Málaga

Expertos piden hacer ya un mapa de calles fácilmente inundables

  • Hay numerosas vías en las ciudades que fueron antiguos arroyos y donde se embalsa el agua

Inundaciones en Campillos a finales de noviembre. Inundaciones en Campillos a finales de noviembre.

Inundaciones en Campillos a finales de noviembre. / daniel pérez / Efe

Si cae una tromba de agua hay muchos municipios de la provincia de Málaga que se inundan. Eso es prácticamente inevitable y está sujeto a la naturaleza. No obstante, siempre hay métodos que permiten paliar el daño y que están en manos del hombre hacerlos o no, sobre todo, en una provincia como Málaga en la que, según explica el catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga, José Damián Ruiz Sinoga, "no hace falta que caigan 100 litros por metro cuadrado en una hora sino que con que lluevan 15 litros por metro cuadrado ya hay zonas que están inundadas".

Cuando se intensifica la lluvia, hay calles en la capital en las que a los cinco minutos ya se ven en internet todo tipo de fotografías y vídeos de coches y autobuses con el agua llegándole por encima de las ruedas y comercios inundados ¿Qué se puede hacer para intentar evitarlo? Se podrían hacer mil actuaciones, pero, según Ruiz Sinoga, hay dos que son claves. La primera es crear una cubierta vegetal en la cabecera de las cuencas para protegerlas, lo que permitiría que el agua bajara de forma más limpia, sin arrastrar todo tipo de materiales que taponen los arroyos, y lenta. No están hechas, según este experto, "porque los bosques no se inauguran", alegando una falta de interés político. En cualquier caso, Ruiz Sinoga precisa que crear una cubierta vegetal no es algo rápido, es decir, no se tarda un mes o un año sino que "se empieza a ver el efecto a los 10 años".

Es básico proteger las cabeceras de las cuencas, pero necesita tiempo y apuesta política

Esa primera medida es fundamental, pero se necesita tiempo y apuesta política. La segunda clave, según Ruiz Sinoga, sería "hacer un mapa y determinar todas las zonas en las que el agua no encuentra una salida fácil porque las inundaciones en Málaga se producen por retención". En este sentido hay calles que antes eran arroyos y que ahora no tienen una rápida salida al mar en caso de lluvias. Hay jardineras, aceras o casas que impiden que el agua corra de forma natural y se crea el tapón en muy poco tiempo. En El Palo, por ejemplo, hay una serie de calles que bajan de forma perpendicular a la costa y que están bloqueadas. Realizar ese mapa de puntos críticos sería, pues, básico para poder anticiparse e incrementar la capacidad de evacuación de fluviales.

Utilizar las nuevas tecnologías es otro aspecto que puede servir de mucha ayuda ya que se puede conocer en un mismo momento dónde está lloviendo, con qué intensidad y si se está inundando la zona, aplicando las medidas correctoras que se estimaran oportunas. "Lo básico es crear esa cubierta vegetal en las cabeceras de las cuencas, pero lo más rápido sería actuar de forma preventiva con sistemas de alerta y alarmas para saber qué zonas se van a inundar y minimizar los riesgos para las personas", insiste Ruiz Sinoga, quien cree que la ciudadanía "tiene que concienciarse de que el hecho de que haya sequías e inundaciones es habitual en esta zona mediterránea y nos tenemos que acostumbrar a vivir con ello, pero de forma activa, con medidas y no esperando sin hacer nada entre una sequía y otra o entre cada inundación". "Las zonas con problemas son permanentes y cuando llueve se acrecienta más", recalcó este experto, que el pasado miércoles participó en el Foro sobre Inundabilidad de la Provincia de Málaga organizado por la Fundación Madeca de la Diputación de Málaga en el hotel Málaga Palacio.

En este foro también participó José Carlos Robredo, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, quien subrayó que, a la hora de hablar de inundaciones, es más importante la intensidad de la lluvia que la cantidad. Este experto subrayó que las alteraciones de los flujos de agua, como pueden ser las provocadas por el cambio climático o por la modificación de la morfología de los cauces, rompe el equilibrio sobre el que se desarrolla la vida vegetal y animal y entendió también necesario actuar sobre las cuencas hidrográficas para restablecer este equilibrio y reducir los riesgos de inundación. Robledo precisó que no se trata de hacer grandes obras transversales en los tramos fluviales sino de controlar los aportes que llegan de las cuencas donde se movilizan los materiales.

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