Medicina reproductiva, la gran aliada para los nuevos modelos familiares
Tribuna de opinión de Claudio Álvarez, ginecólogo y director médico de la Unidad de Reproducción del Centro Gutenberg
Más mujeres en Málaga congelan ya sus óvulos para aplazar ser madres que por causas médicas
El 15 de mayo celebramos el Día Internacional de las Familias, una jornada que nos invita a reflexionar sobre cómo ha evolucionado el concepto de familia en las últimas décadas. Como director médico de una clínica de reproducción asistida en Málaga, quiero aprovechar esta fecha para poner en valor el papel fundamental que ha jugado la medicina reproductiva en la creación de miles de familias en nuestra ciudad y provincia.
Desde hace más de cuatro décadas, las técnicas de reproducción asistida han ofrecido una solución médica y ética a un problema de salud: la infertilidad. Desde el nacimiento del primer bebé mediante fecundación in vitro en 1978 hasta los casi 10 millones de personas nacidas gracias a estas técnicas en todo el mundo, el recorrido ha sido tan impresionante como esperanzador. Hoy, la reproducción asistida permite que millones de personas puedan ser madres y padres cuando de otra forma no sería posible.
Actualmente, aproximadamente 1 de cada 7 parejas tiene dificultades para concebir de manera natural. La ciencia ha respondido con herramientas seguras, eficaces y cada vez más personalizadas: fecundación in vitro, ICSI, ovodonación, vitrificación de ovocitos, diagnóstico genético preimplantacional, entre otras.
En Málaga, la demanda de estos tratamientos ha crecido de forma sostenida en los últimos diez años. Y no es casualidad. El retraso de la maternidad, el impacto de enfermedades ginecológicas como la endometriosis, y el reconocimiento social y legal de nuevos modelos familiares han hecho que la reproducción asistida sea una respuesta médica a una necesidad real, no un lujo.
Hoy celebramos también la diversidad porque no todas las familias comienzan del mismo modo. Mujeres que deciden ser madres solas, a las parejas del mismo sexo, personas trans, a las personas con patologías oncológicas que preservan su fertilidad antes del tratamiento, y a aquellas que han recorrido un largo camino hasta llegar a su hijo. La reproducción asistida no crea “familias diferentes”: permite que más personas puedan formar una.
Como profesionales, no solo nos encargamos de que el tratamiento tenga éxito, también acompañamos procesos profundamente personales, en los que convergen la biología, la salud mental, la ética médica y la esperanza. Cada embarazo logrado es un éxito clínico, sí, pero también social.
Este Día de las Familias, miremos más allá de los tópicos. Celebremos la ciencia, el progreso y el derecho de todas las personas a acceder a la medicina reproductiva con equidad, sin importar su modelo familiar. Feliz Día de las Familias, en todas sus formas.
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