Esperanzas que nacieron al sonido de las campanadas
Nisren, que nació a las 00:09 en el Hospital de Vélez, fue la primera malagueña de 2009 · Poco después llegaron Johana en Antequera y Yeray en el Clínico
Una canción del grupo granadino El Puchero del Hortelano dice que "el primer día del año no es un día especial, el primer día del año es como un día cualquiera". No opinarán lo mismo los familiares de los malagueños que eligieron una de las noches más mágicas y señaladas del calendario para nacer. No habían pasado ni diez minutos de las doce de la madrugada, de las campanadas, las uvas y el alboroto general, cuando Nisren llegó al mundo en el Hospital Comarcal de la Axarquía. La niña, la primera de Málaga en llegar con el nuevo año y que pesó 3.650 gramos, es el quinto hijo de Aisha Nadira, una marroquí de 42 años que reside en Nerja. Su hija Nadia, de 22 años, la acompañó en el parto. "Mi padre no aguanta bien la sangre y yo entré con ella, ha sido un parto natural, sin epidural y la última hora muy rápida", afirma Nadia.
Para ella, la llegada de su hermana pequeña supone un anticipo del regalo de Reyes y "lo mejor de todo es que haya salido bien" y que, aunque su madre está cansada, la recién nacida se encuentra "estupendamente". Eso sí, ni les dio tiempo ni se acordaron mucho de las uvas en ese trance.
Once minutos más tarde y a unos kilómetros de distancia nacía Johana Amador en el Hospital Comarcal de Antequera. Con 3.670 gramos y 50 centímetros no dejó que su madre se comiera las uvas como en principio deseaba. Saskia López, antequerana de 20 años de edad, y madre de Laura, su primera hija de tres años, cuenta que llegó al centro hospitalario a las 20:00 con dolores de parto y con cuatro centímetros de dilatación. Sin embargo, pidió el alta voluntaria para comerse las uvas en casa. Pero Johana quería salir y no dejó que su madre se montara en el coche. Minutos más tarde de abandonar el hospital regresó porque "las contracciones eran muy seguidas", señaló Saskia.
"Me pusieron la epidural pero no me hizo efecto, por lo que noté todas las contracciones. Ha sido muy doloroso pero merece la pena porque he dado vida a una personita muy sana. Con Johana me cambia otra vez la vida, de nuevo a empezar de cero", contó Saskia, quien añadió que no pudo comerse las uvas ni ella ni su marido que estuvo acompañándola en la sala durante todo el tiempo de dilatación. "Oí cómo las enfermeras se felicitaban por la llegada del año e inmediatamente me llevaron a la sala de parto. Veinte minutos más tarde nacía mi hija. Estoy muy contenta y feliz. A este año le pido salud para sacar adelante a mis niñas", subrayó.
Yeray, el hijo de Ivano Schierer y de Jessica, aunque el tercero de la provincia ha sido el primero en nacer en Málaga capital. La joven pareja, ambos de 21 años, llegó al hospital Clínico a las doce del mediodía del 31 de diciembre. "La miraron y como ya estaba cumplida hacía dos semanas dijeron que el niño ya tenía que nacer", comenta el padre primerizo. A partir de ese momento comenzó una intensa jornada que terminó a las 00:50. En la sala de dilatación se comió Francisco las uvas que el personal sanitario le ofreció. Llevaba todo el día en el hospital y con los nervios en lo último en que pensó fue en cumplir con los rituales de la buena suerte. No obstante, atento al móvil y en cuanto su reloj marcó la hora indicada comenzó, casi por intuición, a comer las doce uvas. "A los cinco minutos de las campanadas se la llevaron a partos, pero la cosa se complicó un poco porque el niño tenía liado el cordón y tuvieron que hacerle la cesárea", relata Ivano.
Yeray ya había tenido la tentativa de nacer en Nochebuena y la madre estuvo ingresada del 23 al 25 de diciembre. Finalmente decidió saludar el 2009 y nacer de la mano. El único mal sabor de boca es que Jessica aún a la tarde siguiente no había podido ver al pequeño, que pesó 3.300 gramos. "Está en el nido, lo han tenido con respiración asistida aunque ya se la han quitado y dicen que respira muy bien, pero que necesita mucho descanso", comenta Ivano.
En el Hospital Materno Infantil el primer nacimiento se hizo esperar hasta las 6:10. Marina Peña ya tenía contracciones cuando se estaba comiendo las uvas en casa de su abuela. A las 3:00 llegó al hospital y aunque tenía un centímetro de dilatación "me dijeron que me fuera a mi casa a descansar". Regresó a Coín pero no le dio tiempo ni a volver a la cama. "Con el pijama puesto tuve que volver al hospital y ya no me dio tiempo ni a que me pusiesen la epidural", explica Marina. 2.800 gramos ha pesado la hija de esta joven madre de 22 años. Sólo éstas ya son cuatro razones para tener esperanza en 2009.
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