Málaga

Avanza el centro cultural sefardí en Málaga con las excavaciones arqueológicas

  • El inmueble contará con un museo en las plantas baja y primera y una sinagoga 

  • La inversión estimada es de 4,5 millones, con un plazo próximo a los dos años

Imagen de los trabajos arqueológicos en el solar del futuro centro cultural sefardí. Imagen de los trabajos arqueológicos en el solar del futuro centro cultural sefardí.

Imagen de los trabajos arqueológicos en el solar del futuro centro cultural sefardí. / Javier Albiñana

La construcción de un centro cultural en Málaga en el que poder recorrer los muchos siglos de historia de los sefardíes y profundizar en el conocimiento que se tiene de muchos personajes de esta comunidad, parece, ahora sí, encontrar terreno abonado. Tras años en los que eran numerosos los anuncios y pocos los pasos dados, la iniciativa abandona el ostracismo y empieza a tomar cuerpo.

El arranque hace apenas dos semanas de los trabajos arqueológicos sobre la parcela cedida por el Ayuntamiento de Málaga junto a la calle Granada a la Comunidad Israelita supone el pistoletazo de salida de una cuenta atrás que, no obstante, será extensa en el tiempo. En el mejor de los casos, habrá que esperar aún algunos años antes de ver completado un complejo que, según cuentan sus promotores, pretende incorporar uno de los museos más modernos y tecnológicos de España.

Los parámetros manejados constatan la envergadura de la actuación. El coste se estima en unos 4,5 millones de euros, mientras que el plazo de ejecución se calcula en unos dos años. A lo prolongado de este calendario contribuye la particularidad de intervenir en el Centro histórico y en un punto donde buena parte de las tareas tienen que ser casi manuales.

"Nuestra intención es que permita a los visitantes realizar un recorrido virtual por medio de aparatos que harán posible interactuar", cuenta Yossi Obadía, uno de quienes está detrás de esta iniciativa. Osadía admite las dificultades con las que se ha encontrado esta actuación durante años. Muestra de ello es que la primera vez que se puso sobre la mesa fue en 2002. Muchas han sido las fechas anunciadas para su impulso sin que ninguna se haya hecho realidad.

Cartel informativo de la actuación. Cartel informativo de la actuación.

Cartel informativo de la actuación. / Javier Albiñana

Desde hace algunos meses, la Comunidad Israelita de Málaga cuenta con la licencia para iniciar los trabajos de campo. Aunque la expedición del permiso final quedará pendiente del informe definitivo de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía sobre las excavaciones ya iniciadas.

¿Pero qué se levantará finalmente sobre este solar? La apuesta inicial por un centro comunitario, en el que cobraba especial protagonismo la sinagoga, se transforma, otorgando más superficie a un museo distribuido en la planta baja y primera planta del futuro edificio. La sinagoga se mantendrá, pero en el segundo nivel.

"Será un museo digital de historia y cultura sefardí, para preservar y divulgar la cultura sefardí con todos los personajes de esta época", destaca Obadía, quien, a modo de ejemplo, precisa que el visitante tendrá la oportunidad de conocer en detalle figuras tan destacadas como la de Ibn Gabirol, Maimonides o Amadeo Modigliani.

Incluso, cuenta que entre los planes a desarrollar está la de llegar a un acuerdo con la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía para posibilitar que jóvenes estudiantes d los últimos años de Bachillerato o primeros de la Universidad "acudan dos días a la semana para conocer el museo".

El lienzo que representa los alrededor de 450 metros cuadrados del solar es ya escenario de trabajo de los arqueólogos, a los que corresponde la primera fase de la intervención. Tras diez días de excavación, los especialistas de la empresa Arqueosur, a la que se ha realizado el encargo, cuentan que lo encontrado no es nada de especial relevancia. "Son pozos ciegos lo que han aparecido", expone Alberto Cumpian. Aún tienen por delante mes y medio más, de acuerdo con el calendario que manejan.

La previsión es que, lejos de las incógnitas que pueden presentar otros puntos del casco antiguo, en esta zona concreta, situada junto al Museo Picasso y a escasos metros de la calle Alcazabilla y, por ende, del Teatro Romano, habrá pocas sorpresas. A lo mucho, la posible aparición de piletas de garum de época romana.

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