Málaga

De la Torre, un alcalde veinteañero

  • 4 de mayo de 2000. Ese fue el día que Málaga inició la era de Francisco de la Torre como alcalde. 20 años después algunos actores clave en este periodo hacen memoria. Celia Villalobos, Enrique Linde, Joaquín Ramírez, entre otros

Imagen de archivo de De la Torre en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga. Imagen de archivo de De la Torre en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga.

Imagen de archivo de De la Torre en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Málaga. / Javier Albiñana

Un alcalde veinteañero. Eso es Francisco de la Torre, quien a sus 77 años de edad acaba de completar dos décadas al frente del Ayuntamiento de la sexta ciudad de España, a la que llegó un 4 de mayo de 2000 recibiendo el relevo de su antecesora en el cargo, Celia Villalobos, nombrada ministra de Sanidad.

Quien hasta ese momento era primer teniente de alcalde y concejal de Urbanismo se asomó al trono municipal para ocuparlo de manera definitiva y continuada hasta la actualidad. Entre las dos fechas de referencia, cinco elecciones ganadas de manera consecutiva, tres de ellas por mayoría absoluta.

Cualquier análisis que pueda hacerse de la trayectoria de De la Torre al frente del Consistorio está salpicado de luces y sombras, de aciertos y errores propios de quien afronta tan prolongada relación con el poder y la gestión. Pero es indiscutible que la Málaga de hoy es indescifrable sin atender a la firma de su autor. Su apuesta por la transformación de la ciudad en destino cultural nacional e internacional se ha demostrado exitosa, siendo hoy una referencia en este campo.

De la Torre, emocionado a su salida del hospital tras ser operado de una lesión cerebral. De la Torre, emocionado a su salida del hospital tras ser operado de una lesión cerebral.

De la Torre, emocionado a su salida del hospital tras ser operado de una lesión cerebral. / Javier Albiñana

De la Torre afronta el que se antoja será el último de los mandatos en una situación de debilidad, marcado por el reciente anuncio de su antiguo socio de investidura, Juan Cassá, de darse de baja como militante de Ciudadanos y pasar a ser edil no adscrito. El efecto inmediato del paso es que el equipo de gobierno de coalición PP-Cs pierde la mayoría absoluta de la que disponía al arranque del mandato.

A la coyuntura política vigente se le suma la situación personal de un mandatario local que tuvo que ser intervenido semanas atrás de una lesión en el cerebro. Aunque su recuperación es notable, se mantiene alejado temporalmente de la Alcaldía, siguiendo las recomendaciones de los médicos. Y en un escenario marcado por la crisis del coronavirus.

Málaga Hoy ha querido visualizar el origen del alcalde veinteañero con algunos personajes políticos clave en las dos últimas décadas de Málaga. Testimonios que ayudan a entender mejor al veterano mandatario y su llegada al puesto que sigue ocupando.

Día en el que De la Torre tomó posesión como alcalde, en el año 2000. Día en el que De la Torre tomó posesión como alcalde, en el año 2000.

Día en el que De la Torre tomó posesión como alcalde, en el año 2000.

Su llegada a la Alcaldía no hubiese sido posible si el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, no hubiese pensado en Celia Villalobos para la cartera de Sanidad. O si la entonces candidata a la Alcaldía por el PP no lo hubiese incluido como número 2 en su candidatura a las elecciones de 1995. "Era consciente de que tenía que hacer una lista para ganar", comenta la ya ex política popular, incidiendo en su apuesta por incluir en ciertas áreas clave "personas muy experimentadas".

Y una de ellas fue De la Torre. "Fue mi marido, Pedro (Arriola), quien me sugirió el nombre de Paco de la Torre; me dijo que era una persona que daba el perfil, íntegra y que conocía la política". Valores a los que, ella misma reconoce, se sumaba que "tenía el respeto de una derecha de Málaga a que no representaba yo".

Tras un primer mandato sin mayoría absoluta y llegada la cita de las municipales del 99, "Paco tenía reticencias de seguir". Algo en lo que, según Villalobos, tuvo que ver la mujer del alcalde. "La mujer de Paco, que yo recuerde, desde 1995 viene diciendo que se tenía que retirar; menos mal que nunca le ha hecho caso”, comentó. Y De la Torre repitió como 2. "Paco era la persona”, subraya, rememorando lo que le decía Aznar: "Piensa en que por cualquier circunstancia, podía ser ETA, que trató de matarme dos veces cuando era alcaldesa; tienes que tener un número 2 que pueda ser alcalde".

Ese fue el inicio de una carrera prolija. Frente a quienes pudieran dudar de la permanencia en el tiempo, Villalobos asegura que siempre lo vio con futuro por delante. "No sé quién podía dudar de ello; con el estilo de Paco, que es el suyo, como yo tenia el mío; cuando en una ciudad haces las cosas bien la gente te vota", afirma.

Una convicción semejante muestra quien por aquel entonces "era ya presidente del PP o me quedaban diez minutos para serlo", Joaquín Ramírez. Tras las municipales, con la mayoría absoluta lograda por Villalobos, y la victoria en las generales de Aznar, se empezaba a apuntar la posibilidad de que la alcaldesa malagueña fuese llamada a Madrid. "Antes de que el comité electoral tomase la decisión, Celia quiso adelantarse y ponerle la guinda al pastel, pero había unanimidad en que iba a ser De la Torre".

