Una obra causa un derrumbe en un parque infantil sin heridos

El desprendimiento se ha producido en una urbanización y la comunidad estudia

ir a los tribunales

Los vecinos han tenido que sacar los coches del garaje por precaución

Desprendimiento en un parque infantil junto a una obra. / Javier Albiñana
Ángel Recio

Málaga, 16 de febrero 2018 - 20:52

Los vecinos de la urbanización Altos de la Cañada I, en Teatinos, han sufrido este viernes un tremendo susto que, afortunadamente, se ha saldado sin heridos. Una parte del suelo del parque infantil del recinto se ha derrumbado una veintena de metros a causa, supuestamente, de la obra de otra urbanización en el terreno anexo. Efectivos de la Policía Local y Bomberos han acudido a la llamada de los vecinos y, una vez en el lugar, han exigido a los obreros que pararan los trabajos y cerraran el recinto. Se ha vallado además el acceso al parque infantil e incluso al garaje comunitario, por lo que todos los vecinos han tenido que sacar sus vehículos y aparcarlos en la calle ante el temor a nuevos derrumbes. Se da la circunstancia de que un padre y su hija pequeña de 2 años y medio estaban jugando en el parque y no cayeron porque el padre, al ver el suelo resquebrajado, cogió rápido a la menor.

El presidente de la comunidad de vecinos, Raúl López, ha indicado a este diario que al ver el desprendimiento se ha puesto rápidamente en contacto con el administrador de la finca y éste a su vez con un abogado para tomar las medidas oportunas. “El abogado va a ir a Urbanismo y estamos analizando si denunciamos a la promotora que está construyendo el otro edificio”, ha comentado López, quien ha explicado que “en principio no se teme por la seguridad del edificio de viviendas, pero todo el mundo está con la mosca detrás de la oreja”. De hecho, el presidente de la comunidad de vecinos ha adelantado que, antes de que comenzaran los trabajos en el solar anexo, pidieron a un arquitecto que hiciera un informe pericial sobre el estado de todo el inmueble “porque temíamos que pudiera pasar algo al hacer el bloque de al lado”.

“Se ha tenido que precintar la entrada al garaje y estamos preocupados porque no sabemos cómo puede haber afectado esto a los cimientos”, ha asegurado Juanjo, otro de los vecinos del bloque, quien ha criticado que “se han pegado demasiado a nuestro muro y si no lo hubieran hecho no habría pasado esto”. No obstante, este vecino ha sentido alivio porque “no ha pasado nada porque Dios no ha querido ya que si el derrumbe se produce por la tarde o el fin de semana habría muchos niños jugando”.

En el lugar se puede apreciar cómo se ha derrumbado parte del suelo del parque infantil, el muro y dos bancos que estaban en el mismo parque y en los que afortunadamente no había nadie sentado en ese momento. Detrás de ese recinto está la piscina de la urbanización que, si bien no se ha desmoronado, los vecinos temen que haya podido también sufrir algún tipo de desperfecto en su estructura.

La obra anexa corresponde a la urbanización residencial Altos de Azahar, que contará con 78 viviendas de dos, tres y cuatro dormitorios. La licencia de Urbanismo le fue concedida el pasado 19 de junio, los trabajos comenzaron el 2 de octubre y, según reza la cartela, el fin de obra está previsto en 18 meses. El edificio tiene autorización para cinco plantas más ático sobre rasante y tres plantas bajo rasante y el promotor es Azahar Real Estate, mientras que la constructora la forman la UTE Avintia y Novaforte. Este diario ha tratado de ponerse en contacto con estas empresas sin obtener respuesta.

“He cogido a la niña y he salido corriendo porque se caía el suelo”

Sergio Ruiz se ha llevado el susto de su vida. Justo unos minutos antes del derrumbe estaba jugando con su hija en el parque de la urbanización y están vivos casi de milagro. “Estaba con mi hija de 2 años y medio, he dejado mi ropa en el banco y la niña ha entrado a jugar en la casita del parque. Me he fijado en que en una parte del césped había unas grietas de 10 ó 20 centímetros que cruzaban el parque y que un banco estaba un poco levantado. Me ha asustado y le he dicho a mi hija que nos íbamos, pero la niña no quería salir de la casita. Entonces he empezado a ver cómo se desprendían trozos de yeso de la pared y, en un visto y no visto, empezaba a derrumbarse el terraplén. He cogido a la niña y he salido corriendo”, ha narrado Ruiz, que ha recordado además que su mujer, que acaba de tener un bebé, se sienta habitualmente en el banco.

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