"Marbella puede cobrar 100 millones a Roca, Román y los hijos de Gil"

ENRIQUE SÁNCHEZ GONZALEZ. ABOGADO

El abogado que, como hombre de confianza del PP, articuló la maquinaria jurídica para desmontar el 'gilismo' urge contratar a expertos para ejecutar las sentencias

Enrique Sánchez, en una de las salas del bufete Guerrero Abogados, al que se ha incorporado como abogado.
Encarna Maldonado

01 de mayo 2016 - 01:00

Enrique Sánchez (Cáceres, 1963) habla de los héroes anónimos que permitieron al sistema echarle un pulso a la corrupción. Él también pertenece a ese club. Fue el hombre de confianza de la popular Ángeles Muñoz en el Ayuntamiento de Marbella para articular la maquinaria que se ocupó de desmontar el gilismo, tarea que realizó con ahínco pero fuera de foco. Debió gustarle aquella época de bilirrubina alta y 60 horas de trabajo a la semana porque una vez que el PP perdió la alcaldía eludió la zona de confort, las jornadas laborales de ocho horas y las tardes libres que le garantizaba cualquiera de los tres puestos de la Administración en los que tiene excedencia: secretario-interventor, secretario de entrada y técnico de la Junta de Extremadura. Guerrero Abogados, un despacho legendario de Marbella, tuvo el olfato fino y lo fichó al instante. Adepto al reto de busca nuevos desafíos, aunque ahora con el compromiso personal de no tocar durante dos años nada que huela al urbanismo de Marbella.

-¿Llegó a coincidir en la Mancomunidad de Municipios con Gil?

-De noviembre de 1998 a septiembre de 1999.

-¿Cómo fue aquella convivencia?

-Fue la peor época de mi carrera. A las dos semanas hizo un pleno y prohibió la entrada al alcalde de Torremolinos y rodeó con la Policía Local de Marbella el edificio.

-¿Cómo llegó al Ayuntamiento?

-El PP ganó las elecciones y [el concejal] Félix Romero, que como técnico de la Mancomunidad había sido compañero de despacho, me planteó irme como personal eventual. Era 2007 y en 2008 me ofrecieron dirigir la asesoría jurídica que la ley establecía que se debía crear en Marbella como municipio de gran población.

-Empezó entonces a crear la maquinaria jurídica para desmontar el gilismo.

-Existía dependiente del secretario y vicesecretario y le di un impulso. El Ayuntamiento no estaba personado en los asuntos del Tribunal de Cuentas y se personó en todos. Pedimos al juez decano una circular a los jueces de instrucción para que nos dijeran los asuntos de Marbella que llevaban porque el Ayuntamiento tampoco estaba personado. Inmediatamente después fui como abogado al juicio del caso Saqueo I y a otro más también en la Audiencia Nacional en el que el Ayuntamiento podía perder unos locales. Luego, licitamos la contratación de dos despachos para llevar juicios y desde el Ayuntamiento se empezaron a llevar pleitos contenciosos.

-¿Cuántas causas llegó a haber?

-Mil contenciosos, más de 200 penales, 200 laborales, 200 civiles...

-¡Cuando dice mil son mil, o es una manera de decir que muchas!

-Sí, sí, mil contenciosos, casi 300 penales, 200 laborales, 50 del Tribunal de Cuentas y 200 civiles.

-¿Y qué hay de todo esto después de ocho años?

-Un crédito a favor del Ayuntamiento de 268 millones que hay que cobrar y ahí está el gran trabajo que tiene que hacer el Ayuntamiento.

-¿Qué puede hacer el Ayuntamiento para cobrar ese dinero?

-Debería contratar un despacho especializado en el cobro de créditos porque hay que buscar mucho, dedicarle mucho trabajo y los letrados del Ayuntamiento son expertos en derecho administrativo.

-¿Hasta dónde sabe cuánto se ha ejecutado?

-De 268 millones se han cobrado unos 12. Es difícil cobrar, pero se puede. Pedro Román [ex teniente de alcalde] tiene dinero y su condena es de 14 millones , Roca tiene dinero y los hijos de Gil tienen una condena hasta el importe líquido de su herencia que hay que cobrar.

