Municipal

El alcalde intenta a la desesperada el apoyo de la plantilla para municipalizar Limasa

  • Modifica su última propuesta y elimina el concepto variable a 5.500 euros de la paga de productividad en los cinco años de vigencia del convenio 

  • Acepta que haya ocho grupos de vacaciones de 21 días en el periodo de mayo a octubre

Imagen de archivo de un grupo de trabajadores de Limasa. Imagen de archivo de un grupo de trabajadores de Limasa.

Imagen de archivo de un grupo de trabajadores de Limasa.

Cuando todo parecía visto para sentencia en el conflicto que mantienen el Ayuntamiento de Málaga y el comité de empresa en relación con las condiciones laborales de Limasa, sale de nuevo el alcalde, Francisco de la Torre, y se autoenmienda y cede en sus exigencias iniciales. Ante la posibilidad de que la plantilla no responda al órdago lanzado la pasada semana, cuando de la posibilidad de abandonar la vía de municipalización si no se acepta su propuesta de convenio, el regidor rebaja su plan en lo que parece un último intento por concitar el favor de los trabajadores.

La última propuesta comunicada este lunes al comité incorpora como gran novedad una reducción más que significativa de la parte de la paga de productividad que el Ayuntamiento quiere que sea variable, de manera que su cobro íntegro dependa del cumplimiento de objetivos en el servicio o la asistencia al trabajo.El borrador corregido determinaba que la totalidad de los 2.500 euros incluidos como productividad eran variables (1.500 por absentismo y 1.000 por objetivos). Ahora, se altera sustancialmente esta pretensión, admitiendo que de los 12.500 euros asignados a productividad en los cinco años del nuevo acuerdo laboral, haya 5.500 que no sean variables. Es decir, que esté asegurado su percepción.

Para ello, se diseña un plan progresivo, de manera que el primer año de convenio los 2.500 euros "no son variables"; el segundo, 1.000 euros sí se relacionan "exclusivamente" a absentismo, mientras 1.500 euros no son variables; el tercer año, la parte de absentismo sube a 1.500 euros, dejando sin variable los otros 1.000; el cuarto año, la parte variable sube a 2.000 euros (1.500 por absentismo y 500 por productividad), los otros 500 no son variables; y el quinto y último ejercicio de aplicación, los 2.500 euros son variables, 1.500 de ellos para intentar frenar el absentismo y los otros 1.000 por productividad.

Sólo serían variables los 2.500 euros de la paga de productividad el último año del convenio

El otro elemento que sufre alteraciones es el de las vacaciones. A diferencia de lo propuesto la semana pasada, en esta ocasión la representación de la empresa se abre a mantener ocho grupos de vacaciones de 21 días a aplicar entre los meses de mayo a octubre, mientras que los 15 restantes tendrían que tomarse entre noviembre y abril.

Con todo ello, la posición de inicio del comité de empresa es de reticencia. "Sigue enroscado en no pagar los atrasos, a pesar de lo que dice la sentencia que es firme; a estas altura no vamos a negociar nada de los atrasos de los compañeros, que por ley les corresponde", ha destacado el presidente, Manuel Belmonte. Una demanda que no tiene en cuenta el convenio municipal, que aclara que los periodos de 2013 de 2018 se cerrarán "tal y como se hayan realizado, abonados y ejecutados en su momento".

Belmonte ha admitido su "sorpresa" al conocer la "contraoferta" municipal, sobre todo porque "tan importante era la paga de productividad variable sí o sí; ahora parece que no tiene tanto interés en que sea variable". "No sé lo que quiere, pero los atrasos son los atrasos y eso sí o sí los tienen que cobrar", ha insistido. Ha señalado la posibilidad a que los atrasos sean abonados a lo largo del convenio, "para darles facilidades". "Piden una cosa y después otra; nosotros hemos mantenido la misma línea desde que nos sentamos; estamos en el buen camino de hacer esta empresa municipal, pero no todo a costa de los derechos de los trabajadores”, ha dicho.

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