Investigadores: entre el paro y la emigración
Testimonios de dos biólogos que trabajaban en Málaga y que tras perder sus contratos han seguido distinto rumbo: uno ha emigrado a Suecia y el otro ha creado su empresa
El pasado 19 de diciembre hubo una protesta singular: los científicos se manifestaron contra los recortes en investigación. Denunciaron que muchos compañeros se estaban yendo al paro o al extranjero. Patricia Chaves y Raúl Heredia son apenas dos ejemplos. Ambos son doctores en Biología y hacían investigación en Málaga. Pero la crisis ha cambiado sus vidas. Patricia, de 32 años, ha emigrado a Suecia. Hizo investigación en la Universidad de Málaga y en el Hospital Civil. Los recortes la dejaron sin trabajo, así que no lo dudó cuando le ofrecieron un puesto postdoctoral de dos años en el Centro de Células Madre de la Universidad de Lund (Suecia). Allí empezó en enero de 2011. "Hay muchas oportunidades en Europa y es un descanso poder trabajar sin angustias de que se te vaya a acabar la financiación, tanto para tu sueldo como para los materiales de tus proyectos. Fuera de España podemos estar más tranquilos". Tras la beca de dos años, que acaba en enero, van a contratarla.
Patricia dice que le gustaría volver, pero que lo ve difícil porque no hay financiación para investigar. Opina que los recursos no se han gestionado bien: "Se ha concentrado la educación en formar a la gente, pero no en conservarlos y darles una salida, con las consecuentes pérdidas que esto conlleva para el país".
Raúl tiene 38 años y dos hijos. Él optó por quedarse. Hacía investigación sobre enfermedades de la retina en Estados Unidos, pero cuando nació su primer hijo en 2007 decidió volverse a Málaga. Durante 2008 y 2009 tuvo un contrato de investigación en Neurobiología en la Universidad. Los dos años siguientes se dedicó a estudiar el síndrome de X frágil en la Fundación Imabis. En febrero pasado se quedó en paro debido a los recortes en investigación. Así que se planteó dos opciones: volver a emigrar a Estados Unidos o montarse una empresa. Así creó Sombra Doble, un nombre que hace alusión a los tipos de cafés que se piden en Málaga. "A ver si por nuestra cuenta tenemos más suerte", dice. Si la empresa no se encarrilla, vuelve a Estados Unidos a finales de 2013. "Los compañeros que han emigrado no encuentran un momento para volver. Nos vamos a quedar a la cola en investigación", denuncia. Sara García, de momento, sigue investigando en Málaga. También es doctora en Biología. Estaba en aquella manifestación del 19 de diciembre. Entonces, destacaba el valor de los investigadores: "Trabajamos para mejorar la salud de todo el mundo. Sin nosotros la ciencia no avanza".
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