-¿Cuánto se podría conseguir de ellos?

-Roca tiene una condena de 70 millones y tiene dinero, es decir se cobra de [los bienes intervenidos en] Malaya, otros 14 millones de Pedro Román, más lo que se pueda a los hijos de Gil, que tienen una condena de 85 millones más intereses pero solo hasta el importe líquido de la herencia. Eso hay que hacerlo ya porque ha salido la sentencia del Tribunal de Cuentas, es firme y hay que ejecutarla. Hacen falta especialistas en materia tributaria para opinar si está bien liquidada o no la herencia de los giles y no sé si el Ayuntamiento está haciendo esto... Esa es la pena que me queda, que no sé si se trabaja en todo eso.

-O sea, que es posible cobrar cerca de la mitad.

-Por lo menos 100 millones.

-¿Cómo se ha hecho el traspaso al actual alcalde y a su equipo?

-No ha existido. Ha sido lamentable. Presenté hasta tres escritos ofreciéndome para informar a la persona que me designaran, llamé por teléfono al abogado del PSOE y no ha habido traspaso.

-¿Teme que no se ejecuten las sentencias?

-¡Hombre! Los funcionarios están ahí. Hay un programa con todos los deudores del Ayuntamiento por sentencias judiciales. Sin pinchas en uno, aparecen sus asuntos con condenas y sin pinchas en un asunto salen los bienes embargados o no. Cada letrado interno tiene asignados deudores... Lo que pasa es que cada uno tiene 20 ó 30 y hay que tratar de encontrar bienes, relacionar si en un procedimiento está embargado un bien para embargarlo en otro también... El trabajo está muy adelantado, pero hay que tener especialistas.

-Porque de otra manera...

-La verdad es que la Justicia es un desastre en materia de ejecución. Dicta las sentencias y después cobrarlas es muy difícil. Los expedientes se quedan en las estanterías y no avanzan. Además, hay muchas dificultades, se presentan tercerías de dominio y muchas trampas para no pagar. Por ejemplo, con los bienes de Sierra [José Luis Sierra, abogado contratado por Jesús Gil] hay tercerías, ventas fraudulentas y muchísimas trampas y eso ahora mismo creo que no hay nadie que lo impulse que no sean los letrados personalmente. Dependen del secretario pero no sé si le quedará tiempo para dedicarse a esto, porque lleva los plenos, el asesoramiento a la corporación, los reglamentos...

-Habla de los héroes anónimos que han permitido desmontar el gilismo. ¿Quienes son?

-Por ejemplo, en el Juzgado de Instrucción 1 hay un funcionario que se llama Ángel que ha sido un trabajador infatigable. Allí cayeron todas las querellas de Anticorrupción por los asuntos destapados en el Tribunal de Cuentas y gracias a los jueces y a Ángel han salido adelante. Está José Padín, un inspector de Hacienda muy trabajador y estudioso. En el despacho de Gaona está Juan Diego Miranda que ha llevado conmigo los contenciosos más importantes. También los letrados de Gaona encargados de los asuntos penales, Fidel Escudero y Alberto Peláez, que han trabajado muchísimo. Todos los letrados de la asesoría jurídica con su jefa, Ana Rejón, a la cabeza han trabajado una barbaridad, el fiscal Jiménez Villarejo hizo una instrucción impresionante en el caso Minutas, Belén Suárez, teniente fiscal de Anticorrupción, lleva ocho ó 10 años dedicada a los asuntos de Marbella, y José Godino, [presidente del juicio] de Malaya. Si se han cobrado esos 12 millones, ha sido porque él ha dado todo tipo de facilidades. Además está el juez que destapó Malaya, Miguel Ángel Torres, y Óscar Pérez que llevó el caso después, o el fiscal Carlos Yáñez, que leva todos los casos de las obras.

-El Ayuntamiento negoció pagar deudas de Hacienda con bienes de Roca, pero finalmente no se hizo. ¿Qué pasó?

-Yo negocié con Roca un acuerdo que debía ratificar el Ayuntamiento pero el secretario, el tesorero y el interventor no estuvieron de acuerdo.

-¿Cómo es negociar con Roca?

