José María Melero | Jefe Servicio Cirugía Cardiaca Hospital Clínico “Llevo 25 años buceando y veo cómo han empeorado los mares”

  • Cree que hacen falta más camas y quirófanos en la sanidad pública malagueña

  • Advierte que su aumento debe tener en cuenta la población de referencia que atiende cada hospital

José María Melero ante su hospital, el Clínico. José María Melero ante su hospital, el Clínico.

José María Melero ante su hospital, el Clínico. / Javier Albiñana

LOS ojos de José María Melero han visto pechos abiertos, corazones latiendo y la belleza y progresivo deterioro de los fondos marinos de medio mundo. El jefe de Cirugía Cardiaca del Hospital Clínico es un buceador experto. Nadie imaginaría esta faceta de un hombre clave en un servicio que fue el primero de España que se acreditó para hacer operaciones de corazón sin abrir el esternón.

–Hay siete cirujanos en su servicio ¿Son suficientes?

–A día de hoy son suficientes. Hay que mantener un equilibrio entre lo que opera cada cirujano, la actividad que uno tiene y el trabajo que existe. Es importante que operen un número de cirugías determinadas al año. Si fuera muy grande la plantilla no se cumpliría. La idea es que cuanta más actividad se realice, en teoría los resultados mejoran.

–¿Y cómo van vuestros datos de supervivencia?

–Mantenemos el nivel que tiene a día de hoy el Registro Nacional de Cirugía Cardiaca. Nuestras cifras son acordes a ese registro.

–¿Quiere decir que el Clínico está en la media?

–Sí. Hay una mortalidad en cirugía cardiaca mayor de alrededor del 5 ó 6%. Son datos de 2017 que es el último registro que hay.

–¿Qué le diría a los pacientes sobre prevención?

–La prevención de los factores de riesgo cardiovascular depende más de los cardiólogos y de los médicos de familia. Cuando nos llegan los pacientes ya tienen una afectación importante cardiaca y vienen a que ya se les solucione de forma quirúrgica su problema. Los cirujanos cardiacos no tenemos muchas opciones de poder influir en la prevención de las enfermedades cardiovasculares.

–¿Pero la gente debería hacer una vida más saludable?

–Por supuesto que cuanto más saludable sea la vida cardiovascular de los pacientes, probablemente menos pacientes llegarían a operarse. Está claro que es fundamental la prevención. Pero también es importante recalcar, que especialidades como Cardiología o Medicina de Familia, cuanto antes sean capaces de diagnosticar y derivar a los pacientes a la intervención, antes de que se deteriore excesivamente el corazón, nuestros resultados mejorarán. A veces los pacientes llegan ya con una afectación muy importante y los resultados de estos pacientes siempre son peores. Una indicación temprana es fundamental para nuestros resultados.

El Metro, a cuantos más sitios pueda llegar, ideal; pero subterráneo porque de lo contrario es un tranvía”

–El Clínico ha sido pionero en operar del corazón sin abrir el esternón. ¿Me lo explica?

–Ha sido una obsesión de toda mi vida profesional, en casi 30 años con el MIR... Las intervenciones de cirugía cardiaca las asemejo a los medicamentos; son muy beneficiosos, pero tienen sus efectos secundarios y una operación de cirugía cardiaca supone una pequeña paliza para el paciente. En nuestro servicio hemos ido elaborando distintos programas. Hace ya 20 años desarrollamos la cirugía coronaria sin circulación extracorpórea.

–¿Sin parar el corazón?

–Sin parar el corazón y conseguimos muy buenos resultados.

–¿Y lo de cirugía sin abrir el esternón?

–Hemos ido desarrollando también programas de cirugía cardiaca mínimamente invasiva. La incisión es pequeñita y en muchas ocasiones sin siquiera romper ninguno de los huesos. Eso evita efectos secundarios de la cirugía cardiaca. Conseguimos reducir las complicaciones del paciente en el postoperatorio, mejoramos la satisfacción de los pacientes. Eso se traduce en reducir estancias, dolor postoperatorio e impacto estético. En síntesis, una recuperación de su vida activa mucho más temprana.

