de longitud y 70 metros de altura, el puente es bastante impresionante y ofrece una perspectiva completamente diferente del entorno de las Sierras de Tejeda y La Almijara. Hay muchas opciones para completar una buena jornada de relax en la zona, siempre con la naturaleza como eje.

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