Málaga pone en funcionamiento la nueva empresa pública de limpieza

El Ayuntamiento pone fin a casi dos décadas de Limasa III, en las que ha destinado al servicio cerca de 1.600 millones de euros

Imagen de la nueva flota de camiones de Limasa III, ya con el color blanco.
Imagen de la nueva flota de camiones de limpieza de Málaga. / Javier Albiñana
Sebastián Sánchez

01 de julio 2020 - 07:04

Málaga/Casi dos décadas después de que el Ayuntamiento de Málaga adjudicase a un conjunto de empresas privadas la limpieza y recogida de basuras, la ciudad pasa página y se reencuentra con un modelo cien por cien municipal. El 1 de julio de 2020 pasa a la historia de la capital de la Costa del Sol como el día en que se certifica la defunción de Limasa III y se da la bienvenida ya formal a Limpieza de Málaga.

Con la puesta en funcionamiento de la nueva entidad se pone fin al camino abierto hace ahora poco más de dos años por el alcalde, Francisco de la Torre, cuando de manera sorpresiva informó de su compromiso de municipalizar la empresa. Aquel anuncio, escenificado en el Debate sobre el Estado de la Ciudad, supuso el arranque de un complejo procedimiento que, en la parte final del mismo, ha provocado incluso el enfrentamiento con los socios privados de Limasa.

De la Torre, que durante años defendió el ya antiguo modelo mixto de la sociedad, en la que la participación del Ayuntamiento era minoritaria, acabó decantándose por un cambio en el guión ante la fuerza de los números. Según los datos manejados por el Ejecutivo local y utilizados de manera reiterada como argumento de peso para apostar por un modelo público, éste permitirá un significativo ahorro económico para las arcas municipales.

En concreto, de unos 7,7 millones de euros anuales. De los algo más de 100 millones del modelo mixto se pasa, según los datos de Intervención, a unos 92,6 millones. O lo que es lo mismo, cerca de un 8% menos.

Un asunto nada baladí si se tiene en cuenta que desde el nacimiento de Limasa en 2001 hasta la fecha actual el Ayuntamiento ha destinado al servicio cerca de 1.600 millones de euros. Un esfuerzo que no ha tenido un efecto directo en la percepción de una ciudad más limpia. Aplicando la reducción del coste ahora estimada a la trayectoria completa de Limasa, el ahorro que podría haberse obtenido hubiese sido de unos 128 millones de euros.

El nuevo modelo acaba con los puestos hereditarios y vincula parte del salario a la productividad

Otra de las variaciones que trae consigo la ausencia de socio privado alguno es que queda anulada la necesidad de garantizar unos beneficios mínimos anuales y el pago de asistencia técnica. Dos conceptos que estaban expresamente reconocidos en el contrato que vinculaba a la ciudad con las entidades privadas adjudicatarias del servicio.

Limpieza de Málaga pasa a disponer de todos los bienes de la antigua Limasa, así como de su plantilla, integrada por unas 1.600 personas (se convierte en la sociedad municipal de mayor tamaño).

Un personal que, a la espera de que se concreten los detalles exactos, pasarán a estar medidos también por su productividad. Éste es otro de los elementos empleados por De la Torre para defender su apuesta por la municipalización. De hecho, el convenio colectivo ya en vigor condiciona el cobro de parte del salario que tienen asignados al cumplimiento de una serie de objetivos en el desempeño de su labor, incluyendo el absentismo y la productividad.

El presidente del Comité de Empresa de Limasa, Manuel Belmonte, valoró el paso que da la ciudad con la nueva empresa municipal. "Es el objetivo que nos propusimos", recordó, lamentando que con el avance de los años el sistema "ha ido de mal en peor". "La plantilla está contenta por pasar a ser municipal y con ganas de aportar y participar", añadió.

Belmonte aseguró que los operarios mantienen su compromiso con que parte de su salario se relacione a la productividad, aunque matizó que "en su justa medida". "Estamos a la espera de sentarnos en la comisión paritaria para poner las bases sobre el absentismo y la productividad", insistió, desechando por completo la opción de que los trabajadores sean controlados por GPS. "Eso está bien para la maquinaria, pero nosotros somos personas, no somos una mercancía; para eso están los mandos, que pueden hacer su vigilancia", afirmó. En este sentido, subrayó también la necesidad de que se garantice una presencia habitual de los trabajadores en los barrios.

El compromiso asumido por la plantilla en el nuevo marco laboral, negociado con la previsión de que Limasa pasaría a ser municipal, condiciona el cobro íntegro de la antigua paga de enero, de algo más de 1.400 euros, a la abstención (el 60% de la misma está vinculada a este parámetro), de manera que los operarios se garantizan su percepción si van a trabajar, reduciéndose en función de las ausencias. El otro 40% de la paga se vincula al cumplimiento de unos objetivos. Queda en suspenso es el carácter hereditario de los puestos, una opción abierta en el marco de la empresa mixta.

"La valoración que podemos hacer es positiva y creo que la gente lo ve así; todos están remando en la misma dirección", destacó la concejala de Limpieza, Teresa Porras. Sin embargo, consideró "fundamental" la colaboración ciudadana para que el nuevo modelo sea exitoso. Porras dijo que desde hoy se aplicará la parte correspondiente al absentismo y confió en que antes de que finalice el año se haga lo propio con la parte correspondiente al rendimiento.

La concejala del PSOE Begoña Medida defendió el arranque de Limpieza de Málaga, "como llevamos demandando desde 2005" y recordó que fue en ese momento cuando su grupo vio que la gestión pública "traería un gran ahorro a las arcas municipales". Asimismo, advirtió de que su formación estará "vigilante para que la ciudad perciba una mejor gestión de la limpieza y que deje de haber distritos de segunda y de tercera".

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