Juan Manuel Marqués Perales | Periodista “Andalucía no ha sido nunca una comunidad maltratada en España”

  • El subdirector de Publicaciones del Grupo Joly presenta este jueves su libro ‘El cambio andaluz’ en Málaga

El periodista y subdirector del Grupo Joly Juan Manuel Marqués Perales (Cádiz, 1966). El periodista y subdirector del Grupo Joly Juan Manuel Marqués Perales (Cádiz, 1966).

El periodista y subdirector del Grupo Joly Juan Manuel Marqués Perales (Cádiz, 1966). / Juan Carlos Muñoz

Analista de largo recorrido, subdirector de Publicaciones del Grupo Joly y cronista en sus diarios de la vida política, Juan Manuel Marqués Perales (Cádiz, 1966) recoge en El cambio andaluz. Cómo perdió el poder el PSOE de Susana Díaz (Almuzara) todas las claves en torno al fin de cuatro décadas de mandato socialista en la Junta de Andalucía. Este jueves, el autor presenta su libro a las 20:00 en el Ayuntamiento de Málaga, en un acto moderado por el periodista Teodoro León Gross que contará con la participación del alcalde, Francisco de la Torre, y del ex consejero de Gobernación Enrique Linde.

-Dado que el poder socialista ha perdurado tanto en Andalucía como el franquismo en toda España, ¿no convendría hablar de transición antes que de cambio?

-No, yo sí hablaría directamente de un cambio político, aunque sea por el hecho de que hoy día es otro partido el que gobierna en Andalucía. Es cierto que treinta y siete años, cuarenta si contamos el plazo preautonómico, es un plazo más que razonable para que se produzca la alternancia política. Y aunque es verdad que hay municipios y regiones europeas en los que tampoco se ha dado una alternancia de gobierno en el mismo plazo, como Baviera, no lo es menos que la misma Baviera es uno de los Estados libres más prósperos de Alemania. Y no puede decirse lo mismo de Andalucía.

-Pero, a tenor de noticias recientes como la sentencia de los ERE o el caso de las cajas fuertes halladas en la Agencia IDEA, ¿no parece Andalucía condenada a volver una y otra vez a la etapa socialista, como un triste Sísifo?

-Te diría que, por una parte, el PP está siguiendo su estrategia de añadir cada martes dos palitas de estiércol a la anterior etapa socialista, y a veces se les ve más preocupados por añadir las dos palitas que por la gestión que les corresponde como partido de Gobierno; por otra, el mismo Elías Bendodo ya advirtió de que la sentencia de los ERE daría para dos legislaturas, y así parece que va a ser dado que se han asignado responsabilidades al Consejo de Gobierno. Es verdad que esto va a ir para largo, pero recuerda el caso Juan Guerra: aquello duró tanto que mucha de la gente que se indignaba al principio después ignoraba que la causa seguía. Es legítimo preguntarse cuánto va a durar esto, y creo que seguirá durando mientras el PSOE no ponga un cortafuegos y renueve por completo su dirección en Andalucía, independientemente de las responsabilidades políticas, ya que parece que no las hay penales ni judiciales, que pudieran darse en ella. Sin esa renovación, el PSOE no podrá cumplir con sus tareas de oposición.

-El cambio ha contado con un elemento tan exótico como la entrada en juego de Vox. ¿Cómo afectará al proceso a la larga?

-El PP y Ciudadanos tuvieron la suerte de encontrarse con el nacimiento de Vox, que fue una sorpresa incluso para los mismos portavoces de Vox. Tanto, que prefirieron no entrar en el Consejo de Gobierno, porque fue todo muy apresurado. Lo normal será que sí lo haga en las próximas legislaturas, pero tampoco entonces pasará nada más que lo habitual; es decir, Vox tendrá que aprender a lidiar con las tareas de gobierno, arremangarse y comprender que una cosa es estar en el Parlamento y otra quemarse tomando decisiones. Que no se pueden cambiar las cosas de la noche a la mañana.

-¿No está en ésas actualmente Moreno Bonilla? Lo digo por ciertas promesas electorales que hizo, tal vez a sabiendas de que no iba a poder cumplirlas.

-Yo distinguiría entre la evidencia de que hay cosas que no se pueden cambiar de la noche a la mañana, y que de hecho es mejor que no cambien tan rápido, y las mentiras que un político es capaz de decir en el juego electoral. Pero sí que hay margen para que cambien cosas: el PSOE llegó a confundirse con la administración, eso con el PP no ha pasado ni, presumiblemente, va a pasar. Con esto, ya tenemos un comienzo. Ahora bien, claro, el PP prometió una subasta de medicamentos que no se está llevando a cabo porque hacerlo cuesta 70 millones de euros.

"A veces el PP parece demasiado preocupado por poner dos palitas de estiércol a la gestión del PSOE"

-¿Qué cambio es el que necesita Andalucía realmente?

-El que le permita dejar de ser furgón de cola del PIB y de la renta per cápita en España. El que cree empleo para los andaluces. Es cierto que Andalucía ha crecido en los últimos años en paralelo con España, pero no lo bastante.

-¿Y no sería un obstáculo un Gobierno central sustentado en los independentistas catalanes?

-Es cierto que el acuerdo de Gobierno que se está fraguando beneficiaría más a Cataluña que a otras regiones. Y que lo reclama ERC es, básicamente, un pacto fiscal como el del País Vasco, lo que considero una aberración. Pero no podemos estar dependiendo siempre de cómo se reparten los recursos nacionales. Hay que empezar a pensar de otra manera, considerar que Andalucía es capaz de crecer sin inyecciones extraordinarias. Pero es que, además, éstas no han faltado, especialmente desde la UE. La deuda histórica, de hecho, vino saldada desde Bruselas. Andalucía no es una comunidad maltratada en España. Es más: no lo ha sido nunca. Nuestra situación tiene que ver con malas dinámicas asumidas aquí, no en el resto del Estado. Con una burguesía incipiente que no llegó a salir y una agricultura que no ha logrado hacerse competitiva. Así que es mejor no pensar en Andalucía como la Irlanda del Reino Unido.

-¿La solución podría pasar, también, por un cambio en el sistema educativo andaluz?

-Es cierto que hace falta mejorar la situación de la educación en Andalucía. Pero, sin ser marxista, mi perspectiva es marxista: el cambio ha de ser ante todo económico y productivo. Desde el siglo XIX, cuando hubo aranceles en toda España que favorecieron a las industrias del norte, pero también al cereal del sur, Andalucía es una comunidad incapaz de dar trabajo a quienes viven en ella. Eso es lo que hay que cambiar.

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