Asaltan una tienda de uniformes y se llevan 60 pijamas sanitarios
Los ladrones rompieron de madrugada el escaparate para acceder al interior, robaron la caja con 500 euros y causaron numerosos destrozos
El estruendo que provocó el golpe del escaparate y la consiguiente rotura de los cristales alertó a una vecina de la zona, que se despertó sobresaltada, pero su ventana no daba al establecimiento afectado y cuando consiguió saber de dónde procedían los ruidos, los ladrones ya habían huido con el botín. Eran, aproximadamente, las 4 de la madrugada y el robo, que está siendo investigado por la Policía Nacional, se había perpetrado en Gallantdale, un comercio situado en el número 3 de calle Ayala, próxima a la estación de tren María Zambrano.
Los autores reventaron la cristalera para acceder al interior de la tienda, especializada en la venta de uniformes para profesionales del sector sanitario. Una vez dentro, ocasionaron numerosos destrozos, revolvieron el local y se llevaron la caja registradora, que según el testimonio del dueño, Miguel Ruiz, contenía cambio y la recaudación de varios días, lo que sumaba un total de unos 500 euros. Asimismo, los cacos sustrajeron varias prendas de ropa que se encontraban colocadas tanto en el escaparate como en otros puntos del local. En concreto, el empresario calcula que faltan unos 60 pijamas que estaban colgados en perchas y barras y cuyo coste puede oscilar "entre los 3.000 y los 3.500 euros".
"Parece haber sido algo rápido pero efectivo. Además de los destrozos causados a los maniquíes, han robado bastante mercancía. Hemos encontrado el ordenador en el suelo junto a otros objetos", se lamentó el encargado, que desconoce cómo se produjo el asalto. El almacén del negocio, al parecer, estaba intacto y no registró pérdidas.
Su consuelo, según reconoció, es que la empresa tiene registrada su propia marca, Gallantdale, lo que dificultaría la reventa de los uniformes. "Va a ser complicado que intenten vender cualquier prenda así como así porque la marca que llevan es propia", manifestó el dueño, que hacia el mediodía acudió a Comisaría para denunciar los hechos tras haber dado parte a su compañía de seguros.
Una persona que conocía el establecimiento fue quien dio aviso del enorme orificio que presentaba el escaparate. En torno a las 8:30, llegó una empleada y descubrió entonces que, además de la rotura de una de las lunas de la cristalera, habían sido sustraídos varios productos. Hasta la zona se desplazaron dos miembros de la Policía Científica, que llevó a cabo una inspección ocular sobre el escenario del robo para recabar pruebas, entre ellas posibles huellas dactilares, que ayuden a identificar a los responsables.
Se trata del primer robo que sufre el negocio, inaugurado el pasado mes de julio, pero en la zona, sin embargo, no ha sido el único. Un bar situado en la misma calle fue hace unas semanas el escenario de otro asalto de madrugada. En aquella ocasión, los ladrones se hicieron con varios electrodomésticos.
Asimismo, el pasado 9 de octubre, la Policía Nacional detuvo a dos hombres tras haber sido sorprendidos cerrando la persiana de un local comercial de la zona oeste de Málaga hacia las 3:00.
Cuando uno de ellos iba a ser identificado, trató de deshacerse de un trozo de bombín que portaba, arrojándolo debajo de un vehículo que estaba aparcado en el lugar. Además, se le intervino una mochila con un martillo y una llave inglesa.
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