Málaga

El Obispado de Málaga pide un préstamo de un millón de euros para continuar la actividad en los templos

  • La pandemia de coronavirus reduce los ingresos en los cepillos de las iglesias

  • En 2019 se obtuvieron 21,5 millones de euros, tan solo un 0,32% menos que el año anterior

Salvador Gil, Ana Medina y Rafael Carmona en la presentación de las cuentas de la Diócesis de Málaga. Salvador Gil, Ana Medina y Rafael Carmona en la presentación de las cuentas de la Diócesis de Málaga.

Salvador Gil, Ana Medina y Rafael Carmona en la presentación de las cuentas de la Diócesis de Málaga. / José Miguel Ramírez (Málaga)

El Obispado de Málaga, con motivo de la celebración del Día de la Iglesia Diocesana, ha presentado su balance económico y las actividades a las que destina sus ingresos. Si bien durante el pasado año se consiguió ingresar un poco más de 21,5 millones de euros, durante el 2020 la pandemia ha azotado muy fuerte las cuentas desde el pasado mes de marzo.

La reducción más significativa se refleja en el dinero que se recauda en los cepillos de las distintas iglesias malagueñas, en numerosos casos este beneficio económico se ha reducido a la mitad. “Muchas personas están atravesando muchas dificultades y no pueden echar dinero en la canastilla”, confirmó el ecónomo diocesano Rafael Carmona.

A todo esto se le suma la bajada del turismo en la ciudad, con sus consecuentes efectos negativos. Ante esta situación, el Obispado de Málaga ha pedido un préstamo de un millón de euros para poder mantener el funcionamiento y la actividad de sus parroquias. No obstante, desde la aparición del coronavirus la acción social de Cáritas diocesana se ha triplicado para ayudar a las personas que tienen más necesidades.

El diácono Carmona también ha indicado que la Iglesia ha destinado gran parte de sus ganancias en pagar el sueldo de sacerdotes y seglares, en obras y conservación de inmuebles, y en acciones caritativas. En relación a las obras, la más destacada en parroquias durante el 2019 fue la de El Salvador de Málaga, que supuso un gasto de 313.957 euros.

Por su parte, el sacerdote diocesano Salvador Gil, capellán voluntario durante los primeros meses de pandemia en los hospitales malagueños, ha puesto en valor el lema del Día de la Iglesia Diocesana: ‘Somos lo que tú nos ayudas a ser. Somos una gran familia contigo’. “Durante mi presencia silenciosa en el Hospital Clínico de Málaga he acompañado a los enfermos de coronavirus”, reconoció Gil. Su acción se centró en cuatro aspectos fundamentales, como son el acompañamiento, el rezo, la unción de enfermos y la confesión.

“Además, en la parroquia de Santa María de la Amargura quisimos poner en primera línea de batalla tres actividades fundamentales durante el confinamiento: la atención a los enfermos, el cuidado de 212 usuarios que se encuentran en un centro de mayores y la reactivación de Cáritas”, explicó el sacerdote.

Salvador Gil no quiso pasar por alto la presencia de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad en la parroquia de la Amargura durante las obras en la iglesia de San Pablo. “Fueron dos meses de gracia, teníamos una gran afluencia de personas constantemente y el templo se convirtió en un verdadero centro espiritual”, comentó emocionado el capellán.

Ana Medina, portavoz de la Diócesis quiso advertir que se avecinan tiempos muy difíciles. “Ya los estamos notando, desde la Iglesia se ayudará con todos sus medios espirituales, humanos y sociales a salir adelante a millones de personas”, recalcó la portavoz.

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