Búsqueda del niño de 2 años en un pozo de Totalán Una semana sin Julen

  • Cuenta atrás para el rescate

  • La dificultad del terreno y el reducido espacio en el que cayó obligan a realizar una obra de ingeniería para el rescate

La plataforma que comenzó al mediodía del sábado a excavar La plataforma que comenzó al mediodía del sábado a excavar

La plataforma que comenzó al mediodía del sábado a excavar / Javier Albiñana

Se cumple una semana de incertidumbre, de zozobra continua, de temores, desde que una llamada en el 112 hiciera saltar todas las alarmas. Un niño de 2 años y medio había caído por un pozo de solo 25 centímetros de diámetro y 107 metros de profundidad en Totalán. Las tareas de rescate, en la que se afanan más de un centenar de personas, resultan de una complejidad extrema debido al reducido espacio sobre el que trabajan los equipos y a las enormes dificultades que entrañan las tareas en el terreno, muy complejo tanto orográfica como geológicamente. Toda España mantiene contenida la respiración. Más de 170 horas después, se busca el milagro.

El primer indicio de que el pequeño se encontraba en la angosta excavación se conoció el lunes tras el hallazgo de una bolsa de chucherías en el interior del orificio. También unas pruebas de ADN confirmaron que los restos biológicos encontrados –posiblemente cabellos, cotejados con muestras del biberón pertenecen a Julen. Los expertos comenzaron entonces a dar los primeros plazos en los que, según sus cálculos, podrían rescatar al menor. Hablaban de entre 24 y 48 horas, que ya quedan lejos.

El rescate se ha visto dificultado por una cadena de complicaciones. Primero fue el tapón de tierra con el que los efectivos se toparon a 73 metros de profundidad del pozo, en el que hallaron también restos de arena y piedras que el niño pudo arrastrar en su caída. Se descartaba así la succión del material sólido del interior de la prospección.

Tras la excavación del túnel, los mineros realizarán los últimos tramos de forma manual

Tras estudiar distintas alternativas, la más eficaz para acceder al punto en el que se encuentra el pequeño pasaba entonces por acometer la construcción de una plataforma y, de esta forma, habilitar dos túneles que permitieran llegar hasta él. Tampoco resultó fácil. Los equipos de rescate se toparon entonces con un macizo rocoso de pizarra en las excavaciones para rebajar el terreno. Hubo que recurrir a otro tipo de maquinaria para disgregar la roca. No fue hasta el sábado a mediodía cuando se pudo comenzar con la perforación del túnel paralelo. Un avión del Ministerio de Defensa trasladó a Málaga a la brigada de salvamento minero de Asturias para realizar a mano los últimos tramos de la galería lateral. Ayer se preveían al menos 35 horas de trabajo, que en otras circunstancias se habría prolongado durante meses.

Ocho departamentos de la Guardia Civil y una decena de compañías intentan hallar al niño. También la empresa sueca que localizó a los mineros en Chile se ha sumado a las tareas con un georradar. “Ante una situación como esta es muy importante que se inyecten recursos al rescate”, explicaba a este periódico Mario Sepúlveda, uno de los mineros chilenos que pasó sepultado 69 días tras el derrumbe en la cavidad donde trabajaban.

El padre de Julen rompía su silencio dos días después de que el dispositivo de rescate empezara a funcionar. Y lo hizo para denunciar la falta de medios que consideraba que existía para sacar a su hijo del pozo, al que, según su testimonio, se cayó cuando pasaban un día en familia en la finca de un familiar. El hombre se mostraba esperanzado en que su hijo siga vivo. “Lo único que me da fuerzas es saber que voy a ver a mi hijo con vida”, expresaba.

La Junta de Andalucía no tramitó ningún permiso para excavar el pozo en busca de agua y en ningún departamento del Gobierno autonómico consta que se solicitase, según fuentes de la Consejería de Empleo, de la que depende la Dirección General de Minas.

Un tapón de tierra a 73 metros y un macizo rocoso, los principales escollos

El empresario que efectuó el pozo, Antonio Sánchez, mantiene que taponó el orificio y que su actuación fue modificada posteriormente, información que facilitó a la Guardia Civil. El pocero se desplazó el martes hasta el puesto de mando del operativo de rescate, a requerimiento del instituto armado, y está convencido de que su proceder fue correcto. En caso de haber contado con una autorización, los responsables de la obra tendrían que haber tramitado un segundo expediente –aunque solo si hubiesen encontrado agua– para poder extraerla legalmente.

Entre tantos nubarrones, el presidente de la Federación Andaluza de Espeleología, José Antonio Berrocal, aportaba un rayo de luz a la familia al afirmar que en otros rescates las víctimas “han llegado a aguantar hasta 10 días”. Asimismo, indicó que en un orificio con una profundidad de 80 metros, como en el que está atrapado Julen, el oxígeno es “el mismo que en el exterior”, dado que el espacio “está abierto y ventilado”.

La hipótesis que se contempla es que el niño, que pesa 11 kilos, cayó de pie y con los brazos en alto. De estar tumbado, podría resistir “muchas más horas”

Los vecinos de Totalán, donde esta semana organizaron una marcha solidaria, se vienen volcando desde el primer momento con Julen, su familia y también con los equipos de rescate. El mismo día en que tuvieron conocimiento de lo ocurrido los vecinos comenzaron a ofrecerle alojamiento a José y Victoria, los progenitores, que no quisieron moverse de las inmediaciones del pozo. El Ayuntamiento del municipio puso a su disposición unas carpas “confortables con calefactores y mantas” junto a una estructura megalítica, el Dolmen del Cerro de la Corona.

La instalación se fue acondicionando y equipando con camas, tiendas de campaña, mantas y termos, además de alimentos calientes, mesas y sillones. Pero ayer la familia tuvo que ser realojada en una vivienda más alejada del pueblo ante el peligro de desprendimientos que suponía su continuidad allí dados los voluminosos movimientos de tierra que se acometen con urgencia.

Los equipos de rescate buscan desde el primer momento mantener la seguridad de Julen y también la de los operarios en un caso inédito en España. De ahí que, en palabras del responsable del operativo, el ingeniero de caminos y canales Ángel García, utilicen métodos que tengan “fiabilidad comprobada y testada de las obras de ingeniería que se hacen”. La estrategia, que pasa por abrir un túnel horizontal y otro vertical, “ya está dando resultados”. “Tengan la seguridad de que llegaremos a Julen”, asegura el ingeniero. Todos contigo.

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