Málaga

"Se me cayeron los dientes comiendo solo gazpachuelo"

  • Los pacientes de Idental en Málaga denuncian secuelas por tratamientos sin acabar que todavía siguen pagando

  • Muchos continúan sin dientes después del cierre de la clínica

Andrés Tosé Bernal, uno de los malagueños afectados por la estafa de Idental. Andrés Tosé Bernal, uno de los malagueños afectados por la estafa de Idental.

Andrés Tosé Bernal, uno de los malagueños afectados por la estafa de Idental. / jesús mérida

Pérdida de dientes, infecciones, daños en piezas sanas, lesiones en las encías, tratamientos de dudosa necesidad y sin acabar que, sin embargo, se siguen pagando... la lista de las consecuencias del presunto fraude de las clínicas Idental es interminable. Los afectados coinciden en señalar idénticas deficiencias. Entre ellos, Andrés Tosé Bernal, de 69 años, una de las víctimas, que afirma que su experiencia no pudo ser peor. "Me ponían los dientes y se me caían nada más llegar a mi casa", asegura. Como la mayoría, firmó un crédito de 3.000 euros para que le repararan toda la dentadura de arriba, y tras dos años de idas y venidas, ha pagado la mitad, le siguen cobrando y, según afirma, tiene la boca "echa una porquería".

En Málaga, los afectados hablan de colapso en la sala de espera, de citas anuladas sin previo aviso, consultas exprés de 30 minutos por paciente y de unos dentistas demasiado jóvenes, sin experiencia y, además, en continua rotación. "Ibas y nunca veías al mismo de la otra vez, así que tampoco te daban opción a quejarte", comenta Andrés, quien dice que después de sacarle los dientes no solo "no le hicieron absolutamente nada más", sino que además las prótesis temporales que le colocaban se le caían "a cada instante".

"Era comer algo y se me caían los dientes; me los volvían a pegar y a los dos días igual", dice, detallando que la primera vez que se los pusieron fue "comiendo gazpachuelo" cuando los perdió. Así llegó a ir hasta tres veces a Idental, hasta que uno de los dentistas le recomendó que se comprara un pegamento de la farmacia y que él mismo se pegara la dentadura si se le volvía a caer. "Eso ya fue el remate. Un despropósito", exclama.

Todo para no completarle ni un implante. Según asegura, el único tornillo que llegaron a ponerle estaba "doblado". "Ni los de Frankenstein", apostilla. Cuando reclamó le dijeron que eso "se quedaba así". Lo peor fue que, explica, al ponerle ese tornillo le hicieron una perforación que, además de generarle una infección, hizo que al beber agua se le saliera por la nariz. Pero tampoco entonces le prestaron atención: "Les demostré lo que me pasaba, bebí agua delante de ellos y se me salió por la nariz... Y me dijeron que eso se quitaría poco a poco".

El cierre, sin previo aviso, de la clínica Idental en Málaga le dejó sin dientes, con la boca inflamada y llena de llagas, y con un crédito que debe seguir pagando. Lo mismo le pasó a Ángel Rocamora, de 56 años, que subraya la diferencia entre lo rápido que era iniciar el tratamiento y lo lento que avanzaba después. En dos días le hicieron el diagnóstico, el presupuesto y firmó el crédito -con aval incluido-. "Al mes siguiente ya me estaban cobrando, y el tratamiento lo empezaron a los tres meses", dice.

Le convencieron para ponerse implantes en toda la boca. "Abajo tenía un puente con el que llevaba más de 15 años, que no me había dado ningún problema, y también me lo quitaron", dice. Según relata, en un solo día le dejaron sin ningún diente. Después de eso, "me daban cita para un día y cuando llegaba allí me decían que me habían llamado para anularla, pero a mí nunca me llamaron". Añade que cuando "por fin" le atendían, "solo me apretaban los tornillos, porque decían que estaban flojos, y para casa". "Era una historia interminable", lamenta.

Como a la mayoría de afectados, las prótesis se le rompieron varias veces. "Estaba ya que casi no podía ni hablar, con la boca hecha una pena", asegura. De hecho, antes del cierre, acudió porque se le había partido una muela y le dijeron que había que empezar por el principio, "porque los implantes con los que trabajaban eran de un material muy malo que no valía para nada, y me los tenían que quitar enteros para ponerlos otra vez". A los dos días Idental cerró.

Poco después se le partió un colmillo, a las dos semanas dos muelas más, después perdió las paletas y se quedó con el lado derecho de la dentadura superior "colgando". El crédito con la financiera ascendía a 5.900 euros, de los que ya ha abonado unos 3.900 euros. "Nunca me imaginé que fuera una estafa, yo pensaba que no daban a basto porque tenían muchos pacientes", explica. Sobre la juventud del personal, afirma que al principio no le preocupó, pero que después de un año "daba miedo", porque según comenta "se les notaba que no tenían experiencia y que no sabían lo que hacían".

Otros afectados en Málaga son Pedro Aranda, de 62 años, su mujer y su hijo. "A mí me han dejado tirado por todos lados, me presupuestaron 5.000 euros y he estado pagando más de un año, hasta el otro día. Ahora he recibido una carta de la financiera en la que me amenazan con meterme en la lista de morosos", asegura. A él le extrajeron todas las piezas y le dejaron solo con los tornillos, a su mujer le cobraron 600 euros por dos implantes que nunca le pusieron y a su hijo, al quitarle una caries, le dañaron dientes sanos.

"Pensábamos que era barato porque estaba subvencionado, eso era lo que daban a entender, pero era todo un engaño", subraya. En eso mismo incide Julián Escriche, de 79 años, otro de los estafados, junto con su mujer, de 81. Reconoce que lo que le atrajo fue lo económico, y considera que "lo que querían era cogerte, porque ellos te incitaban a que pidieras el crédito".

Según cuenta, el mismo día del cierre acudió a Idental porque se le habían caído varios de los implantes y se topó con la puerta cerrada. "Yo tuve la suerte de que solo se me cayeron dos dientes, pero a mi mujer la dejaron sin ninguno. Se le partió la prótesis por la mitad y está a base de papillas", dice. "Daban un servicio fatal, con muy mala praxis y muchas deficiencias", dice, criticando que, además, "reclamabas y no te hacían caso". "Un disloque tremendo", concluye.

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