Abusos sexuales en el fútbol: los clubes de Málaga adoptan nuevos protocolos para blindar a los menores

Los equipos incorporan progresivamente una figura clave de protección para garantizar la seguridad de los jugadores

La Federación reconoce las limitaciones legales para prevenir la violencia sexual en el fútbol

Prisión para el entrenador de fútbol base detenido por presuntos abusos a sexuales a tres menores en Málaga

Campo de fútbol Club Deportivo Conejito / Javier Albiñana

El último caso de supuesta violencia sexual que ha salplicado a un entrenador de fútbol base del CD Conejito –ya en prisión por supuestos abusos a tres jugadores– abre el debate sobre la eficacia de los protocolos de protección. El Certificado de Delitos de Naturaleza Sexual, que los técnicos deben presentar para acreditar que carecen de antecedentes por delitos sexuales, es la única medida preventiva. “Sólo tenemos esa herramienta”, reconoce en declaraciones a este periódico el delegado de la Federación Andaluza de Fútbol (RFAF) en Málaga, José Carmona. En ese contexto, los clubes buscan estrategias para garantizar la seguridad de los menores. Así, están implantando progresivamente una figura clave de protección en primera línea.

Se trata, en palabras del responsable del colectivo, de personas formadas específicamente para ejercer labores de supervisión y prevención. Su misión es observar conductas, detectar posibles situaciones de riesgo y saber cómo actuar ante cualquier indicio. “Ejercen control sobre estas cuestiones”, señala. El reto no es sólo acompañar y proteger al menor sino también activar los protocolos en caso de sospecha.

Carmona remarcó que entrenadores y personal vinculado al fútbol base ya están realizando cursos impulsados por la Junta de Andalucía y orientados a la protección del menor “en todos los ámbitos, no solo el sexual”. Una formación que, avanza, “acabará siendo obligatoria”.

Esta figura, en palabras del delegado provincial, también cumple un papel fundamental como enlace con las autoridades, de forma que cualquier monitor o trabajador del club que tenga conocimiento o dudas sobre la conducta de alguien está obligado a denunciar. “En el momento en que tengan conocimiento deben poner el caso en manos de la Policía para que sea quien ahonde y determine lo que ocurre”, explica.

“No tenemos más herramientas” si no hay señales de alerta, admite el delegado

No obstante, admite las limitaciones del sistema actual. Aunque existen certificados y licencias obligatorias por ley para trabajar con menores. Carecen de más herramientas si no hay una señal previa de alerta. De ahí la relevancia de estos responsables de protección, concebidos como una medida preventiva permanente dentro de las entidades deportivas.

El último caso salió a la luz a mediados de este mes. El entrenador de fútbol base del Club Deportivo Conejito, en el distrito malagueño de Carretera de Cádiz, fue detenido por la Policía Nacional acusado de presunta agresión sexual y de mostrar pornografía a menores de entre 14 y 15 años, a los que entrenaba en categoría cadete. El arrestado, de 55 años, llevaba años vinculado al fútbol base de la ciudad.

El delegado de la Federación Andaluza de Fútbol condenó los hechos: “Es una pena que ocurran estas cosas”, y recordó que el técnico ya ha sido dado de baja de forma inmediata. El club le dio de baja federativa inmediata y ya no pertenece ni a éste ni a la Federación.

El juez decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del técnico, una decisión adoptada tras su puesta a disposición judicial este miércoles, según informó el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El entrenador se acogió a su derecho a no declarar, mientras que uno de los menores sí prestó declaración. La causa fue remitida a la Sección de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia del Tribunal de Instancia.

La investigación policial se inició después de que los padres de uno de los menores detectaran conversaciones del técnico con su hijo en un tono “muy afectivo”, que iba más allá de la relación deportiva. Tras recabar más información, los progenitores acudieron a denunciar.

Carmona recordó que actualmente la ley exige certificados y licencias obligatorias para trabajar con menores, pero insistió en que el margen de actuación preventiva es reducido. Y destacó las limitaciones legales existentes para prevenir la violencia sexual en el fútbol. “Hay protocolos establecidos por ley. No tenemos más herramientas para evitar estas actuaciones, salvo observar conductas reprochables y estar encima”, apostilló. Hasta el momento de la detención, en este último caso, “no se había detectado nada sospechoso”.

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