Málaga

Las ampas de Málaga ven imposible mantener los ‘grupos burbuja’ sin más personal

  • El centenar de docentes de refuerzo para Málaga no alcanza ni a sumar uno por centro

  • La formación al alumnado, el uso de mascarillas en zonas comunes y los grupos de convivencia serán clave este curso, según los directores

Un profesor explica en una clase de Secundaria. Un profesor explica en una clase de Secundaria.

Un profesor explica en una clase de Secundaria.

En una reunión de tres horas entre la viceconsejera de Educación, la delegada territorial y entidades representativas de la comunidad educativa se intentaron disipar este jueves todas las dudas con respecto al decálogo presentado por la Consejería a los centros el pasado miércoles de cara al próximo curso. “Se ha hecho un intento por aclarar al máximo muchas de las cuestiones planteadas, algunas han quedado muy claras, en otras la respuesta ha sido más amplia porque se deja a la autonomía de los centros”, explica Virginia Rodríguez, vocal en Málaga de la Asociación de Directores de Instituto (Adian).

Pero lo que le queda claro a las asociaciones de padres es que los números no salen y con el personal que ahora mismo tienen asignado los centros no da para desdobles a partir de los 20 alumnos ni para mantener lo más estanco posible los grupos clase.

“Vista la ratio actual es imposible mantener grupos burbujas”, apunta Pilar Triguero, portavoz de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres, Fdapa. “En Málaga tenemos más de 600 centros públicos y el refuerzo Covid de un centenar de docentes para la provincia no da ni uno por colegio, tal y como está la dotación que han recibido los centros, con la plantilla que tienen actualmente, es inviable hacer desdobles en gran parte de los colegios malagueños”, agrega. Y subraya que, además de falta de personal, se trata también de una cuestión de espacio.

Para Fdapa “cuando estamos hablando de reducir el contagio, todo lo que no pase por una bajada de ratio y el aumento del profesorado que la haga posible no tiene sentido”. Triguero señala que “entendemos que todo lo que se vaya a hacer en educación tiene que venir regulado por normativa, no se puede dejar a la buena voluntad de cada centro educativo”. Y subraya que hay preocupación entre las familias “porque la información que está llegando no está siendo lo suficientemente eficaz”.

Para la Asociación de Directores de Instituto el encuentro de ayer ayudó a “tranquilizar” al colectivo y lo consideraron de “muy positivo”. Respetar espacios y distancias, inculcar al alumnado que tienen que llevar la mascarilla como un elemento más, como su mochila, incluir la limpieza de los elementos que usen en sus hábitos comunes, por ejemplo un teclado en el aula de informática y procurar que los grupos de clase no se mezclen serán claves para el próximo curso.

“Hay que hacer mucha labor formativa para docentes, alumnado y familias, hay que educarles en la prevención como algo trasversal”, agrega Rodríguez. Las clases seguirán siendo presenciales y de 60 minutos, aunque con mayor flexibilidad en el acceso para evitar aglomeraciones, y la organización de los centros procurará que el grupo cambie lo menos posible de aula.

En los pasillos, en la cafetería, al baño, en el patio, la mascarilla deberá de estar puesta. Todo elemento extraño al grupo de convivencia debe de entrar con mascarilla. Los dispensadores de hidrogel formarán parte del paisaje y las fuentes podrán estar abiertas si se hace un buen uso de ellas.

En los transportes será obligatoria la mascarilla para todas las edades y en los servicios complementarios, como el comedor “se deberá respetar al máximo la misma organización”, explican desde Adian. Salvo que exista un informe médico, faltar a clase motivará un expediente de absentismo.

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