Málaga

El Ayuntamiento de Málaga activa la contratación de las obras para reabrir la piscina de Puerto de la Torre

  • El valor inicial supera el millón de euros y el plazo es de unos seis meses 

  • Las empresas tienen hasta el 15 de junio para presentar sus ofertas

Estado en el que quedó la piscina tras el incendio ocurrido en 2017. Estado en el que quedó la piscina tras el incendio ocurrido en 2017.

Estado en el que quedó la piscina tras el incendio ocurrido en 2017.

Los vecinos de Puerto de la Torre pueden empezar a hacer cuentas sobre cuándo podrán volver a disfrutar de la piscina de centro deportivo construido en el distrito hace más de una década por el Ayuntamiento de Málaga pero sin servicio desde hace casi cinco ejercicios. Para que esto sea posible, la Gerencia de Urbanismo acaba de activar la contratación de los importantes trabajos de reparación y adecuación a los que tendrá que ser sometido el equipamiento. Con un doble objetivo: subsanar las deficiencias propias de un largo periodo sin funcionamiento y sanar las heridas que le afectan tras un incendio provocado en mayo 2017.

Muestra de la envergadura de la actuación es que la misma tiene un valor de partida, incluido el IVA, algo superior al millón de euros. El plazo de materialización máximo contemplado es de 180 días; es decir, unos 6 meses. Las empresas interesadas en concurrir al proceso de adjudicación tienen de plazo hasta el próximo 15 de junio para presentar sus proposiciones. De acuerdo con este calendario, es posible pensar en que la piscina podría volver a abrir sus puertas en el segundo trimestre del año que viene.

El proyecto de intervención, grosso modo, incluye obras de reforma de esta piscina cubierta municipal, localizada en la calle Carril del Orozco. Con la ejecución de los trabajos se atienen las necesidades de reformar el recinto debido a la existencia de "carencias técnicas y funcionales identificadas tras el retorno de la instalación deportiva: redistribución de espacios, lesiones por falta de mantenimiento, mejora en la accesibilidad, entre otras”. 

A este primer elemento se añade la existencia de "deficiencias y lesiones originadas por un incendio junto a diferentes actos vandálicos". Unos incidentes, que de acuerdo con la inspección realizada en su día por los técnicos, afectaron "a las instalaciones de electricidad, fontanería, iluminación, climatización, etc. junto a los acabados del recinto”. 

Atendiendo al pliego de condiciones y al proyecto técnico, las operaciones a realizar sobre estas instalaciones son de calado y envergadura. A modo de ejemplo, los documentos vienen a enumerar cerca de 140 acciones en las plantas sótano, baja, cubierta y exterior del pabellón deportivo. Entre ellas, un buen número relacionado con los efectos que el fuego tuvo sobre la piscina, sobre cuyo vaso principal se tendrán que realizar mejoras sustanciales. Al tiempo, la cubierta móvil de la instalaciones tendrá que ser arreglada y se contempla la reimpermeabilización de la cubierta al detectarse varios puntos de goteras.

La historia de esta piscina está marcada desde su mismo origen por la polémica. Muestra de ello es que su concesión, inicialmente otorgada a una unión de empresas integrada por Incomar Blue y Explotaciones y Desarrollo de Servicios Deportivos, fue incluso objeto de una importante reclamación económica por parte de la Seguridad Social, ante el impago de las cuotas a los trabajadores. La situación fue tal que ante el impago, el organismo estatal trasladó la demanda al Ayuntamiento como "responsable solidario".

Los incumplimientos de los concesionarios acabó provocando el rescate por parte del Consistorio, procedimiento que se alargó varios años en el tiempo. Superado este escollo, el Ayuntamiento tardo cerca de dos años para activar el procedimiento de licitación para, de nuevo, adjudicar la concesión a otro socio privado.

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