Antidisturbios en Barcelona “Los radicales nos lanzaban ácido y tiraban piedras desde los puentes a 120 km/h”

  • Unos 90 policías de Málaga han sido desplegados en Barcelona

  • “Hemos estado cerca de perder la batalla”, reconoce uno de ellos

Policías nacionales durante una de las protestas en Barcelona Policías nacionales durante una de las protestas en Barcelona

Policías nacionales durante una de las protestas en Barcelona / Enric Fontcuberta (Efe)

“Nuestras vidas están en juego si nos tiran a las trincheras para que en las noticias salga el caos independentista. No queremos que nos utilicen como fichas de ajedrez y piensen que si matan al peón ponemos a otro”. El que habla, desde el anonimato, es uno de los 90 policías de Málaga desplegados estos días en Barcelona para poner fin a los violentos disturbios registrados tras la sentencia del “procés”. Lo hacía desde el corazón de la revuelta catalana, de la que todavía, pese a la calma que comienza a reinar, tratan de salir airosos. “Han tirado piedras hacia las furgonetas desde los puentes a 120 kilómetros por hora, rodamientos y bolas de petanca. Hemos sufrido lanzamientos de ácido y bengalas. Van con cascos y con palos”, advierte el agente.

"No queremos que nos utilicen como fichas de ajedrez y piensen que si matan al peón ponemos a otro”

Se refiere a los radicales, esos que, según el testimonio que comparte con varios de sus compañeros, paseaban con mochilas llenas de esteladas, gafas, cascos de ski, zapatillas sucias, sustancias estupefacientes y navajas. Y mientras tanto, se jactaban de haber participado en una semana de disturbios que han dejado unos 600 heridos, entre ellos un policía muy grave y cuatro manifestantes que han perdido un ojo, además de una treintena de encarcelados y daños por más de 2,5 millones de euros. “En Cataluña notamos que hay demasiada permisividad y una gran falta de prevención”, apostilla otro policía de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los ‘antidisturbios’, que han trabajado codo con codo con la Unidad de Prevención y Reacción (UPR). “No es normal que el Ayuntamiento no retirara maceteros, contenedores o avisaran a hosteleros a sabiendas del grado de violencia”, denuncia.

La semana de disturbios ha dejado unos 600 heridos, entre ellos un policía muy grave y cuatro manifestantes que han perdido un ojo, y una treintena de encarcelados

Pese a la descarnada situación que se ha vivido en las calles de Barcelona, con jornadas maratonianas que en el caso de algunos grupos rozan las 24 horas sin descanso, los efectivos denuncian que no se les permite “actuar con contundencia” y que tienen limitado el uso de determinados medios durante las cargas. “No quieren que utilicemos pelotas o lacrimógenos, necesarios para usarlos con gente tan agresiva que llevan adoquines, piedras y tornillos”, remacha el agente. Sí lo hicieron en una de las jornadas más conflictivas, cuando a base de lanzar botes de humo y gases lograron disuadir a los agresores. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) ha presentado un escrito ante la Dirección General de la Policía (DGP) para denunciar las carencias de los medios antidisturbios, cuya fabricación es "más limitada".

Policías antidisturbios frente a los manifestantes concentrados en la Via Laietana de Barcelona Policías antidisturbios  frente a los manifestantes concentrados en la Via Laietana de Barcelona

Policías antidisturbios frente a los manifestantes concentrados en la Via Laietana de Barcelona / Enric Fontcuberta (Efe)

Los efectivos consultados están convencidos de que “políticamente no interesa que las calles se limpien de manifestantes peligrosos”. Y prueba de ello, sostienen, es que “no se están utilizando ni la mitad de las unidades” desplegadas por Cataluña. Muchos han permanecido estos días “escondidos” en zonas estratégicas y “sin recibir órdenes de actuar y unir las fuerzas”. Escuchaban a compañeros "cargando y rodeados" y ellos, impotentes, no podían actuar. Estaban "preparados con protecciones para salir". Era necesario el apoyo de un mayor número de indicativos, "en proporción con el número de radicales" que participaban en la revuelta.

“Políticamente no interesa que las calles se limpien de manifestantes peligrosos”

Porque ahora, resaltan, no se enfrentan al “independentista ‘gent de Pau’, sino a “grupos, bandas y masas de radicales dispuestos a pisotear a un policía, seguramente financiados por políticos”. “En lugar de mandar a 20 grupos, mandan a cinco para manifestaciones de miles de personas”, denuncian. Reconocen que se han visto “desbordados y en peligro” y que han estado “cerca de perder la batalla”. “Aguantamos porque estamos preparados, pero con la mínima fuerza”, advierte. 

Radicales "demasiado bien organizados"

En palabras de otro policía, los más de 1.000 nacionales desplegados, además de Mossos de ‘Esquadra y guardias civiles son “suficientes para frenar a estos radicales”, pero siempre y cuando sean “dirigidos correctamente” por sus mandos y estos “olviden los criterios e intereses políticos “. Los antidisturbios admiten que los Mossos d’Esquadra cuentan con “mejores medios materiales” que los suyos, pero sin el apoyo de la Policía Nacional “no habrían controlado la situación”. Los radicales estaban “demasiado bien organizados y con todo estudiado: barricadas cortando calles y cubriendo su retaguardia con vías de escape”.

"Somos suficientes para frenar a estos radicales si se olvidan los intereses políticos"

Todos visten uniforme oscuro. La acción es homogénea. La coordinación entre todos los miembros que actuaban, precisan, les ha permitido salvarse, aunque "no ha sido normal el grado de agresividad y el tiempo que han durado las agresiones". Y con un hándicap añadido: el desconocimiento que los policías tienen de la zona, lo que dificultaba los desplazamientos.

"Una semana en guerra"

Los agentes tratan ahora de recomponerse tras haber permanecido "una semana en guerra". La violencia ha cesado desde que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios ministros "negociaran sus conveniencias e intereses", denuncia otro policía, que asegura que las manifestaciones y protestas se están desarrollando ya "sin agresividad".

Buena parte de los agentes que se encuentran en esta misión ya tienen experiencia en la crisis catalana. Estuvieron durante el otoño de 2017 y formaron parte del despliegue especial del Ministerio del Interior para el referéndum ilegal del 1 de octubre. Hay algunos cambios con respecto a aquello. Para empezar, el alojamiento es en hoteles y no hay nadie en barcos como aquel crucero con la imagen de Piolín en el que llegaron a hacinarse cientos de policías y guardias civiles en el Puerto de Barcelona durante meses. "En la operación Copérnico no hubo nada de esto, salvo el 1-0, el resto fue más pacífico y numeroso. Han usado la violencia para presionar más al Gobierno", sentencia uno de los antidisturbios.

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