–¿Cuánto tiempo llevan haciendo lo de no abrir por el esternón?

–Unos cinco años. Hemos apostado por estas técnicas. Pero no son para todas las patologías. Hay que seleccionar a los pacientes. Hay tres programas: recambio de válvula aórtica, reparación de válvulas mitrales y cirugía coronaria híbrida [entre cirujanos y hemodinamistas] para poner stents.

–Nació en Etiopía, vivió en el Sáhara, en Valladolid y acabó en Málaga. ¿Eso cambia la visión del mundo?

–Llevo en Málaga desde los 14 años. Es positivo, te abre el campo de miras y ves el mundo más pequeño y más al alcance de poder viajar y cambiar de sitio cuando haga falta.

–¿Le temblaron las piernas cuando empezó a operar?

–Sí, da respeto inicialmente. Pero al final nuestro trabajo como cirujanos cardiacos es rutinario, sin olvidarnos en ningún momento que tenemos una persona a la que sacar adelante. Esto supone un estrés añadido porque en cada intervención ponemos todo nuestro empeño en obtener un resultado satisfactorio.

–Lleva casi 30 años como cirujano cardiaco ¿Cómo ha cambiado la especialidad?

–Ha mejorado en muchas técnicas y sobre todo en seguridad y resultados. Pero también ha habido una mejora a nivel local de nuestro hospital conforme ha pasado el tiempo. Hemos ido ganando en seguridad, en dinámicas de trabajo...

Que nos vayan bien las cosas en el Servicio es labor de un equipo de profesionales formados y comprometidos

–Me hablaba antes de algunas obsesiones profesionales. Dígame alguna de ellas.

–Yo siempre he considerado que los resultados en salud, de efectividad y seguridad, que recojan cifras de morbilidad y mortalidad, deberían ser públicos. Es un ejercicio de transparencia y de competencia. En nuestro servicio, hemos conseguido auditarnos y hemos certificado nuestros resultados. Porque tú puedes decir que eres muy bueno, pero hay que probarlo...

–Si tuviera que pedir algo para su servicio, ¿qué pediría?

–Tenemos un proyecto que es fundamental, va en la línea de la cirugía cardiaca mínimamente invasiva para hacer nuestros procedimientos menos invasivos. Los hemodinamistas han conseguido realizar muchos procedimientos cardiacos menos agresivos que nosotros. Hay un objetivo que está hablado ya con la dirección y que queremos que se materialice que es el quirófano híbrido cardiaco. A día de hoy en nuestro hospital no lo tenemos. En él van a trabajar codo con codo hemodinamistas y cirujanos cardiacos para realizar procedimientos que son híbridos.

–Ya lo hacen, ¿no?

–Sí, pero no tenemos el cubículo adecuado para poderlo realizar. Si lo tuviéramos, sería todo muchísimo más fácil.

–¿Es un quirófano en el que trabajarían juntos los cirujanos, que operan abriendo, y los hemodinamistas que entran desde las arterias?

–Sí, sirve para combinar procedimientos percutáneos [el hemodinamista entra por una arteria] con procedimientos meramente quirúrgicos [el cirujano cardiaco accede abriendo el esternón o por pequeñas incisiones]. Eso es fundamental. Dentro de 30 años probablemente hasta los quirófanos híbridos estén superados, pero el futuro inmediato, que es presente en muchos otros hospitales del mundo, son los quirófanos híbridos cardiacos.

–¿Al Clínico y a la sanidad malagueña qué le hace falta? Espero que no le regañen...

Necesitamos más recursos en camas, quirófanos... En cuanto a la provincia, Málaga a día de hoy es deficitaria en camas hospitalarias. Entonces, cualquier iniciativa que suponga aumentar ese número de camas, bienvenida sea. Pero ese incremento tiene que ser de forma equilibrada. Cuando se habla del nuevo hospital, que bienvenido sea... Es importante que no se produzca el desequilibrio que existe a día de hoy entre el Clínico y el Regional donde los recursos son distintos. Hay un desequilibrio y sin embargo la población de referencia es similar, y en algunas especialidades mayor en nuestro hospital. El Clínico, en nuestra especialidad, tiene una población de referencia mayor que la del Hospital Regional porque atiende a toda la Costa del Sol.

