Málaga

El confinamiento y las lluvias agravan las plagas de mosquitos este verano en Málaga

  • En la provincia proliferan tres tipos principales de estos insectos, pero los expertos ponen el foco sobre los tigre, que comenzaron a picar un mes antes de lo habitual, todavía en invierno

Un operario echa larvicida en la desembocadura del Guadalhorce para acabar con los mosquitos, en una imagen de archivo. Un operario echa larvicida en la desembocadura del Guadalhorce para acabar con los mosquitos, en una imagen de archivo.

Un operario echa larvicida en la desembocadura del Guadalhorce para acabar con los mosquitos, en una imagen de archivo. / Javier Albiñana

Todos los veranos hay mosquitos en Málaga, pero este se ha estrenado con una oleada de estos molestos insectos que pican, y mucho. El confinamiento obligado por el coronavirus, la ausencia de actividad humana y una primavera lluviosa generaron unas condiciones óptimas para su reproducción que, sumadas ahora al calor, desembocan en una tormenta perfecta.

Pero no todos los mosquitos han multiplicado su presencia en Málaga con la misma intensidad, ni tampoco despiertan los mismos recelos entre los expertos. El catedrático de Zoología de la Universidad malagueña (UMA), Raimundo Leal, distingue entre tres tipos principales: el común (Culex), el tigre (Aedex) y el mosquito de las marismas (Ochlerotatus). “Cada uno tiene una ecología distinta y la preocupación que puedan generar por la intensidad de las picaduras o por las enfermedades que puedan transmitir también es diferente”, aclara.

Según Leal, el que posiblemente ha podido experimentar un mayor boom este verano es el mosquito común, “el que se mete en las casas, te molesta mientras duermes y te pica de noche”. Así, explica que cuando estábamos en la fase de confinamiento total ha llovido más de lo normal, y como tampoco se han podido atender los jardines públicos ni privados, se ha acumulado agua en lugares en los que antes no lo hacía. “Cualquier recipiente que antes se vaciaba ha servido para que los mosquitos hayan podido proliferar en su fase acuática”, añade.

Son un fastidio, sí, pero el experto insiste en que se trata de un género que forma parte de nuestro ecosistema y con el que tenemos que “convivir”. “No crea grandes enjambres, puede transmitir enfermedades pero ninguna asociada a patologías que haya en España y, salvo que se tenga alguna alergia, no crea mayores problemas”, matiza.

En cambio, el mosquito tigre sí es “potencialmente peligroso”. Este, al que el investigador se refiere como “un recién llegado” –lleva aquí en torno a una década– es una especie invasora de origen asiático, importada desde el mediterráneo oriental junto a plantas de viveros. También se ha multiplicado este verano en Málaga, y es aquí donde, según el experto hay que poner el foco del problema.

Aunque el menor cuidado de jardines públicos y privados ha favorecido a su propagación, esta plaga no se puede relacionar directamente con el confinamiento, ya que un mes antes de que el coronavirus nos encerrara en casa, el mosquito tigre ya había comenzado a fastidiar en Málaga, mucho antes de lo habitual. Lo normal es que surjan en primavera, pero este año en la capital se han adelantado a finales del invierno.

El menor cuidado de los jardines públicos y privados ha favorecido su reproducción

Se ven más en entornos urbanos que en los rurales, aprovecha para criar cualquier minúsculo recipiente con agua, como el plato de una maceta, y tiene un ciclo muy rápido, menor a una semana. No suele entrar en las casas, pica en la calle, especialmente en zonas ajardinadas, y de día, nunca de noche. Además, no suele volar a más de medio metro de alto, por lo que las piernas son la diana perfecta. Suponen un mayor riesgo porque pueden transmitir enfermedades tropicales graves como el Zika o el Dengue. “No se han visto casos todavía en España pero estos mosquitos las transmiten”, advierte Leal, que insiste en plantear campañas de información para explicar a la población cómo se puede luchar contra ellos.

En opinión de Leal, hay que ser cuidadosos a la hora de intervenir, puesto que “si se usan insecticidas, estás atacando a todo el ecosistema y matas a otros insectos, como abejas o mariposas, que son necesarios”. “Hay que estudiarlos bien, saber dónde están, cuál es su ciclo de vida aquí y tal vez se puedan combatir con algo concreto que solo les afecte a ellos”, afirma.

Por ello, la mejor forma de combatir al mosquito tigre es la prevención: “Lo primero es no dejar que se reproduzcan, hay que procurar que no encuentren esos pequeños recipientes con agua”. Es fundamental realizar un buen mantenimiento de los lugares donde potencialmente pueden aparecer larvas. En este sentido, cualquier recipiente que retenga agua durante más de siete días es un candidato para convertirse en un criadero de mosquitos tigre. Las urbanizaciones y las fincas con jardín son los principales afectados, ya que los adultos necesitan vegetación para descansar y personas sobre las que alimentarse.

El único tipo de mosquito que ha reducido su incidencia en Málaga este año, en una época llena de insectos, es el de las marismas. Este aprovecha el agua del mar que los temporales de levante deja estancada en las playas o paseos marítimos. Suelen proliferar por la zona de Guadalmar o Sacaba y cuando se dan, lo hacen formando grandes y densos enjambres. “Crean una gran alarma en la población; la gente sale corriendo para huir de ellos”, asegura.

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