Málaga

Instalarán sensores sísmicos para detectar la presencia del picudo rojo en las palmeras de Málaga

  • El Ayuntamiento los colocará en 204 ejemplares del Paseo del Parque, la Alameda de Colón y La Marina, entre otros puntos

Imagen de las palmeras del Parque de Málaga. Imagen de las palmeras del Parque de Málaga.

Imagen de las palmeras del Parque de Málaga. / Javier Albiñana.

La apuesta del Ayuntamiento de Málaga por evitar que el picudo rojo vuelva a devorar cientos de palmeras en la ciudad es un hecho. Asumida la necesidad de anticiparse al problema y detectar a la mayor velocidad la presencia de las larvas de este insecto en los árboles, el área de Sostenibilidad Medioambiental va a emplear sensores sísmicos.

El plan municipal pasa por instalar estos dispositivos en 204 ejemplares repartidos en el Paseo del Parque (138), la Alameda de Colón (43), el Hospital Noble (12), la Plaza de la Marina (7) y la Plaza Poeta Alfonso Canales (4). Y para ello acaba de abrir el concurso para la contratación de la instalación de estos pequeños aparatos, con un coste inicial de casi 80.000 euros. El plazo es de cuatro meses.

La trascendencia de la actuación es elevada si se tiene en cuenta lo ocurrido hace una década, cuando su presencia se convirtió en una plaga de difícil y costoso control. Sus efectos se dejan notar en el amarillamiento y marchitamiento de las hojas de las palmeras hasta su muerte. "El principal problema es que la plaga no se detecta desde el exterior por lo que cuando se manifiesta la planta está muy afectada", se destaca en el pliego de condiciones que rige este procedimiento.

Asumida esta premisa, lo que se busca es responder a las recomendaciones que hacen los especialistas, en el sentido de frenar la plaga mediante actuaciones preventivas. Entre ellas se cita la detección precoz de la presencia del picudo. De acuerdo con las previsiones municipales, con la creación de esta red de sensores se podrá limitar los tratamientos curativos, al centrarlos solo en los ejemplares realmente afectados.

Los sensores serán capaces de detectar el movimiento y mordedura de las larvas de picudo

El valor de la intervención es mayor, si cabe, por los problemas con los que se está topando Parques y Jardines para afrontar las actuaciones preventivas. Al respecto, el director del área, Javier Gutiérrez del Álamo, subrayó que desde el Gobierno central "se ha limitado un montón de productos". "Estamos muy constreñidos en esta materia; con los tratamientos curativos no hay problemas, pero con los preventivos sí, porque sólo nos permiten un tratamiento al año con productos químicos", explicó.

Ante esta situación, gana en importancia el "proyecto piloto" que se va a desarrollar en las palmeras. De hecho, las 204 seleccionadas suponen apenas el 6% de todos los ejemplares que tiene registradas el Ayuntamiento en los parques municipales. El responsable municipal destacó que antes de poner en marcha esta contratación se probaron estos dispositivos en varias palmeras, comprobando su buen funcionamiento. "Tiene un banco de sonidos en el que se registran entre 2.000 y 3.000 sonidos de la mordeduras del picudo", añadió.

De acuerdo con los apuntes técnicos, estos sensores se instalarán unos 20 centímetros por debajo del inicio de la copa de la palmera. No obstante, se precisa que en aquellas palmeras en las que el ataque se produce mayoritariamente en su parte más alta, el dispositivo deberá colocarse en su estípite, orientado a la zona sur, y a una distancia aproximada de un metro de la yema apical. En el caso de los ejemplares donde los ataques son en hijuelos, el sensor seguirá en la misma zona sur pero a un metro del suelo para obtener una mayor efectividad.

La correcta instalación de los sensores permitirá la detección temprana de la infestación, la gradiente hacia donde se dirige la plaga y permitirá saber si los tratamientos realizados están siendo efectivos, ya que el sensor será capaz de detectar la infestación de una sola larva de un centímetro.

El sensor empezará a registrar y memorizar los movimientos sísmicos que se producen en el interior de la palmera, discriminando todos ellos (movimientos por aire, las vibraciones del suelo, las producidas por otros insectos...) a excepción de la producida por la mordedura de una larva de picudo rojo en la cápsula cefálica. "Es cuando se detecta el patrón de su mordedura, cuando el sensor enviará el aviso de la infestación", se añade. Según el pliego, el sensor actuará como un comparador de registros, "lo que permitirá conocer en tiempo real el estado de salid de cada palmera monitorizada, con un avanzado filtrado de falsos positivos del 98%".

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