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I+D+i en la UMA Marcadores para detectar antes el cáncer de pulmón

  • Un estudio desarrollado en el Centro de Supercomputación evidencia que la expresión de regiones repetitivas del ADN cambia cuando la célula pasa de sana a tumoral

Parte del equipo de investigación, con Gonzalo Claros en primer término, en el supercomputador Picasso Parte del equipo de investigación, con Gonzalo Claros en primer término, en el supercomputador Picasso

Parte del equipo de investigación, con Gonzalo Claros en primer término, en el supercomputador Picasso / Javier Albiñana (Málaga)

EL gran problema del cáncer de pulmón es que no duele, como explica el doctor en Biología y catedrático de la UMA, Gonzalo Claros. Así que cuando el enfermo empieza a notar algún síntoma ya es tarde, suelen estar muy avanzados y así, incluso los tumores más benignos se convierten en mortales. Por eso, un equipo de investigación multidisciplinar conformado por ingenieros de la salud, ingenieros informáticos, biólogos y médicos trabajan en la detección precoz del cáncer de pulmón aplicando la bioinformática. Ya han localizado nuevos marcadores para el diagnóstico de la enfermedad.

“Nosotros nos dedicamos a abordar con secuenciación los problemas, y esas secuenciaciones las analizamos para encontrar la solución”, comenta Claros, del grupo de investigación de la Universidad de Málaga BI4NEXT, que trabaja en el Centro de Supercomputación y Bioinnovación (SCBI) a partir de muestras de biobanco. “Como el paciente no se da cuenta de que tiene la enfermedad, la idea es añadir marcadores para que se puedan hacer pruebas relativamente simples y sistemáticas que pongan a los médicos en alerta sobre este tipo de cáncer”, agrega el biólogo.

En su investigación, el equipo secuencian el ARN. “En cada tejido funcionan unos genes y cambian en función de si el pulmón está sano o tumoral”, indica Claros. Del biobanco cuentan con muestras de tejido sano y tumoral del mismo paciente y han secuenciado ambos tejido. 

“No hemos buscado mutaciones porque ya hay muchos investigadores buscándolos para alcanzar una medicina personalizada, sino que nos hemos ido al otro extremo, a averiguar si el paciente tiene cáncer, nuestro trabajo está enfocado a dar respuesta a esa pregunta cuando todas las técnicas de secuenciación entren en funcionamiento”, agrega el biólogo.

Según avanzan los investigadores malagueños, se puede empezar a detectar los cánceres en las biopsias líquidas, en la sangre, ya que las células tumorales emiten señales para tratar de hacer la metástasis, para convertir otras células en malignas o porque se mueren y los desechos se vierten en la sangre y se puede detectar. “Si estos genes aparecen en las células tumorales y también en la sangre, sabremos lo que están expresando, con esta idea esperamos contribuir un poquito a luchar contra este tipo de cáncer”, señala Claros.

Elena Espinosa, ingeniera de la Salud, en su puesto. Elena Espinosa, ingeniera de la Salud, en su puesto.

Elena Espinosa, ingeniera de la Salud, en su puesto. / Javier Albiñana (Málaga)

Buscar en la sangre genes que sirvan de alarma

Subraya el investigador que “será muy fácil en el futuro buscar en una analítica de sangre genes concretos para poner en sobre aviso al médico y que el paciente pueda ser derivado al especialista”. De esta forma, “si logras sospechar que puede tener un tipo de cáncer de pulmón lo puedes pillar a tiempo para luchar contra él”, reitera. Han trabajado sobre los tres tipos de cáncer más frecuentes, el adenocalcinoma, el microcítico y el epidermoide para ver qué cambia en común en todos ellos.

“Tiene que haber un cambio y ha de ser del mismo tipo en todos los pacientes que analizamos con los tres tipos de cáncer”, comenta Claros. Esto junto a la gran cantidad de marcadores que existen publicados componen una batería de información para saber actuar contra el cáncer. “Bioinformáticamente es igual mirar un marcador que cien”, resalta el experto.

El catedrático de la UMA señala que han estado buscando en “esa mitad del genoma a la que nadie le presta atención, que son las regiones repetitivas, donde hemos visto que también tenemos un cambio importante y muy específico”.

Claros, Espinosa y Guerrero revisan unos datos. Claros, Espinosa y Guerrero revisan unos datos.

Claros, Espinosa y Guerrero revisan unos datos. / Javier Albiñana (Málaga)

Su base de operaciones es el Picasso, el servicio de supercomputación de la Universidad de Málaga, único en Andalucía. La infraestructura, que se encuentra en el Parque Tecnológico, está financiada a través de los fondos Feder y su mantenimiento lo asume la UMA con presupuesto propio. En ella, investigadores como Elena Espinosa, ingeniera de la salud, Belén Delgado, bioquímica, Rocío Bautista, bióloga, Rafael Larosa, ingeniero informático, Darío Guerrero, ingeniero informático, Macarena Arroyo, neumóloga del Hospital Regional y Gonzalo Claros, biólogo desarrollan sus descubrimientos.

“Los análisis por bioinformática y secuenciación con el cáncer de pulmón son más rápidos, menos costosos y más acertados que los protocolos habituales que se están utilizando”, estima Claros, que sabe que “el futuro va por ahí” aunque ellos se encuentren en el principio de un camino que sigue aportando nuevos paraderos a medida que se avanza. Todo sea por avanzar en la diagnosis precoz de un cáncer tan agresivo como el de pulmón.

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