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La divulgación científica crece en la UMA como un nuevo pilar de la investigación

  • La divulgación científica se concibe como otro pilar básico más con una dotación inicial de 80.000 euros para ayudas

  • Las podrá solicitar cualquier investigador a partir del 1 de septiembre

Una investigadora en uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la UMA. Una investigadora en uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la UMA.

Una investigadora en uno de los laboratorios de la Facultad de Ciencias de la UMA. / Javier Albiñana (Málaga)

En los laboratorios de ciencias, de las distintas ingenierías, en humanidades, en todas las ramas del conocimiento que abarca la Universidad de Málaga la investigación es parte esencial. Se hace mucho pero quizás se conoce poco. Al menos en lo que respecta al ámbito no académico. Se realizan congresos especializados y publicaciones científicas pero las actividades de divulgación para un público general siempre han sido menores. Y esto es lo que se pretende cambiar ahora.

El pasado 21 de julio en el Consejo de Gobierno de la UMA se aprobó el primer Plan Propio de Investigación, Transferencia y Divulgación de la UMA, haciendo de esta última un pilar básico más del trabajo científico. La dotación inicial será de 80.000 euros y las ayudas se podrán solicitar a partir del 1 de septiembre.

“A la parte de divulgación no se le daba la importancia que requiere, es esencial que la sociedad conozca de primera mano qué es lo que se hace, que tenga información veraz de los propios especialistas, de los técnicos e investigadores”, explica Zaida Diaz Cabiale, vicerrectora adjunta de Investigación y Transferencia.

La UMA ya venía realizando desde hace años y a través del Servicio de Publicaciones y Divulgación Científica encuentros como La noche de los investigadores, Café con Ciencia o las tertulias semanales con alumnos de bachillerato y en 2019 se incluyó un plan de divulgación. Para el próximo curso se le da un impulso mayor incorporando la divulgación al plan propio y creando ayudas específicas para estas actividades.

Se han creado varios bloques de ayudas

La vicerrectora adjunta explica que se han creado varios bloques de ayudas. Uno de ellos destinado a la compra de material fungible o soportes on line para realizar estas actividades y otra para organizar o participar en eventos que se realizan fuera de la provincia, en el contexto nacional e internacional. “Lo que pretendemos es darle la misma importancia, poner al mismo nivel la divulgación que la investigación y la transferencia”, indica Díaz Cabiale.

“Tenemos que considerar a los ciudadanos como una pieza clave, que el conocimiento específico que se genera no se quede en el ámbito científico, que se exporte a la sociedad”, estima la vicerrectora adjunta y subraya que el investigador “tiene que aprender qué tipo de lenguaje y acercamiento es necesario para que la sociedad participe de un modo directo del conocimiento que se está creando”.

Igualmente resalta que “hay temas muy sensibles en los que la información que llega a la sociedad no es científica, ni real en algunos casos, y la sociedad se tiene que educar bien, no se puede generar esa confusión”. Y eso se ha visto especialmente en esta crisis del coronavirus. “La pandemia ha puesto de relieve lo que es de verdad la información científica, ha ayudado a ver que no vale cualquier cosa si se quieren enterar bien de lo que pasa”, insiste.

Una forma de crear vocaciones científicas

La divulgación no es solo necesaria para un público específico y especialmente interesado, como puedan ser las asociaciones de pacientes en temas médicos. También lo es para crear vocaciones científicas en los estudiantes. De ahí que proliferen actos que tiendan a promocionar la carrera científica e investigadora de la mano de sus protagonistas.

Una investigadora estudia unas muestras en la Facultad de Ciencias. Una investigadora estudia unas muestras en la Facultad de Ciencias.

Una investigadora estudia unas muestras en la Facultad de Ciencias. / Javier Albiñana (Málaga)

“En la UMA estamos teniendo especial sensibilidad con las mujeres científicas porque las estudiantes necesitan tener referentes, ejemplos de valor, que vayan investigadoras de la UMA a dar charlas a institutos o colegios acerca al alumnado a la ciencia”, destaca Díaz Cabiale.

La vicerrectora adjunta apunta que antes el investigador que divulgaba era el que tenía interés personal en ello, pero no había reconocimiento específico a nivel curricular. Sin embargo, desde 2018 se empieza a reconocer también esta parcela.

Reconocimiento de la divulgación como parte curricular

“En el nuevo programa europeo de investigación de 2021 todos los proyectos tienen que detallar expresamente para su valoración un plan de divulgación, los participantes tienen que explicar cómo tienen previsto divulgar los resultados”, dice. Eso supone, destaca, un “cambio importante en la mentalidad del investigador, la divulgación es un aspecto que se valora y hay que tenerla muy en cuenta”.

Díaz Cabiale indica que hay otros tres tipos de ayuda que están más relacionados con la edición científica y participación en publicaciones que tienen la propia Universidad. “Con esto se ayuda a la edición de las revistas y monografías, a facilitar que estas colecciones tengan cada vez más importancia”, agrega. También señala que este espaldarazo supone aunar y apostar por las iniciativas que se hacían de manera particular.

“En el momento en el que haces un plan y le facilitas la incorporación a los investigadores, a que surjan nuevas ideas estás plantando una semilla que cada vez va teniendo más éxito, si se reconoce la divulgación como parte curricular, la gente que no se la había planteado la empieza a tenerla en cuenta”, agrega la vicerrectora adjunta. Cualquier investigador de la UMA puede ser beneficiario de este plan, que estará abierto durante todo el año.

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