-Una experiencia más... Muchas peleas, muchas horas... Y se me derrumbó una vez. Le dijo a los policías que salieran, me quedé a solas con él y me pidió que hablara con la alcaldesa para ver si podía interceder para que le dieran algún permiso... Acabé dándole un abrazo porque me daba pena. Ha sido la única vez que le he visto un poco flojo, pero es duro, duro...

-¿Cuánto tardará Marbella en recuperarse del gilismo?

-El alcalde actual tiene razón cuando dice que tendrá que pagar 20 millones anuales durante mucho tiempo... Marbella tiene deudas con la Seguridad Social, la Agencia Tributaria... Además, la Junta lleva 15 ó 20 años sin invertir.

-Puso los cien millones cuando se intervino el Ayuntamiento.

-Que hay que devolver. Yo soy cacereño y allí el Ateneo, el Palacio de Congresos, el de Deportes o el teatro los ha hecho la Junta de Extremadura. Marbella no tiene una biblioteca en condiciones, hay un teatro pequeño que ha hecho el Ayuntamiento, el Palacio de Congresos también, los ambulatorios están viejos.

-¿Está diciendo que la Junta castiga a Marbella?

-Creo que no se entendía con el GIL y no invertía, y después no se ha entendido con el PP y tampoco ha invertido. Por ese lado pienso que ojalá con un alcalde del PSOE haya más inversión, aunque ahora ha cogido a la Junta mal de dinero. Parece que este año va a hacer un colegio... ¡Un colegio!

-¿Que el Supremo haya anulado el PGOU pone en duda otra vez la seguridad jurídica del urbanismo en el municipio?

-Seguridad jurídica tiene pero con una norma muy anticuada.

-Y un buen desbarajuste.

-Es que no tiene arreglo. El otro día decía Pedro Moreno [profesor de Derecho y exconcejal de IU en Málaga] que hace falta una ley o será muy difícil. Estoy de acuerdo. Hay dos grandes problemas: las licencias anuladas por sentencia que tendrá que ser la Sala, caso a caso, quien decida qué se hace con esos edificios, y las licencias no anuladas pero que no se ajustan PGOU de 1986, que se podrían arreglar con una ley.

-¿Un nuevo PGOU no tiene fuerza normativa suficiente para poner orden?

-Va a ser muy difícil. Imagina un edificio en zona verde según el PGOU de 1986. Una zona verde solo se puede quitar con informe del Consejo Consultivo, debe estar justificadísimo y hay que poner la misma superficie verde o más en otro lado. Y si esto es difícil, en el caso de las anuladas ni te digo. Si pides abrir un negocio, no te darán licencia y a ver quién vende una casa con una licencia anulada... Son grandes problemas.

-¿Hasta qué punto la sociedad es responsable de este legado?

-No pienso que sea un problema de la sociedad, sino de los controles. Había un secretario y un interventor y eso es muy poco personal habilitado nacional para un municipio de 130.000 habitantes y 200 millones de presupuesto.

-Un secretario condenado.

-Eso ya es que no quiero... Tiene que haber controles internos y externos. Si la Junta, que es administración con competencias urbanísticas, recurría las licencias, por qué la Sala [del TSJA] no las suspendía. Y luego estaban las sociedades, se crearon 31.

-Claro, porque permiten eludir el control. Eso no era un secreto.

-El cheque de un Ayuntamiento lleva tres firmas: la del alcalde, el tesorero y el interventor. El de una sociedad solo la del gerente. Y si luego el gerente te lo traes de la cárcel, como pasó con José Luis Jiménez, al que Gil conoció en la cárcel... Todos los días mandaba a un trabajador con un cheque al portador a sacar 10, 30 ó 50 millones de pesetas. Con ese dinero pagaba obreros, jardines y también se gastó dinero en el casino.

-¿Hemos aprendido algo?

-Que hay mucha corrupción y mucho ser humano al que controlar. Más controles son más Fiscalía Anticorrupción, más medios para los jueces, más habilitados nacionales...

-Usted, que ha estado en el desmontaje de todo esto, ¿cómo ha vivido tantos casos de corrupción después, también en el PP?

-Me horroriza. Llevo 27 años trabajando en la Administración y para mí el dinero público es sagrado.

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