EDITORIAL
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Fumador, sedentario y algo excedido de peso. Ése es el perfil de muchos enfermos mentales. Este cóctel de características supone que son una parte de la población con un alto riesgo cardiovascular. Los sanitarios que los atienden cada día han planteado una iniciativa que por primera vez pone de forma prioritaria la atención en su salud física. El objetivo es identificar a aquellos pacientes con un trastorno mental grave que además tienen alto riesgo cardiovascular para impulsarlos luego a hacer ejercicio físico, dejar el tabaco y adquirir hábitos saludables.
El reto es ambicioso y se lo ha planteado un grupo de profesionales coordinados por el responsable de Rehabilitación de Psiquiatría del Carlos Haya, Fermín Mayoral. De los 1.400 pacientes con trastorno mental grave que asiste el hospital, el proyecto incluye a 600. A estos se les han hecho análisis para determinar si tienen colesterol, diabetes o hipertensión. Además, se les ha medido su índice de masa corporal para saber si están pasados de peso y se les han realizado una serie de preguntas para conocer sus hábitos. En esta parte del proyecto han tenido un papel clave las enfermeras de los equipos de Salud Mental del Limonar y calle Peinado, que son las que hacen las analíticas y reúnen la información.
A partir de septiembre se iniciará la segunda fase con aquellos que presenten mayor riesgo cardiovascular: sacarlos a caminar.
"Es una actividad sencilla, simple, económica y factible", resume Mayoral. La participación en esta segunda fase es voluntaria, pero los profesionales ya cuentan con la implicación de los familiares, a través de las asociaciones Afenes y Afesol. La razón de que se haya iniciado este proyecto es que la esperanza de vida de las personas con un trastorno mental grave es 15 años inferior a la de una persona sin esa patología. En un 40%, ese menor tiempo de vida se debe a accidentes o suicidios, pero en un 60% obedece a enfermedades cardiovasculares o metabólicas derivadas de sus hábitos no saludables. "Pero una persona con esquizofrenia no tiene por qué vivir menos", argumenta Mayoral.
El psiquiatra reconoce que en estos pacientes, con frecuencia, el sistema sanitario centra la atención en su patología mental. "Se olvida que son personas corrientes y que por sus características tienen mayor riesgo cardiovascular", apunta Mayoral. De hecho, tienen entre 2,5 y 3 veces más riesgo cardiovascular que el resto de la población porque suelen ser sedentarios, fuman, no realizan actividad física y suelen estar pasados de kilos. Además, algunos fármacos con los que se les trata inducen al aumento de peso, a ciertas enfermedades metabólicas y a la inactividad. Con la implicación de las familias y dentro de la segunda fase del proyecto de investigación, a partir del otoño se organizarán paseos en grupos de 10 ó 15 enfermos. El objetivo es que cumplan la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que hay que dar 10.000 pasos cada día.
"Intentaremos inculcar la actividad física, eliminar el tabaco y mejorar los hábitos alimenticios para conseguir reducir los factores de riesgo cardiovascular", explica el responsable de la unidad de gestión clínica de Rehabilitación de Psiquiatría. El programa se llama Ponte en marcha. Entre un 2 y un 3% de la población mayor de 14 años y menor de 65 padece un trastorno mental grave. Si se tienen en cuenta hasta los casos menos graves, se estima que una cuarta parte de la población sufre a lo largo de la vida algún problema de salud mental.
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