Málaga

El OMAU cuestiona el modelo de urbanizaciones que se desarrollan

Varios bloques de pisos en construcción en la zona de Teatinos. Varios bloques de pisos en construcción en la zona de Teatinos.

Varios bloques de pisos en construcción en la zona de Teatinos. / Javier Albiñana

El Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU), dependiente del Ayuntamiento de Málaga, pone en cuestión el modelo de urbanización que se está desarrollando en la capital de la Costa del Sol. En su último informe sobre el mercado residencial, correspondiente al segundo trimestre del año, apunta que se trata de operaciones que “no se diferencian de los realizados hace décadas, como si el tiempo no hubiera pasado y no estuviésemos en un periodo de emergencia climática”.

Los autores del documento inciden en esta línea de pensamiento, al señalar que las tipologías de edificación “impulsan usos monocromos residenciales sin la complejidad de usos necesaria para desarrollar la ciudad de proximidad, lejos de la dependencia del automóvil”. “Y ello también supone una opción política de hacer o no hacer los compromisos adquiridos”, se refleja en el informe.

Para los responsables del OMAU, una de las cuestiones que definen el actual ciclo inmobiliario en la capital está relacionada con “el aumento en la segregación urbana”. “La actividad inmobiliaria no se realiza en todos los territorios de la ciudad si no solo en aquellos lugares donde hay oportunidad de negocio de crear rentas diferenciales”, siendo los ejes litorales el Centro, algunas zonas de Teatinos y suelos renovados de antiguos usos reconvertidos en residencial “donde se concentra la inversión”.

Es crítico con el hecho de que la construcción sostenible “no se divise por ningún lado”

En su defensa de un modelo sostenible desde el punto de vista medioambiental, se muestra particularmente crítico con el hecho de que la construcción sostenible “no se divise por ningún lado”, concluyendo que “sólo una promoción en Málaga tiene nivel energético de tipo B, ningún es de Tipo A, y la mayor parte son de tipo C”. Otro de las características detectadas por el OMAU es que el mercado inmobiliario-financiero “está destinado a obtener las máximas rentabilidades”, excluyendo a las familias, “lo que supone un grave problema de cohesión social”. Una situación que se agrava más teniendo en cuenta que “no hay un mercado alternativo de viviendas con algún tipo de ayuda financiera pública”.

Un déficit que para este ente municipal debe ser afrontado con el “aumento masivo de la oferta publica”, pero también estableciendo “controles en las intervenciones de planeamiento especulativas”, controlando los precios en aquellos ámbitos “donde estén en una espiral alcista, suponiendo la expulsión y gentrificación de áreas urbanas”.

El segundo trimestre está afectado de lleno por la paralización provocada por el coronavirus. Un escenario en el que se observa una contención en los precios del residencial, a excepción del litoral oeste, donde se están comercializando algunas promociones de valores elevados. Muestra de ello, es que en este espacio geográfico de la ciudad el precio del metro cuadrado construido se sitúa en los 3.638 euros, un 16,8% más que el trimestre anterior. Los distritos con los precios más elevados siguen siendo el litoral este, 4.745 euros (2,8% más) y Centro, 4.324 euros (-0,46%).

El OMAU detecta el mercado actual de la vivienda nueva en Málaga “está ocupado de operaciones por acciones de rentabilidad inversora como un activo interesante en una ciudad que está de moda” y señalan el caso de promociones completas del Centro compradas por inversores de fuera de la ciudad, como ocurre también en las zonas este y oeste del litoral.

Los redactores del informe ponen el acento la afectación que la actual crisis del coronavirus, sumada a la rémora aún vigente de la crisis del 2008, tiene sobre la capacidad económica de buena parte de los potenciales compradores de vivienda. “El precio medio de la vivienda ya estaba muy alto para el nivel de renta de la ciudad, influenciado sin duda por las presiones de los inversionistas, por lo que un aumento sensible del desempleo puede hacer disminuir más todavía el techo financiero de la población malagueña”, exponen.

En el actual contexto del residencial, para los responsables del OMAU, una gran parte de la población queda fuera “de este sistema de juego donde la vivienda es un instrumento financiero de creación de plusvalías”. Una exclusión que no afecta sólo al 25% de la población en niveles de pobreza o en situación de riesgo, sino también a jóvenes con buena preparación profesional mileuristas y a lo que “antes considerábamos clase media”.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios