Málaga

Málaga permitirá el exceso de ocupación de las terrazas de casi 300 bares hasta final de año

  • La medida se aplicará sin que implique un aumento en la tasa que abonan estos establecimientos por las mesas y sillas en la vía pública

Un cliente sentado en la terraza de un bar de Málaga. Un cliente sentado en la terraza de un bar de Málaga.

Un cliente sentado en la terraza de un bar de Málaga. / Javier Albiñana

El Ayuntamiento de Málaga vuelve a dar muestras de su particular compromiso con el sector hostelero de la capital. A las numerosas medidas ya aprobadas y anunciadas en el intento de rebajar el impacto que la crisis del coronavirus, suma ahora la decisión de prolongar al menos hasta finales de año la autorización que habilita a casi 300 de estos establecimientos a ocupar muchos más metros de terraza de los que oficialmente tienen asignados. Y ello sin que suponga un coste añadido en las cuotas de ocupación de la vía pública.

La determinación fue confirmada a este periódico por la concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles, que subraya el esfuerzo que desde el Consistorio se viene haciendo por favorecer a uno de los sectores económicos más seriamente dañados por la pandemia. Cabe recordar que la aplicación del Estado de Alarma decretado por el Gobierno a mediados de marzo, con el fin de contener la expansión del virus, forzó al cierre de todos estos locales, alargándose las restricciones durante meses.

En este escenario, una de las primeras medidas que adoptó Comercio, cuando las medidas sanitarias prohibían tener clientela en el interior de los negocios y se exigían distancias de seguridad en las mesas de las terrazas, fue la de permitir un incremento de la ocupación en aquellas zonas donde desde el punto de vista urbanístico era posible.

Esta decisión derivó en que algunos de los 290 negocios beneficiados pudieran llegar a duplicar los metros cuadrados que originalmente tenían autorizados. Una estampa, que por lo que parece, ha acabado por consolidarse incluso en un momento en que las limitaciones que pesan sobre la hostelería son mucho menores.

"Esto lo hacemos con el objetivo de que puedan explotar con los niveles máximos posibles y que ello se traduzca en oportunidad de empleo", defendió la edil, quien destacó el compromiso por parte del sector en colaborar con el buen cumplimiento de las medidas. "Nos llamamos casi a diario y cada vez que detectamos cualquier cosa son ellos los que se personan en el sitio y hablan con el hostelero; son conscientes que el que uno lo haga mal repercute en la imagen del sector", apuntó.

La estrategia diseñada por el equipo de gobierno en los últimos meses se ha dejado sentir de manera especial sobre la hostelería, pero no solo. Sirvan de ejemplo los datos manejados por Comercio hasta el pasado septiembre sobre el dinero que las arcas del Consistorio dejaron de ingresar debido a la anulación de las cuotas a las que estaban obligados los mercadillos, los quioscos o los propios bares. En términos absolutos, de acuerdo con la información facilitada a este periódico, esta suma se eleva a 624.474,99 euros.

De la misma, la mayor parte, algo más de 312.000 euros, se corresponde con las exenciones aplicadas a los bares y restaurantes por las mesas y toldos durante los 66 días que permanecieron sin actividad debido al decreto del Estado de Alarma. Un documento al que se acogió el Ayuntamiento para anular tales abonos. Sin embargo, en el momento en que el propio Ejecutivo empezó a abrir la mano, rebajando las limitaciones, sí se han pasado al cobro las cuotas, sin incluir los excesos de aprovechamiento otorgados.

Sobre esto, Pérez de Siles recordó que el Ayuntamiento remitió varias cartas al Ministerio de Hacienda para que "flexibilizase" la aplicación de la Ley General Tributaria, al objeto de permitir reducir porcentualmente las tasas de estos establecimientos, acomodándolas al grado de explotación que se le permitía en cada momento. Los segundos grandes beneficiados fueron los quioscos, a los que se ha condonado el pago de 168.650 euros; la cantidad en el caso de los mercadillos alcanza los 122.783,88 euros, y en el de los mercados de abastos, los 20.630 euros.

En el caso de mercadillos y quioscos, según la concejala de Comercio, la situación fue tal que el Ayuntamiento llegó a "resolver de oficio las licencias para no cobrarles las tasas". Esto en un contexto en el que los propios comerciantes no querían abrir la actividad ante la imposibilidad desarrollarla en términos de normalidad debido a las limitaciones que existían sobre la movilidad de los ciudadanos.

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