Urbanismo

El Ayuntamiento de Málaga estudia el modo de ordenar las terrazas de la Alameda

  • El proyecto delimita una anchura de unos 5 metros en los dos laterales para mesas y sillas 

  • Pérez de Siles asegura que no todo estará ocupado

Imagen de los trabajos de reurbanización del lateral sur de la Alameda. Imagen de los trabajos de reurbanización del lateral sur de la Alameda.

Imagen de los trabajos de reurbanización del lateral sur de la Alameda. / Javier Albiñana

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Allanado el camino para la reurbanización final del eje Carretería-Álamos, que según el compromiso asumido por el Ayuntamiento de Málaga quedará exento de mesas y sillas, se pone sobre la mesa como quedará ordenada la nueva Alameda Principal tras la peatonalización de sus laterales norte y sur. La operación de regeneración, en obras desde mediados del año pasado, ya provocó las dudas de los vecinos del casco antiguo en relación al modo en que se pondría límites a la ocupación de la vía pública con terrazas.

A diferencia de lo sucedido en Carretería, iniciativa que fue objeto desde el minuto uno de una labor de coordinación entre la Gerencia de Urbanismo y el área de Comercio, en la Alameda este proceso no ha llegado a la definición de los usos posibles. Desde el punto de vista urbanístico, la franja sobre la que se permitirá este uso hostelero tiene una anchura de unos cinco metros, la que va desde la fachada de los edificios hasta la hilera de árboles que se va a plantar.

Diseño final previsto tras la reurbanización del ala sur. Diseño final previsto tras la reurbanización del ala sur.

Diseño final previsto tras la reurbanización del ala sur.

La concejala de Promoción Empresarial, Elisa Pérez de Siles, informó de que los técnicos municipales ya están trabajando en la redacción de un plan de aprovechamiento para todo el entorno de la Alameda, con el fin de, al menos, garantizar una ordenación adecuada y una imagen coincidente para el mobiliario de las futuras terrazas. A la espera de que la cuestión quede resuelta, la edil es clara al asegurar que en ningún caso las dos alas de la Alameda estarán ocupadas de mesas y sillas.

"Les he dicho a los míos que vayan trabajando antes de que se presenten solicitudes de los usuarios; lo ideal es redactarlo para definir qué espacios de ocupación no son permitibles y eso antes de que esté todo culminado", indicó la edil. Al tiempo, aludió a la existencia de conversaciones con Urbanismo en la idea de "limitar con mobiliario las posibilidades de ocupación".

Para el concejal de Ordenación del Territorio, Francisco Pomares, la situación de la Alameda es muy distinta a la del eje Carretería-Álamos. "En la Alameda hay espacio para convivir; hay zonas suficientes", dijo el edil del PP, que incluso apuntó el interés de que los peatones discurran por la zona peatonal más cercana a las paradas de la EMT. "Pegada a la fachada sí puede haber mesas y sillas para estar, con prudencia puede haber, es algo que invitará a disfrutar la Alameda", expuso, subrayando el deseo de que la nueva calle, una vez peatonalizada en sus alas, "tenga de todo, no solo bares y restaurantes".

Pomares anunció el pasado miércoles el compromiso del Ayuntamiento de llevar a la Junta de Gobierno Local la aprobación del proyecto de reurbanización de Carretería-Álamos exento de mesas y sillas. A diferencia de lo sucedido en otras muchas intervenciones en el casco antiguo, esta iniciativa ha contado con una coordinación directa entre Urbanismo y Comercio. Así lo puso de relieve Pérez de Siles, quien abogó por que todas las reurbanizaciones futuras sigan el modelo de definir los usos autorizados, con el objetivo de "no crear falsas expectativas en los privados".

De acuerdo con la información aportada por la concejala, la última proposición realizada por su área, que previsiblemente será ahora corregida tras la protesta de los vecinos del Centro, admitía la posibilidad de instalar terrazas en uno solo de los cinco escenarios del nuevo eje. En concreto, se planteaba esta posible ocupación en el tramo de calle que discurre entre las calles Nosquera y Mariblanca, "donde hay más ensanchamiento; es el único donde se iba a permitir". En el resto, ya sea por el mobiliario, por la hilera de árboles o por la propia estrechez de las aceras resultantes se desaconsejaba desde el propio departamento esta ocupación con mesas y sillas.

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