Caso Julen El pocero: “Yo lo tapé todo muy bien. Fue perfecto”

  • El empresario que hizo el pozo en el que cayó Julen insiste ante la jueza en que lo cubrió con una roca

Antonio Sánchez, el pocero, tras declarar como testigo ante la jueza. Antonio Sánchez, el pocero, tras declarar como testigo ante la jueza.

Antonio Sánchez, el pocero, tras declarar como testigo ante la jueza. / Javier Albiñana

“Yo lo tapé todo muy bien. Fue perfecto”. Así de contundente se pronunció ayer Antonio Sánchez, el pocero que excavó el orificio en el que murió el pequeño Julen, el niño de 2 años que permaneció atrapado 13 días. El empresario aseguró sentirse “bien” e insistió durante su declaración ante la jueza en calidad de testigo en que él actuó como debía.

A su llegada a la Ciudad de la Justicia, en torno a las 10:00, explicó ante los medios de comunicación que declararía “igual” que lo hizo ante la Guardia Civil, dado que “no tiene otra historia”. Según su versión, cerró el sondeo, de 21,6 centímetros de diámetro y 111 metros de profundidad, con una piedra de grandes dimensiones y tierra. Sin embargo, precisó, tras el accidente del niño comprobó que la zona se había rebajado y que ya no estaba la roca con la que él había cubierto la prospección.

El pozo, argumentó, estaba a unos 45 centímetros por debajo de la cota donde había dejado la piedra y dentro de una zanja, lo que evidencia, afirmó, que tras su trabajo se llevaron a cabo unos movimientos de tierra en la zona y que quitaron la roca. En palabras de su abogados, Javier Rodríguez, su “sorpresa” fue que, pese a que él había trabajado en un “terreno llano” ahora había una zanja.

El letrado explicó que para llevar a cabo cualquier sondeo, se coloca una boquilla de hierro que permite evitar que la tierra que sale vuelva a caer dentro del pozo. Al comprobar que no había agua, el pocero retiró la boquilla y, de esta forma, se creó un derrumbamiento que dejó sobre el orificio un pequeño cráter. Fue encima de éste donde colocó la piedra, a la espera de que una máquina retirara los 6.000 kilos de tierra que había alrededor del pozo, puesto que él no tenía medios para hacerlo.

En cuanto a la licencia correspondiente a la perforación del sondeo, el empresario defendió que él “confió” en David Serrano, el dueño de la finca que le había encargado la tarea. “Yo le pedí los papeles. Me dijo que la tenía”, recalcó.

El abogado explicó que para llevar a cabo cualquier sondeo se coloca una broca de hierro que permita evitar que la tierra que sale vuelva a caer dentro del pozo. Una vez que el pocero comprobó que no había agua, retiró la boquilla y, de esta forma, se crea un derrumbamiento que deja sobre el orificio un pequeño cráter. Fue encima donde colocó la piedra, a la espera de que una máquina retirara los 6.000 kilos de tierra que había alrededor del pozo puesto que él no tenía medios.

Asimismo, el empresario precisó que sólo selló dos pozos porque tenían agua, mientras que al que cayó el pequeño Julen, lo tapó con una piedra. “Los que no tienen agua no se sellan porque “no tienen ninguna utilidad”, destacó. Días después del accidente llegó a asegurar que en la finca en la que ocurrieron los hechos estaba “todo al revés”. Dejé allí 6.000 kilos de tierra que lo han tirado por el lateral”, recalcó.

Ayer también declararon en calidad de testigo el ayudante del pocero y la persona que hizo la zanja junto al talud cercano a la perforación. Ambos se ratificaron en las declaraciones que hicieron en su día ante la Guardia Civil. En el caso del maquinista que se encargó de los movimientos de tierra afirmó que no vio la piedra que supuestamente había tapando el profundo orificio. Hoy declararán guardias civiles que intervinieron en el rescate del menor así como Ángel García Vidal, el ingeniero que coordinó el operativo.

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