Urbanismo

La alameda se empieza a vestir de nuevo

  • Los obreros avanzan en el asfaltado de esta sección y en la colocación de la solería en el lado sur 

  • El reto de Urbanismo es que ambas secciones estén listas antes de Semana Santa

Una decena de trabajadores, anoche, finalizando los trabajos de asfaltado del eje central de la Alameda. Una decena de trabajadores, anoche, finalizando los trabajos de asfaltado del eje central de la Alameda.

Una decena de trabajadores, anoche, finalizando los trabajos de asfaltado del eje central de la Alameda. / Javier Albiñana

La transformación definitiva de la Alameda Principal, cuyo arranque tuvo lugar en mayo del año pasado, empieza a tomar cuerpo. Aunque lejos aún de la que será su nueva estampa y con un retraso considerable en el desarrollo de los trabajos, los operarios avanzan en la terminación de los ejes central y sur de la avenida con el reto de completar la intervención antes de Semana Santa.

Tal y como pretendía la Gerencia de Urbanismo, los obreros iniciaron en la noche del lunes la primera fase del asfaltado de la sección central, la única de las tres que quedará abierta al tráfico, y que será completada hoy. Un paso indispensable para proceder mañana al traslado de los autobuses de la EMT que aún siguen pasando por el ala sur.

Dos operarios colocan grandes piezas de la solería en el ala sur de la Alameda. Dos operarios colocan grandes piezas de la solería en el ala sur de la Alameda.

Dos operarios colocan grandes piezas de la solería en el ala sur de la Alameda. / Javier Albiñana

De acuerdo con la información aportada por el Ayuntamiento, los carriles centrales de la Alameda quedarán abiertos al paso de los vehículos de transporte público desde las 09:00. Esta novedad no afecta al actual emplazamiento de las paradas de los autobuses urbanos. Con este movimiento, la empresa adjudicataria de la obra en la parte sur, una filial de Eiffage, tendrá camino libre para poder desarrollar la colocación de la solería que modificará radicalmente la actual imagen de la calle.

A pesar del evidente desajuste temporal que sufre la obra respecto al calendario contemplado (cada una de las dos fases competencia del Ayuntamiento tenía 6 meses de plazo), en Urbanismo se insiste en la necesidad de que tanto el tramo sur como el central queden culminados para a principios de abril, de manera que se evite cualquier interferencia con la Semana Santa, que tiene su inicio el 14 de abril y finalizará el 21 del mismo mes.

Un retraso respecto a esta fecha obligaría a trastocar al menos tres semanas más el desarrollo de las actuaciones, ante la necesidad imperiosa de dejar repuesto el escenario de la obra al paso de las procesiones. Y ello afecta no sólo a los días de celebración cofrade, sino también a la semana previa (para adaptar el espacio) como la posterior (para reactivar los trabajos). No se descarta incluso que para poder alcanzar ese objetivo se potencien los turnos de trabajo por parte de las adjudicatarias.

Cualquier estimación temporal queda anulada en lo concerniente al lado norte, afectado por la construcción del Metro en el tramo Guadalmedina-Atarazanas. El compromiso asumido por la Junta de Andalucía, como responsable de la infraestructura ferroviaria, es la de acometer la reurbanización de la parte afectada por el suburbano respetando el diseño realizado por Urbanismo. Y no solo en lo concerniente a la huella del túnel, que desde el río se extiende hasta el cruce con Puerta del Mar, sino también hasta la calle Larios.

La terminación del proyecto de la nueva Alameda en su integridad queda claramente condicionado a que previamente se culminen los trabajos ahora en marcha por parte del Metro, al tiempo que habrá de realizarse la sustitución de las infraestructuras subterráneas existentes entre Puerta del Mar y calle Larios, intervención valorada en cerca de un millón de euros y que se encuentra en este momento en fase de licitación. Con todo, no parece probable que la reurbanización del ala norte de la Alameda pueda ser una realidad antes de finales de este verano. Y eso en el mejor de los casos.

El proyecto de semipeatonalización va a alterar las actuales superficies y uso de la Alameda, en tanto que más del 70% del ámbito (zonas norte y sur) pasarán a ser peatonal, con paseos, zonas verdes y equipamientos de ocio; mientras que se restringirá el tráfico rodado a la franja central, donde habrá cinco carriles, tres de ellos para transporte público y dos para vehículos privados en sentido este-oeste.

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