Pacientes hematológicos de Málaga ya no tendrán que ir a Sevilla para completar una terapia pionera

José Antonio Fernández y María Jesús Pascual en el Laboratorio de Hematología del Hospital Regional.
José Antonio Fernández y María Jesús Pascual en el Laboratorio de Hematología del Hospital Regional. / Javier Albiñana

Málaga/La terapia CAR-T es una "revolución" que mejora los tratamientos de algunas enfermedades hematológicas. Consiste en obtener células defensivas del paciente (linfocitos) mediante una extracción de sangre, manipularlas en laboratorio para que identifiquen las células tumorales y, tras su transfusión al enfermo, las destruyan. Es decir, que mediante esta técnica se activa al sistema inmune para que ataque a las células malignas.

El Hospital Regional ya ha tratado a medio centenar de pacientes en los cuatro años en que se lleva utilizando la terapia en España. Pero sólo hace una parte del proceso: la extracción de los linfocitos y su programación en laboratorio para que cumplan su función de atacar al tumor. Para recibir esas células reprogramadas -algo que se hace mediante una única infusión- los enfermos tienen que ser ingresados en el Hospital Virgen del Rocío, de Sevilla. Pero por pocas semanas más.

"En abril ya no tendrán que moverse de Málaga. Es una buena noticia para la población de la provincia", apuntó la directora del programa de Trasplante Hematopoyético (TPH) y Terapia Celular del Hospital Regional, María Jesús Pascual. No tendrán que trasladarse a Sevilla porque todo el proceso se hará en el centro sanitario malagueño. Un cambio que ahorrará desplazamientos a pacientes que sufren patologías graves y tiempo en la aplicación del tratamiento. El hospital tiene desde el año pasado la autorización del Ministerio de Sanidad para esta terapia, pero hasta ahora por cuestiones administrativas no se ha podido realizar ninguna infusión a pacientes. Ésta es como una transfusión en la que el enfermo recibe los linfocitos ya reprogramados.

Los representantes del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular.
Los representantes del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular. / M. H.

"La terapia CAR-T es una pequeña gran revolución", afirmó José Antonio Pérez Simón, vicepresidente del Grupo Español de Trasplante Hematopoyético y Terapia Celular (GETH-TC) de la Sociedad Española de Hematología y Hematoterapia que celebra en Málaga su reunión anual. La técnica no se utiliza para todas las patologías de la sangre y por ahora se emplea sobre todo en pacientes que han recaído. Pero en estos enfermos "es una muy buena herramienta para poder curarles", según Pérez. Por ello, añadió que "es una época muy afortunada para la Biomedicina y para los pacientes".

La terapia CAR-T ya es presente, pero, además, tiene mucho futuro. El hematólogo indicó que en algunas leucemias en jóvenes menores de 25 años este tratamiento ha permitido pasar de expectativas de vida escasas a una alta supervivencia.

Los representantes del GETH-TC dieron muchos mensajes esperanzadores para los enfermos. La hematóloga del Regional destacó que ahora se pueden hacer trasplantes hematopoyéticos (de células madre y más conocidos como de médula ósea) a "más pacientes que hace cinco años". Porque además de realizarse trasplantes de donantes compatibles pueden hacerse también de donantes que sólo sean compatibles al 50% (haploidénticos) y de donantes no emparentados al 90% de compatibilidad (que son importantes para que personas de minorías étnicas tengan más opciones de tratamiento). Sea la compatibilidad con el donante del 100%, del 90% o del 50%, los resultados obtenidos en el Hospital Regional de Málaga “son equiparables”, según aseguró la doctora Pascual. La hematóloga agregó que también se ha avanzado en la atención a los pacientes mayores de 70 años en los que "la edad no tiene por qué ser una limitación". Aunque los resultados varían según las patologías, el mensaje es que ahora en general todos los enfermos hematológicos sobreviven más y con mayor calidad de vida que años atrás.

"Preocupación" de los hematólogos por la gripe en sus pacientes

"Los linfocitos son los policías del cuerpo que vigilan que todo funcione correctamente, pero en pacientes hematológicos no funcionan de manera óptima", explicó el coordinador del Grupo de Complicaciones Infecciosas del GETH-TC, José Luis Piñana. En resumen, son más vulnerables. Durante las primeras olas de la pandemia, la mortalidad entre estos enfermos superó el 30%. Pero tras la vacunación, ese porcentaje se redujo a menos del 2%. Es decir, a cifras similares a las que existían frente a otros virus respiratorios previos al Covid. Ahora, la "preocupación" de los hematólogos es la gripe. Después de tres años de pandemia en los que no ha habido casi contacto con este virus, "puede ser más severa", según advirtió Piñana. Por eso hizo un llamamiento a estos pacientes a extremar las precauciones. Sobre todo, dijo, "evitar el contacto con niños pequeños de guardería que son una fuente inagotable de virus".

El reto de crear modelos matemáticos para elevar la supervivencia

Con la terapia CAR-T se están curando muchos pacientes que hace unos años eran incurables. Pero hay algunos que recaen. Por ello, los hematólogos se plantean el reto de buscar biomarcadores de respuesta frente a los tratamientos: tratan de encontrar pistas para predecir si un enfermo se va a curar o a recaer. Porque en este último caso, la terapia no es suficiente y es necesario utilizar además otras alternativas. Para ello, estos especialistas intentan "utilizar las Matemáticas para modelizar comportamientos biológicos", según palabras de Antonio Pérez Martínez, coordinador del Grupo de Terapias Avanzadas del GETH-TC. La tarea consiste en crear una especie de registro lo más amplio posible con pacientes tratados con esta terapia que incluya sus PET-TAC y que se incorporen a una plataforma común. En la actualidad, la base de datos es de unos 650 enfermos. Pero mientras más información reúna, mayor precisión tendrá y los modelos predictivos serán más exactos y útiles para curar a los enfermos. Esta tarea es multidisciplinar. En ella se han embarcado hematólogos, médicos nucleares y matemáticos, entre otros. En resumen, un trabajo coordinado para avanzar en la supervivencia y calidad de vida de los pacientes hematológicos.

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