Málaga

El Palacio de la Tinta, un proyecto sembrado de dudas

  • Casi un año después de que Hotusa comprase el inmueble, sigue sin haber movimiento para su recuperación como hotel

  • A este factor hay que sumar los problemas de liquidez que parece presentar la propietaria

Fachada principal del Palacio de la Tinta. Fachada principal del Palacio de la Tinta.

Fachada principal del Palacio de la Tinta. / Javier Albiñana

El futuro del Palacio de la Tinta, construido a principios del pasado siglo XX, comprado en subasta por la cadena hotelera Hotusa, queda marcado por los interrogantes. Casi un año después de que el grupo con origen barcelonés se hiciese con la propiedad del inmueble, en pugna con otras firmas interesadas, el proyecto parece pender de un hilo.

Las dudas en torno a la iniciativa empresarial se incrementan ante los problemas de liquidez que sufre la compañía como consecuencia del Covid-19, lo que le ha llevado a desprenderse de uno de sus establecimientos en la Ciudad Condal y la puesta en venta de otros en Lisboa.

A este primer factor hay que sumar la ausencia de movimiento alguno para activar la recuperación de la construcción. Al menos en la esfera de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Málaga, organismo clave a la hora de perfilar cualquier intervención sobre la que fuera sede durante años de la extinta Confederación Hidrográfica del Sur (CHS) y posterior Agencia Andaluza del Agua.

Este último extremo fue confirmado por el concejal de Ordenación del Territorio, Raúl López. Al ser preguntado por este periódico por los contactos mantenidos con Hotusa para avanzar un posible proyecto de intervención, el edil negó que ello haya ocurrido. A ello hay que sumar lo que apuntan varias fuentes del sector inmobiliario en la capital, que hablan de la posibilidad de que Hotusa o bien pase a asumir un papel secundario, como explotador del hotel pero dando entrada a un inversor externo, o bien opte por la venta del inmueble.

Desde el departamento de comunicación de la cadena, al ser consultado por este periódico en relación con la situación del proyecto, se limitaron a indicar que no disponían de "más información al respecto". Un mensaje que semejante al ya trasladado a las pocas semanas de que se formalizase la compra, lo que tuvo lugar a principios del pasado mes de febrero.

La envergadura de la operación del Palacio de la Tinta queda constatada en la cuantía de la oferta por la que se hizo con el edificio, 21 millones de euros. Un valor que mejoró sustancialmente los 12,5 millones en los que la Junta había tasado inicialmente el inmueble. A esta suma hay que agregar el coste de la adaptación y recuperación requerida en una construcción con un estado de conservación deficiente. Eso al menos se deduce de los informes manejados por la propia Administración regional.

A esto se suma el condicionante urbanístico de que al tratarse de un bien con grado de protección arquitectónica de nivel I la máxima operación que va a poder desarrollar la nueva propiedad es la de rehabilitación. Algunos expertos apuntaron que el coste de intervención y de equipamiento para un establecimiento de nivel elevado podía rondar los 1.500 euros el metro cuadrado, lo que dispara los costes añadidos a unos 15 millones.

La cadena catalana compitió en la subasta con otras firmas bien conocidas en la capital de la Costa del Sol, caso de Hoteles Santos, propietario del Hotel Miramar, uno de los dos 5 estrellas existentes en la ciudad; de Key Lisbon 1 S.L., al frente de la cual estaba Jaime Ardid Martínez-Bordiu como administrador único, dueño de la parte de La Equitativa que acogerá un 5 estrellas.

Antigua sede de Correos en Málaga capital. Antigua sede de Correos en Málaga capital.

Antigua sede de Correos en Málaga capital. / Javier Albiñana

La parálisis existente entorno a este proyecto contrasta, por ejemplo, con lo sucedido con el otro de los edificios malagueños que subastó a finales del ejercicio pasado la Administración regional, la antigua sede de Correos en la capital. En este caso, han sido varias las reuniones mantenidas por los técnicos de Urbanismo y por el propio concejal con equipos supuestamente relacionados con la nueva propiedad, al frente de la cual se encuentra el magnate israelí Haim Tsuff.

A pesar del interés demostrado en conocer los procedimientos que habrían de seguirse para plantear una modificación de uso del edificio, pensando quizás en la opción de pasarla de equipamiento (la actual) a hotelero, la realidad es que no hay tampoco avances destacables que permitan atisbar un inminente desarrollo.

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