–¿Cómo van las listas de espera de su especialidad?

–La aportación más crucial de los cinco años que llevo de responsable en el servicio es el aumento de la actividad quirúrgica. Gracias a este aumento de quirófanos hemos podido dar una adecuada cobertura asistencial a nuestra población de referencia reduciendo los tiempos de espera quirúrgicos y las listas de espera, de manera que en estos últimos cinco años hemos cumplido de forma escrupulosa con los decretos que regulan estos tiempos. A día de hoy los pacientes cardiacos del Clínico esperan alrededor de 90 días en ser operados. En este sentido tengo que recordar que la dirección actual del hospital nos ha facilitado en todo momento los medios y recursos para hacer posible ese aumento de actividad.

–El Metro ¿Al Civil o al PTA?

–Es bueno para la ciudad y a cuantos más sitios pueda llegar, siempre que sea como tal Metro, subterráneo, pues ideal. Lo que no estoy muy de acuerdo es llamar Metro a un tranvía.

–¿Qué le mejoraría a Málaga?

–Málaga es deficitaria en proyectos industriales y tecnológicos. El PTA está muy bien, pero hay un déficit de empresas que afinquen el empleo en la provincia.

–Me han contado que ha nadado entre tiburones...

Buceo desde hace 25 años. Enseguida me atrajo bucear con tiburones. He recorrido el mundo viendo paisajes submarinos. Y lo que más me atraen son los tiburones y las ballenas.

–¿Con algún tipo de seguridad?

–Es que no es inseguro bucear entre tiburones. He hecho buceo libre, sin jaula, entre tiburones blancos. Y aquí estoy. Bueno, yo y todos los que lo hicimos. Las muertes por tiburón al año, en el mundo, recogidas por una universidad de Florida, son entre 10 y 15 personas. Imagínate las muertes por perros, vacas o caballos; son muchísimas más.

–¿Cómo le apasionó eso?

–Pues empiezas a bucear, ves a un tiburón, te llama la atención, intentas acercarte y ves que el animal tiene miedo, respeto y vas viendo que no hay ningún problema. Son como perros a los que les resultas un ser especial debajo del agua al que respetan. Por tanto no te sientes agredido ni en peligro.

–¿Ha visto entonces la contaminación de los mares?

–Yo llevo 25 años buceando y notas que no sólo en las costas malagueñas, sino que en el mundo, porque en algunos sitios he repetido, van empeorando los fondos marinos y se van estropeando. Es muy triste, pero es real. He estado en Sudán, he repetido en Galápagos, en sitios lejanos y ves que al cabo de 10 o 15 años, los fondos han empeorado. En Málaga, que también lo tengo muy recorrido, también los fondos están empeorando. Un tema muy importante, que ahora está muy en boga, es el plástico. Determinados fondos y determinadas playas están llenas de restos de plástico. Esas imágenes que vemos en televisión, como no lo intentemos mejorar, las terminaremos viendo en nuestras costas.

–¿Algo que añadir?

–Lo primero, que el Servicio de Cirugía Cardiaca está rodeado de profesionales como la copa de un pino. Que nos vayan bien las cosas es una labor de todo un equipo de profesionales bien formados, implicados y comprometidos. Y gracias a ellos sacamos adelante todos los programas. Y cuando digo profesionales, no sólo me refiero a cirujanos, sino enfermería de quirófano, perfusionistas, enfermería de la planta... Y lo otro, que tenemos varios programas; de asistencia ventricular de corta duración, de cirugía reparadora aórtica, de cirugía reparadora mitral, de tratamiento endovascular de la aorta torácica y de optimización preoperatoria de los pacientes cardiacos.

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