Alimentación

Panga y tilapia, 'malditismo' en el plato

  • La confusión y el desconcierto alimentan la mala reputación de dos especies que carecen de riesgo sanitario.

El presidente del Aula del Mar muestra alevines de tilapia. El presidente del Aula del Mar muestra alevines de tilapia.

El presidente del Aula del Mar muestra alevines de tilapia. / Javier Albiñana

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"A partir del día 10 de febrero se cambiará en el menú de comedor la tilapia por la caella". El cartel colocado ayer por la mañana en la puerta de un colegio de educación infantil y primaria de la zona norte de Málaga pone fin a la polémica. Ni panga ni tilapia, dos especies caídas en un malditismo adobado de miedo, inseguridad y desconocimiento. Su mala fama preocupa a las familias y esa preocupación inquieta a las empresas de catering, de modo que progresivamente han ido desapareciendo de los menús escolares para ser sustituidas por otras tampoco mucho más conocidas como la caella que desde 2014 tampoco se sirve en los colegios de Castilla y León con argumentos del mismo sentido y calibre.

¿Hay motivos para la alarma? Juan Antonio López Jaime, biólogo y presidente del Aula del Mar, llama a la calma y advierte de la alianza de circunstancias económicas y ambientales, que no sanitarias ni nutricionales, han dado como resultado esta tormenta perfecta.

En primer lugar precisa que la panga, también conocido como pez gato o pez tiburón, se usa desde hace décadas en acuicultura. Popular también como pez de fondo en los acuarios, debidamente alimentado alcanza los 40 kilos y 1,50 metros de longitud. Es originario de las riberas del Mekong el gran río que une China, Myammar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. Este último país es precisamente el primer productor mundial de panga, que cría en piscifactorías de aguas controladas.

El problema del panga es el grave impacto ambiental que generan las instalaciones acuícolas en el Mekong porque el engorde intensivo de especies animales significa el uso de piensos, medicamentos y hormonas. "También sucede con el pollo que comemos y con todos los animales que engordan rápido", apunta Juan Antonio López. El río asiático recibe, entre otros, vertidos procedentes de las piscifactorías. El resultado es que el Mekong sufre un alto grado de contaminación, mientras el panga en estado salvaje figura entre las especies en peligro de extinción.

La voz de alarma saltó hace una década en Estados Unidos, principal importador de panga vietnamita junto a Europa, mientras que organizaciones ecologistas como World Wildlife Fund for Nature (WWF) ponían el acento en secuelas como los cambios en los usos del suelo y la deforestación en el entorno del Mekong o la huella del dióxido de carbono que genera un alimento que se produce en Asia y se consume en Europa. De hecho, Carrefour acaba de anunciar que retira el panga de sus supermercados españoles a consecuencia del compromiso que alcanzó el año pasado con WWF y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). "Pero los motivos son ambientales, no de otro tipo", advierte Juan Antonio López, presidente del comité español de la UICN.

El segundo factor que ha cargado de mala fama el panga ha sido el fraude. Hace cinco años importadores y empresas de acuicultura realizaron una campaña en contra y pidieron que se retirara por el efecto que tenía sobre productos locales porque la picaresca ha conducido a muchos comercializadores a ofrecer panga, tilapia y otras especies de pescado blanco poco conocido como si se tratara de rosada, lenguado, gallo, merluza y hasta bacalao. El asunto no es menor porque España es, tras Rusia, el primer importador de panga en el continente europeo.

¿Y desde el punto de vista nutricional? Francisco Tinahones, jefe de Endrocrinología de los dos hospitales de Málaga, afirma que "no existe ningún dato científico que avale que tiene menor calidad que cualquier otro alimento", si bien subraya que tampoco tienen la "riqueza del pescado del Mediterráneo, que es muchísimo mayor".

Juan Antonio López alude a un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que compara el panga y la merluza. Por cada 100 gramos de merluza, 18,7 son proteína, mientras que en el panga son 9,9. Si se tiene en cuenta los ácidos omega 3 la proporción varía entre los 190 miligramos de la merluza y los 76 del panga.

Esta asociación también analizó 29 muestras de panga en 2010 para hallar trazas de mercurio y pesticidas en cuatro de ellas, aunque en valores inferiores a los señalados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Proponía entonces que los adultos no consumieran esta especie más de una vez a la semana y los niños dos. Además, no existe ninguna advertencia sanitaria contraria al consumo de este pez, como tampoco lo existe contra la tilapia, mientras que en 2011 la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición recomendó que embarazadas y menores de tres años no consumieran pez espada, tiburón o atún rojo, y que los niños de 3 a 12 años no superaran los 50 gramos a la semana.

¿Y la tilapia? Las empresas de catering en su afán por raspar márgenes para el negocio han introducido sutilmente en los colegios este pescado hasta hace poco desconocido. A Juan Antonio López Jaime le duele la mala reputación que se le ha colgado sin una base objetiva ni científica. Él y su equipo de biólogos del Aula del Mar son, casi con total certeza, las personas que más saben de tilapia en España. Desde 2007 investigan la introducción de su cultivo ecológico intensivo, sin medicamentos ni hormonas.

Durante la última década han hecho selección natural de variedades, han explorado su adaptación y puesto en marcha el primero criadero de alevines de tilapia del país, del que se abastecen tanto los centros de investigación como los forofos de la acuaponía, una fórmula perfecta de huerto urbano y piscifactoría que reutiliza el agua de los peces junto y sus desechos orgánicos en el cultivo de vegetales que, a su vez, filtran el líquido para que vuelva a ser utilizado por los peces. Además, han asesorado a los promotores de la única piscifactoría de tilapia de España, instalada en Adamuz (Córdoba) y en la actualidad proveedor de la cadena de supermercados Carrefour.

Los valores nutricionales de la tilapia están a medio camino entre la merluza y el panga, al tiempo que el presidente del Aula del Mar subraya las grandes oportunidades que ofrece para el desarrollo de la acuicultura tierra adentro que en España apenas si está desarrollada. "Las organizaciones de piscicultores proponen incentivar su cultivo bajo los estándares de calidad europeos. Sería la mejor manera de asegurarnos un pescado saludable en la Unión Europea y contribuir a garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo". La tilapia ofrece ventajas de partida porque al tratarse de un pez de aguas tropicales (en estado salvaje es endémico de África) en España solo puede darse en ambientes controlados. Esto significa que en caso de llegar accidentalmente a un río no se convertirá en una especie invasora. Aunque es de agua dulce, también puede vivir en aguas con diferentes grados de salinidad y al ser omnívoro puede alimentarse con piensos en los que prime el componente vegetal, frente a la proteína animal.

Después de la carpa y los salmónidos (salmones y truchas) la tilapia es la especie más utilizada en acuicultura. China, primera potencia en acuicultura, es también el primer productor y exportador de tilapia.

Juan Antonio López Jaime precisa que los controles sanitarios a los que se someten las importaciones de tilapia y panga en España y Europa son idénticos a los que pasan otras variedades tanto de acuicultura como de pesquería marina. Recuerda, por ejemplo, que la rosada, siempre tan popular entre las familias, procede fundamentalmente de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y el sur de Argentina, mientras que el bacalao, el gallo o la platija son capturadas en el norte. Además, precisa que frente al impacto ambiental -serio y cierto- que producen las piscifactorías en lugares como Vietnam, las técnicas de la pesca de arrastre tienen también efectos graves en el medio marino que, por otra parte, tampoco está exento de los riegos que suponen los metales pesados, como demuestra, por ejemplo, el caso del atún y el pez espada.

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