Familias de Pizarra denuncian la falta de plazas para atención temprana

Un total de 40 niños de entre 0 y 6 años se encuentran en lista de espera

Los afectados se tienen que desplazar durante más de media hora para recibir el servicio

Sala multisensorial del CAIT de Pizarra.
Sala multisensorial del CAIT de Pizarra. / Fundación Antonio Guerrero
María Ramos

Pizarra, 11 de abril 2022 - 06:15

El Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) de la Fundación Ak. Guerrero de Pizarra, es el encargado de prestar este servicio en la zona. Este pertenece a la fundación, pero mantiene un contrato menor con la Junta de Andalucía para ofrecer estos cuidados, además cuenta con la cofinanciación de la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Pizarra. El servicio lleva operando desde junio de 2021 cubriendo las necesidades de 30 niños, pero la fundación estima que alrededor de una cuarentena de menores de la zona se encuentran en lista de espera. Las familias denuncian la falta de plazas en el centro, que los obliga a desplazarse hacia otros CAIT en Alhaurín el Grande o Cártama empleando alrededor de media hora en cada uno de los trayectos. Desde el CAIT de Pizarra afirman que las instalaciones están disponibles para atender las demandas de una treintena más de niños pero que necesitarían la aprobación de la Junta para que se ampliara el lote de plazas.

Según la Junta de Andalucía, el lote de atención infantil temprana quedó desierto en la licitación del Primer Concierto Social, por lo que se optó por instrumentar la prestación del servicio por parte de la fundación a través de un contrato menor debido a las necesidades de la zona. La fórmula se mantiene hasta ahora, ya que habrá que esperar a la Resolución del Segundo Concierto Social en junio de 2022. Desde Ak. Guerrero aseguran que aunque esta resolución adjudique el servicio a la Fundación, no sería suficiente ya que lo que se ha vuelto a ofertar a sido un lote de 30 plazas y lo que las familias exigen es una ampliación de estas.

“Tenemos que llevar a Raúl hasta el CAIT de Cártama, vivimos en Cerralba y tardamos media hora en ir y otra media en volver para sesiones de 50 minutos. Además, suelen ser en horario escolar, por lo que pierde la mañana de colegio. Si hubiera plazas en el de Pizarra estaríamos a cinco minutos”, indica Eladio, padre de Raúl, un niño de 4 años con dificultades en el habla. La familia indica que lleva más de un año en lista de espera. El tiempo corre en contra de los menores con riesgo de padecer algún trastorno en el desarrollo, ya que la atención temprana se ofrece desde los 0 hasta los 6 años. Para la familia de Aitana, una niña de dos años a la que le detectaron leucemia hace más de un año y está trasplantada de médula, la situación es similar. El padre indica que al vivir en Álora tardan 35 minutos en llegar al CAIT de Cártama. “Aitana tiene que ir 5 o 6 veces en semana a Málaga para las revisiones de su tratamiento, estamos todo el día en coche. Entendemos que los especialistas están en la capital, pero ya que puede recibir la atención temprana más cerca, no entendemos cómo no amplían las plazas”, indica Daniel Martín, su padre. Este afirma que se les suma que el matrimonio se encuentra en paro, por lo que cobra el subsidio de desempleo y que cada desplazamiento supone un gran daño en el bolsillo.

Los niños que necesitan esta asistencia son derivados desde pediatría. “Se realiza una valoración para que sean atendidos en el centro más cercano a su domicilio. Si no hay plazas disponibles, tienen la opción de esperar a que haya un hueco porque se ejecute un alta o pueden recibir el servicio en el centro más cercano”, indica Vanessa González, directora del CAIT Pizarra. La orografía de la Sierra de las Nieves y Valle del Guadalhorce provoca que los desplazamientos conlleven mucho tiempo. González explica que en el centro, una vez realizada la valoración, prestan servicios de logopedia, fisioterapia y psicología, dos o tres veces en semana a cada niño, dependiendo del caso. “Hay casos muy vulnerables que nos gustaría atender, porque el centro no está a su máxima capacidad y contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Pizarra, que nos ha cedido más instalaciones. El problema es que necesitamos que la Junta de Andalucía amplíe el acuerdo para poder contratar a más personal”. González añade que atienden a seis niños más, además de los 30 que entran en el lote, cuyos gastos corren a cargo de la Fundación.

“Mi hijo lleva un año y medio sin recibir el tratamiento que necesita”, declara Ana María Gómez, madre de Javier, su hijo de 4 años con dificultades en el lenguaje y la comunicación. “Javier ni señala ni habla, no se sabe cuándo le duele algo ni puede manifestar si tiene hambre. En el CAIT de Alhaurín, al que nos han destinado, nos informaron que necesitaría terapia ocupacional, un servicio que no prestan allí pero que en Pizarra sí”, explica la madre. Estos testimonios reflejan la situación que sufren algunas familias de esta zona de la provincia que se puede resumir con la afirmación que hace Ana María, “los niños necesitan recibir estos servicios ya, en este momento. Luego será tarde”

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