Muerte de un joven que mediaba en una pelea

La familia de Pablo Podadera: “Fue una salvajada. La intencionalidad debió llevar a otra condena”

  • El juicio supondrá a los familiares un “coste emocional” y un "calvario" por revivir la noche del 22 de abril de 2017

  • “Lo justo sería que Pablo volviera a vivir”, asegura un tío de la víctima

Pablo Podadera en un viaje reciente Pablo Podadera en un viaje reciente

Pablo Podadera en un viaje reciente / M. H.

La familia de Pablo Podadera, que falleció la noche de su 22 cumpleaños cuando mediaba en una pelea a las puertas de una discoteca del centro en 2017, se planteó no recurrir la sentencia que condenaba a 3 años y 2 meses a los dos acusados de su muerte. Por respeto a la memoria del joven, la defensa acudió al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) tras conocer la “decepcionante” resolución judicial pese al “coste emocional” que la repetición del juicio –ahora pendiente de celebrarse– supondrá para sus allegados y el “calvario” que llevará consigo revivir aquella noche del 22 de abril. Andrés Podadera, que ejerce de portavoz de la familia, tachó ayer de “salvajada” lo ocurrido entonces.

Asimismo, se mostró convencido de que la “intencionalidad” que tenían los agresores “debió llevar a otra condena”. Si Pablo “perdió la vida haciendo un acto de generosidad”, sería “razonable” una revisión del caso.

Se basa en las imágenes captadas por una cámara de seguridad, que recogieron el momento en el que “una persona le coloca la mano en el torso a otra y Pablo intenta pararlo”. A continuación, otros “agreden brutalmente con puñetazos” al joven, que se tambalea, cae, coloca una rodilla en el suelo y recibe patadas en la cabeza.

“Si murió por un acto de generosidad es razonable revisar la sentencia”

Los familiares de la víctima creen que “la justicia no se puede hacer” porque “lo justo sería que Pablo volviera a vivir”, pero esperan que se apliquen las leyes “de la forma más razonable posible”. Ahora, conciben la vista oral que volverá a celebrarse como una “oportunidad” para que el juez lance “un mensaje más claro a la sociedad”. “Hay que valorar las acciones correctas y no premiar las incorrectas. La convivencia entre las personas debería basarse en el respeto y no en la violencia injustificada”, expresó Andrés Podadera.

La Audiencia de Málaga condenó a tres años y dos meses de prisión a los dos acusados por la muerte del joven, siguiendo el veredicto del jurado, que consideró a dos jóvenes culpables de un delito de lesiones en concurso con otro de homicidio imprudente. Otros dos procesados fueron absueltos de encubrimiento. Para el portavoz de la familia, la muerte de Pablo se entendió “como cuando uno tropieza en la calle y le da un golpe a alguien”.

“La justicia sería que Pablo volviera a vivir”

Los familiares y amigos –algunos de los cuales han necesitado ayuda profesional para superar el trance– se preparan para soportar “un calvario” después de que la herida comenzara a sanar. “Es un coste emocional grandísimo para personas que ya están bastante apaleadas. La vida les ha puesto una prueba muy difícil”, remachó Andrés Podadera.

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