La farola

Cuatro alcazabas en Málaga para poner en orden tu reino

Vistas de la alcazaba de Antequera.

Vistas de la alcazaba de Antequera.

Son construcciones que dominan las principales ciudades del sur de la península ibérica. España y Portugal comparten también con algunos países africanos las construcciones defensivas de la Edad Media andalusí. Cosas de la historia. Las alcazabas no son otra cosa que un recinto amurallado, con torreones defensivos y todos los detalles para que las poblaciones en las que estaban construidas pudiesen defenderse. La Edad Media en la península ibérica fue especialmente belicosa. Las localidades más prósperas tenían a mucha gente viviendo en los arrabales -extramuros- y la mayoría de alcazabas están pensadas para acoger a esas personas, aguantar asedios y devolver golpes al ejército enemigo con relativa facilidad. Aunque su primer acto de defensa es la persuasión: sus características las hacían casi inexpugnables para el armamento de la época.

Las luchas de poder que derivaban en guerras o batallas eran relativamente habituales y esa misma inestabilidad se contagiaba también en la parte cristiana. A menudo, pugnas por el poder entre diversas ramas familiares o diferentes familias desembocaban en conflictos mayores. Por eso, una buena alcazaba era clave para mantener el poder en un territorio.

En la provincia de Málaga casi todos los edificios defensivos históricos han sido utilizados en la época de dominación árabe, algunos se basaron en fortalezas anteriores de gran calado o los restos de ellas. La reutilización de buenas construcciones es algo que se practica con normalidad a lo largo de los siglos, pero hay construcciones que han pasado a la historia por su esplendor en la época andalusí. Alcazabas bien situadas, perfectamente construidas y que han llegado a nuestros días no sólo para aprender sobre el pasado, también son lugares con extraordinarias visas de los lugares que dominan, excepto en la temporada alta turística suelen ser tranquilos, lo suficientemente amplios como para poder concentrarse en lo que cada cual quiera y dan una sensación de seguridad importante aunque ya nadie las vea como una herramienta para estar a salvo. Por eso, pueden ser excelentes opciones para relajarse, reflexionar y poner en orden el reino personal de cada cual, independientemente de su tamaño, credo y estado actual.

Alcazaba de Antequera

Vistas de Antequera desde la muralla de su alcazaba. Vistas de Antequera desde la muralla de su alcazaba.

Vistas de Antequera desde la muralla de su alcazaba. / M.H.

Se construyó en el arranque del siglo XII, para ello se usaron restos de una fortaleza romana, pero más las piedras y sillería que las estructuras. Cuando el avance cristiano se estableció en Sevilla hubo que rehacer parte de la construcción y ampliarla, esto se data sobre 1248. Es grande en extensión y alguna de sus torres está entre las más altas de las construcciones andalusíes de la época. Antequera fue una plaza importante en lo militar durante varios siglos y esta construcción lo demuestra. Repleta de detalles en la factura del edificio que se completó en época cristiana coronando una de sus torres con un campanario. En su interior, hay restos de aljibes, jardines que se mantienen y espacio suficiente para acometer la visita de manera tranquila. El paisaje que domina es la propia ciudad de Antequera y sus alrededores.

Alcazaba de Marbella

Alcazaba de Marbella. Alcazaba de Marbella.

Alcazaba de Marbella. / M.H.

Levantada en el siglo X, en ella también se aprovecharon las piedras de las ruinas romanas de Salduba. Abderramán III necesitaba plazas fuertes después de derrocar a Omar Ben Hafsun y éste fue uno de ellos. Pensado para defenderse de revueltas internas pero también de posibles desembarcos desde el Magreb, la alcazaba marbellí fue reconstruyéndose en los siglos XI y XIII y después, una vez conquistada la plaza por los Reyes Católicos en la recta final del siglo XV se adecuaron sus murallas y torres para la nueva artillería de la época.  Hoy en día impresiona ver por fuera alguna de sus torres más señeras como la del Cubo.

La fortaleza de Vélez Málaga

Vistas desde la Fortaleza de Vélez Málaga Vistas desde la Fortaleza de Vélez Málaga

Vistas desde la Fortaleza de Vélez Málaga / M.H.

En el mejor sitio natural para defender una ciudad que fue muy importante en varios pasajes de la historia. Hay referencias de ella ya en el siglo X y tuvo preponderancia durante toda la existencia del Reino de Granada. Cuando entraron los cristianos en ella, le dieron toda clase de prioridad a la hora de acoger importantes instituciones de la época. Con la llegada de la invasión francesa, se vuelan varias partes de la construcción, que era un castillo perfectamente situado y aprovechable por cualquier ejército, y el monumento empieza una decadencia que se trata de frenar reconstruyendo las partes menos deterioradas en la década de los 70 del siglo XX. Las vistas desde las murallas cercanas y desde la propia fortaleza son dignas de disfrutar tranquilamente.

La alcazaba de Málaga capital

Vistas de la alcazaba de Málaga capital. Vistas de la alcazaba de Málaga capital.

Vistas de la alcazaba de Málaga capital. / Javier Albiñana

Tan grande y bien pensada que tiene un castillo como el de Gibralfaro para defenderla. Uno de los sitios más complicados de conquistar en su época de esplendor y que ha pasado siglos en los que no se le ha hecho mucho caso. Ahora sigue dominando el paisaje y es una visita prácticamente obligada para los amantes del patrimonio y la historia que visitan la capital de la Costa del Sol. Las murallas, del siglo XI son de las construcciones de este tipo y época más grandes de las que se conservan en España, sus muros fueron reforzados varias veces antes de la llegada de los cristianos en una de las batallas más duras de los Reyes Católicos contra los reinos nazaríes. Tuvo varias batallas también en el siglo XII que tal vez influyeran también en su reconstrucción y puesta a punto. Como las otras, aprovechó un emplazamiento defensivo de época anterior para constituirse y aprovechó las piedras de los monumentos romanos adyacentes. En su interior alberga barrio de casas, jardines, palacio y por supuesto elementos defensivos.

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