Cae la demanda de pasajeros e El Metro de Málaga y la EMT en la difícil travesía del coronavirus

  • La demanda de pasajeros acumulada hasta agosto en los dos medios de transporte cae un 46%

Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad. Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad.

Un tren del Metro de Málaga y, más atrás, un autobús de la EMT, en el campus de la Universidad. / Javier Albiñana

Los números siguen confirmando la complicada travesía en la que se encuentran actualmente los dos principales medios de transporte público en la ciudad de Málaga: los autobuses de la EMT y el Metro. Y muestra de ello es que, a pesar de ligeras mejorías en las cifras de pasajeros observadas en los últimos meses, la demanda sigue muy lejos del tiempo en el que no había ni rastro de la Covid-19.

La última muestra es la de agosto, mensualidad en la que el ferrocarril urbano cerró con 224.620 usuarios transportados, lo que supone que de media se subieron a los trenes 7.245 pasajeros diarios. Frente a este valor, los 12.516 de hace un año. El descenso en este periodo es del 42%, semejante al observado en julio. Dista, no obstante, de la tendencia observada en junio, cuando la cifra de viajeros se desplomó un 60%; en mayo, con una reducción del 86,6% y, sobre todo, en abril, cuando se observó una variación de un -94%.

Desde la Consejería de Fomento pusieron en valor le recuperación que el Metro está teniendo en los últimos meses. Conforme a los números manejados por la concesionaria encargada de la explotación de la infraestructura, entre el 1 de enero pasado y el 31 de agosto el volumen acumulado fue de 2.236.000 pasajeros, lo que equivale al 54% de los primeros ocho meses de 2019. La incidencia de la pandemia es más que notoria, por cuanto los meses previos al coronavirus y la declaración del estado de alarma tuvieron incrementos de pasajeros de hasta el 13%.

En el caso de la Empresa Malagueña de Transportes (EMT) la incidencia es si cabe mayor. Aunque porcentualmente la caída de pasajeros es semejante, en términos absolutos la variación es muy superior. Tomando como referencia agosto, los autobuses urbanos desplazaron 2.085.530 viajeros, un 48% menos que un año antes. Ampliando el análisis a los ocho meses ya transcurridos del año, el total de pasajeros fue de casi 16,9 millones frente a los 31,3 millones del año pasado (14,4 millones de usuarios menos).

Ello tiene una incidencia más que significativa en las cuentas de la sociedad municipal, que repercutirá necesariamente sobre las arcas del Ayuntamiento. La pérdida de estos pasajeros supone, grosso modo, una reducción de los ingresos previstos por la compañía por la venta de billetes de unos 10 millones de euros. Y, salvo sorpresa, la realidad es que este valor económico seguirá creciendo hasta finalizar el ejercicio.

A semejanza de lo sucedido con el Metro, la EMT arrancó el año con crecimientos en su demanda. Una tendencia que quedó cercenada de raíz en marzo, cuando se hizo presente la Covid-19 y se activó el estado de alarma, con las consiguientes restricciones. Y como el suburbano, el peor mes en este espacio de tiempo fue abril, cuando los autobuses urbanos apenas transportaron a 510.000 pasajeros, un 87% menos que el mismo mes de 2019.

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