"Paco nos sorprendió a todos" admite Ramírez, señalando que en su condición de dos y concejal de Urbanismo hasta esa fecha tenía un perfil menos popular. "Pero nada más convertirse en alcalde inició una fase de calle, de hacerse ver, de mantener un diálogo permanente con la gente", destaca.

El ex presidente de los populares asegura que nunca vio a De la Torre como un alcalde a corto plazo, aunque tampoco para cumplir 20 años. "Ha tenido una hoja de ruta clara e incluso aquellos que no han creído en ella se han ido sumando; ha llevado a la realidad proyectos que al principio podían pensarse como ensoñaciones”, valora.

Javier Ferrer fue mano derecha del alcalde durante más de una década. "Venía a la Gerencia de Urbanismo en su Renault, no sé si 5 o 7; bastante utilitario, austero". Detalles que marcan una imagen mantenida en el tiempo. A su llegada a la Alcaldía, De la Torre lo llamó para que se incorporase a su equipo como jefe de Alcaldía, responsabilidad que asumió desde noviembre de 2000 hasta marzo de 2011.

"Desde el primer momento iniciamos visitas a distritos, entre 2000 y 2003; hacíamos cada semana o cada dos semanas visitas para conocer los problemas de la gente; vi su deseo de empaparse de eso, de conocer la ciudad palmo a palmo", rememora.

Pero entre los episodios que trascienden Ferrer menciona la pugna del alcalde por que se desarrollasen proyectos importantes de la ciudad, uno de ellos la llegada del tren de alta velocidad y el conflicto de intereses con el entonces ministro del ramo, Francisco Álvarez Cascos. "Vi enfrentamientos por el soterramiento del AVE; fue duro porque Cascos trataba duro y el alcalde no se arrugaba".

Andés Gutiérrez Istria, Francisco de la Torre y Enrique Linde. Andés Gutiérrez Istria, Francisco de la Torre y Enrique Linde.

Andés Gutiérrez Istria, Francisco de la Torre y Enrique Linde.

"Se veía que iba a durar muchos años, por su confianza y por los proyectos que tenía que iban a ser muy impactantes", afirma. Una de las grandes virtudes del regidor, sostiene, es que es un político "de talla alta", porque "llegaba a todo el mundo, desde el vecino del primero al diplomático de Bruselas”.

La figura de De la Torre es incluso reconocida por quienes han sido, ideológicamente, contrarios. Inocencio Fernández fue concejal de Izquierda Unida hasta 1995. Justo antes de la llegada al Consistorio de De la Torre. Pero coincidió con él desempeñando tareas como técnico del PSOE años más tarde. A Fernández, cuando se le pregunta por el mandatario, le viene a la cabeza una anécdota anterior a la etapa municipal del alcalde.

"Cuando era diputado nacional de la UCD, yo era secretario general de Comisiones Obreras, y estaba todo el conflicto de Intelhorce. Los trabajadores estaban encerrados. Recuerdo que los trabajadores convocaron una asamblea y De la Torre me pidió estar; yo le dije que no era lo más prudente, pero fue a dar la cara”, relata, admitiendo que “todo el mundo le reconoce que está en todos sitios, que va a todos lados".

El político de izquierdas es crítico con su labor en Urbanismo, pero reconoce como valor que "sustituyó a una maleducada", en referencia a Villalobos. "Se notó mucho mas su talante dialogante; Celia tiraba al suelo los planos a los técnicos y eso hacía que el perfil de De la Torre se realzase más". "Tiene una parte de discreción y de trabajo importante", enfatiza y sonríe al recordar que le decía al difunto Francisco Oliva, ex portavoz del PSOE en la Casona del Parque: "El alcalde iba siempre con la regla para medir los planos, para fijar el ancho e las aceras".

Si con Cascos los encuentros estaban marcados por la tensión, con Enrique Linde no fueron pocos los episodios de crispación. Linde era presidente del Puerto cuando De la Torre recogió la vara de mando, aunque ya habían tenido estrecha relación en su etapa previa en Urbanismo. La operación puerto-ciudad dio muchos episodios.

"El relevo de Villalobos pareció de emergencia; pensar que en el año 2000 se iniciaba una andadura de veinte años no podía adivinarlo ni el mejor mago", sentencia. "Toda la vida ha sido muy tenaz, concienzudo y muy pesado", ironiza. El antiguo dirigente socialista reconoce que a estos detalles de su personalidad hay que añadir que el buen momento político del PP ayudó a prolongar su continuidad al frente de la ciudad.

Linde pone en valor su capacidad para resistir, especialmente, las operaciones internas de su formación. "Desde Ramírez a Bendodo; y no ha gozado del afecto político de Villalobos; ha tenido por todos lados francotiradores, pero su tenacidad y habilidad han hecho que haya superado todo eso", destaca. Incluso, llega a calificar de "escorzo de artista" el que protagonizó después de que el ahora consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía diese por sentado que sería el candidato a la Alcaldía. "Paco era un buen adversario", le reconoce Linde, quien, no obstante, le critica que en los temas del puerto "no siempre jugó claro".

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