Málaga

El Ayuntamiento de Málaga vuelve a licitar la instalación de sensores sísmicos para detectar el picudo rojo

  • Tras un primer intento fallido, rebaja la exigencia de solvencia para garantizarse la presentación de ofertas

Imagen de las palmeras del Parque de Málaga. Imagen de las palmeras del Parque de Málaga.

Imagen de las palmeras del Parque de Málaga. / Javier Albiñana.

El Ayuntamiento de Málaga vuelve a salir al mercado en la búsqueda de una empresa a la que contratar la compra e instalación de sensores sísmicos con los que prevenir el tratamiento del picudo rojo en la ciudad. El paso adelante se da casi ocho meses después de que una primera convocatoria resultase fallida, toda vez que no hubo una sola firma interesada. El nuevo pliego de condiciones que rige el concurso rebaja las exigencias de solvencia, lo que hace prever al área de Sostenibilidad Ambiental que haya compañías interesadas.

La apuesta del Consistorio por esta actuación supone toda una novedad en el modo en que en los últimos años se viene afrontando la lucha contra este insecto, especialmente atraído por las palmeras. El plan pasa por instalar estos dispositivos en 204 ejemplares repartidos en el Paseo del Parque (138), la Alameda de Colón (43), el Hospital Noble (12), la Plaza de la Marina (7) y la Plaza Poeta Alfonso Canales (4). 

Los parámetros económicos recogidos son similares a los de la convocatoria anterior. El valor inicial alcanza los 80.000 euros (IVA incluido), siendo el plazo de ejecución de cuatro meses. Al tratarse de una Inversión Financieramente Sostenible (IFS), la misma debería estar ejecutada antes del 31 de diciembre próximo, hito imposible de cumplir en las condiciones actuales. Las empresas interesadas tienen hasta el 5 de octubre para presentar las propuestas.

La trascendencia de la actuación es elevada si se tiene en cuenta lo ocurrido hace una década, cuando la presencia del picudo se convirtió en una plaga de difícil y costoso control. Sus efectos se dejan notar en el amarillamiento y marchitamiento de las hojas de las palmeras hasta su muerte. "El principal problema es que la plaga no se detecta desde el exterior por lo que cuando se manifiesta la planta está muy afectada", se destaca en el pliego de condiciones que rige este procedimiento.

Asumida esta premisa, lo que se busca es responder a las recomendaciones que hacen los especialistas, en el sentido de frenar la plaga mediante actuaciones preventivas. Entre ellas se cita la detección precoz de la presencia del picudo. De acuerdo con las previsiones municipales, con la creación de esta red de sensores se podrá limitar los tratamientos curativos, al centrarlos solo en los ejemplares realmente afectados.

Ante esta situación, gana en importancia el "proyecto piloto" que se va a desarrollar en las palmeras. De hecho, las 204 seleccionadas suponen apenas el 6% de todos los ejemplares que tiene registradas el Ayuntamiento en los parques municipales. Una de las particularidades del sistema es que cuenta con un banco de sonidos en el que se registran entre 2.000 y 3.000 sonidos de la mordeduras del picudo.

De acuerdo con los apuntes técnicos, estos sensores se instalarán unos 20 centímetros por debajo del inicio de la copa de la palmera. No obstante, se precisa que en aquellas palmeras en las que el ataque se produce mayoritariamente en su parte más alta, el dispositivo deberá colocarse en su estípite, orientado a la zona sur, y a una distancia aproximada de un metro de la yema apical. En el caso de los ejemplares donde los ataques son en hijuelos, el sensor seguirá en la misma zona sur pero a un metro del suelo para obtener una mayor efectividad.

El sensor empezará a registrar y memorizar los movimientos sísmicos que se producen en el interior de la palmera, discriminando todos ellos (movimientos por aire, las vibraciones del suelo, las producidas por otros insectos...) a excepción de la producida por la mordedura de una larva de picudo rojo en la cápsula cefálica. 

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