“Intentó clavarme un cuchillo y me escondí tras el tendedero”; detienen a un presunto maltratador tras pedir auxilio la víctima en Málaga
La mujer logró llamar a la Policía mientras el supuesto agresor seguía en la vivienda
Describe meses de control, amenazas y violencia
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Antes ya me había intentado clavar un cuchillo. Me escondí detrás del tendedero y eso me salvó la vida”. Así arranca el testimonio de una mujer de 32 años que logró escapar de su pareja tras una agresión en la vivienda en la que ella, desde hacía nueve meses, le daba cobijo. Solo ese refugio evitó, asegura, un desenlace fatal. El miércoles, el presunto agresor fue detenido tras un nuevo episodio violento del que también pudo zafarse. “Se le echó encima sobre la cama. La cogió del cuello con las dos manos y le tiró del pelo. Pensó que la mataba”, cuenta un familiar de la víctima en declaraciones a este periódico. Hasta que consiguió pedir auxilio a la Policía mientras él seguía dentro de la vivienda.
Eran las 4 y media de la tarde cuando una llamada al 091 alertaba de un supuesto caso de violencia de género en un inmueble alquilado en el distrito Centro. Al otro lado del teléfono, una mujer solicitaba ayuda. Cuando un indicativo ZETA –como se conoce a los radiopatrulla dedicados a la seguridad ciudadana– llegó al piso encontró a la víctima con arañazos en las manos y antebrazos. Tras tomarle declaración a las dos partes, el hombre, de 26 años, fue arrestado por presuntos malos tratos en el ámbito familiar. Tras la detención, un familiar de ella contactó con el Equipo de Atención a la Mujer (EAM), que activó de inmediato los protocolos de protección. La víctima recibió atención integral especializada para garantizar su protección, seguridad y acompañamiento psicológico.
En conversación telefónica con Málaga Hoy, la víctima describe la relación sentimental tormentosa que durante casi un año ha mantenido con el presunto agresor y que estuvo marcada por el control y la manipulación. “Al principio ni siquiera me dijo su nombre real”, admite. Con el paso de los meses, comenzó el aislamiento. “No me dejaba salir ni hablar con nadie. Me vigilaba el móvil a través de un programa”, denuncia. El detonante, esta semana, según su testimonio, ha sido que él descubriera una conversación con un amigo de hacía cinco años: “Se puso muy celoso. Me dijo cosas horribles. Quería hacérmelas pagar”.
La discusión escaló rápidamente. “Me tiró del pelo, me empujó y me dijo que me iba a matar”, asegura la supuesta víctima. En medio del forcejeo, ella logró escapar. “Le di una patada y pensé: ‘¿Qué estoy haciendo con mi vida?’”.
Sostiene que su pareja no trabajaba y es consumidor habitual de hachís. Durante el tiempo en que han convivido le hizo “falsas promesas”. “Es un mentiroso compulsivo; es extranjero sin los papeles en regla y se ha dedicado al trapicheo. Quería hacerlo en mi casa y traerme problemas”, afirma. Esa fue la línea roja que ella quiso evitar.
Según su relato, el individuo le prometía que acudiría a terapia para tratarse su adicción. “Hasta le pedí una cita en el Centro Provincial de Drogodependencia. Me decía que iba a ir, que iba a cambiar. Yo lo excusaba siempre porque consumía droga”, narra. Pero cada vez se mostraba “más agresivo”, con ella.
No era la primera vez que la agredía. “Cuando intentó apuñalarme con el cuchillo no lo denuncié. Se puso a llorar, me decía que era porque fumaba hachís; me tenía manipulada”, manifiesta la joven.
Al tiempo, reconoce que su situación personal influyó en el inicio de la relación. Tras un episodio previo de acoso por parte de otra pareja —“me tiró piedras a la ventana”, recuerda— se encontraba sola, cada vez más vulnerable. “Le conté lo que me había pasado y le pedí que me protegiera. Me dijo de quedarse a vivir en mi casa. Solo tengo a mi tía, que está enferma. Me vi sola”.
Con el tiempo, afirma la víctima, la persona que iba a defenderla se convirtió en su agresor. “Con la excusa de que me estaba protegiendo, pasó de salvador a verdugo”. También descubrió antecedentes que desconocía: “Tuvo una mujer, estaba casado. Ella lo denunció por violencia de género. Me enteré tarde”.
Ahora, tras formalizar la primera denuncia contra él y sometida a un tratamiento psicológico, la víctima teme represalias y reclama que no quede impune. “No quiero que lo suelten. No me parece justo. He querido ayudarlo y lo pagaba conmigo. Solo quería vivir de mí”, expresa.
“Estos perfiles se aprovechan de mujeres vulnerables, que no tienen a nadie”, dice. Estaba “falta de afecto y sola”. Pero ahora siente que está “despertando”. El detenido pasó a disposición judicial tras su arresto, mientras la investigación continúa. Ella, por el momento, respira alivida.
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