Drástica caída de los accidentes en la carretera de la muerte de Coín

La A-355 pasa de diez fallecidos en 2023 a dos en 2024 y 2025, tras la gran línea roja, con la esperanza de que el nuevo radar deje ese número en cero

Málaga cierra el año con 15 motoristas muertos, casi la mitad de todas las víctimas

Gran línea roja en mitad de la A-355, la carretera de la muerte, a su paso por Coín. / M. H.

Los esfuerzos llevados a cabo en los últimos dos años por distintas administraciones para acabar con la conocida como ‘carretera de la muerte’ están, de momento, dando sus frutos. La A-355, primera carretera de toda España en lucir una gran línea roja que insiste en la prohibición de adelantar, ha experimentado una drástica caída de la siniestralidad: menos accidentes, y sobre todo, menos mortíferos. Esta carretera, que une el interior del Valle del Guadalhorce con la costa occidental de la provincia, desde Cártama hasta Marbella, pasando por localidades como Monda y Ojén, además de Coín, se ganó su mala reputación después de un año 2023 trágico en el que cinco accidentes de tráfico acabaron con la vida de diez personas, seis de ellas en tan solo cuatro meses.

Ese fue el peor de los últimos cinco años, en los que 15 personas han fallecido en esta carretera, en 86 siniestros que, además, dejaron más de 130 heridos. Los números son todavía difíciles de asumir, pero en ellos se aprecia el antes y después de la gran línea roja –pintada sobre el asfalto en enero de 2024–, y del resto de medidas complementarias puestas en marcha, entre ellas, un incesante trabajo de concienciación para que los conductores se tomasen en serio su peligrosidad. Así, de los diez muertos de 2023, se pasó a dos en 2024, un balance que 2025 ha mantenido idéntico, con otras dos víctimas mortales, según los datos aportados por la Junta de Andalucía, la titular de la vía. En el presente año, todavía no se ha registrado ningún fallecido.

El objetivo, lógicamente, es reducir ese número a cero, y la esperanza es poder conseguirlo con la puesta en marcha de un radar de tramo fijo que, según anunció hace unos días la Dirección General de Tráfico (DGT), ya está funcionando entre los puntos kilométricos 0,99 y el 4,45, controlando la velocidad en ambos sentidos con un límite de 90 km/h. De momento no multará, pero sí se advertirá a los conductores que sobrepasen ese límite, a través de una notificación. Está previsto que las sanciones comiencen en abril.

Este radar es una reivindicación histórica de los ayuntamientos de la zona, muchos de cuyos vecinos se han dejado la vida en esta carretera. Es el caso del Consistorio de Coín, cuyo alcalde, Francisco Santos, subrayó ayer que su municipio valora "positivamente" cualquier acción que se desarrolle en esta carretera para evitar los accidentes que se han producido en los últimos años y "mejorar la seguridad de nuestros vecinos y visitantes que a diario transitan por esta vía".

El Ayuntamiento de Coín es, precisamente, una de las instituciones que más ha trabajado por pedir mejoras en la A-355. La colaboración entre este, la Junta de Andalucía y la DGT resultan claves en esta tarea. Así, el alcalde explica que tras varias reuniones con el Gobierno andaluz, tanto la línea roja y como los radares pedagógicos "han resultado bastante positivos", aún así, considera que hay que tomar "más medidas", punto en el que destaca que "el desdoble de esta carretera es más que necesario". "La Junta lo sabe y está sobre la mesa el análisis para que pronto se convierta en proyecto y se pueda llevar a cabo", afirmó.

Por otro lado, el regidor también expuso que se mantuvieron con la dirección de la DGT en Málaga reuniones "muy satisfactorias" en las que les ofrecieron charlas y sesiones informativas de concienciación que se han llevado a cabo. Con respecto al radar, lo considera positivo "siempre y cuando cumpla el cometido que tiene". "Lo que pedimos es que sea una medida más efectiva y concienciadora que recaudatoria", dice.

Hay que recordar que en la A-355, además de la famosa línea roja y el reciente radar de tramo, se aplicaron también otras acciones como la instalación de cuatro radares pedagógicos o carteles informativos digitales que informan de la velocidad alcanzada por los vehículos que circulan y recuerdan, con señales luminosas, la máxima velocidad permitida. Se ejecutaron además otras actuaciones, como la construcción de cuatro kilómetros de barreras de contención (quitamiedos) y se elevaron las alturas de las existentes; se cambió el petril de un viaducto dañado por accidente, se renovó y reforzó la señalética y se colocaron nuevos discos. Asimismo, se habilitaron bandas fresadas que generan sonido al pisarlas el neumático. Todas estas actuaciones se llevaron a cabo por parte de la Delegación Territorial de Fomento, en el ámbito de sus competencias.

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