El Gobierno 'premia' a La Casa Invisible, okupado en Málaga y con decreto de cierre, con cuatro residencias de su plan cultural
Es el punto de España que más becas recibe y el único de Málaga que lo hace después que Urtasun les describiese como "centro de referencia nacional" a pesar de no poder celebrar actividades públicas
El ministro de Cultura dice que La Invisible es un "centro de referencia", a pesar de tener prohibido hacer actividades
Ernest Urtasun, hace casi un año, vino a Málaga y eligió dos visitas: las obras de la Biblioteca Pública del Estado en San Agustín y La Casa Invisible. Por la noche, acudió a la inauguración del Festival de Cine de Málaga. Ese día ya dejó claro su apoyó a la entidad que okupa un edificio, tiene varios juicios pendientes con el Ayuntamiento de Málaga y un decreto de cese de actividad desde hace dos años que le prohíbe realizar actividades públicas. No fue un escollo para que les calificase como un "centro cultural referente a nivel nacional". Ahora, ese espaldarazo se refuerza con un premio: cuatro residencias artísticas dentro de un programa gubernamental.
Dotada con 2 millones de euros y regulada en el BOE del 20 de diciembre de 2024, se trata de una pionera convocatoria destinada a financiar “la estancia y producción de proyectos de creadores, investigadores y gestores del sector cultural [que] se llevarán a cabo en distintos centros de producción cultural distribuidos por el territorio nacional”. Entre ellos, La Casa Invisible no solo representa el único de Málaga sino la institución de España que más residencias acoge. La semana que viene presentarán en el patio del edificio los cuatro artistas a los que se ha concedido la ayuda y sus respectivos proyectos.
Urtasun, en su visita con presencia de la prensa sólo se hizo la foto con los responsables del mismo, encabezados por Amanda Romero, abogada de La Invisible, que detalló que al interior no podrían acceder los medios junto con el ministro. Las declaraciones de Urtasun se produjeron antes, tras conocer el estado de las obras de la Biblioteca Pública del Estado en el antiguo convento de San Agustín. El responsable de Cultura se quitó el casco y aseguró que era "un placer" visitar La Invisible.
Entre La Invisible y el Ayuntamiento de Málaga hay varios frentes judiciales abiertos entre ellos uno para desalojar el inmueble. Preguntado por esta cuestión, Urtasun aseguró que "simplemente" iba a conocer la actividad de La Invisible, "la relación que tengan con el Ayuntamiento no es cosa mía".
No negó conocer la situación del centro autogestionado, "sé que hay una cuestión en marcha de diálogo", dijo, aunque realmente hace dos años que las líneas de diálogo están rotas más allá de los juzgados. Pero pidió "que se deje en manos tanto de La Invisible como del Ayuntamiento encontrar una posible solución".
El Ayuntamiento, en su último Presupuesto ha vuelto a destinar una partida para la restauración del edificio, necesaria por su estado. La cuantía reservada en las anteriores cuentas no ha podido ejecutarse en su totalidad, encargó un proyecto de rehabilitación a otra empresa –tras un concurso al que también fue La Invisible, con su proyecto por fases, pero no ganó–. Fuentes municipales sostienen que los encargados de hacer el proyecto de rehabilitación no han podido entrar al edificio porque no les han dejado desde La Invisible.
Urtasun, por su parte, recalcó que hacen "una actividad muy valiosa para la ciudad, porque participan en actividades que valoramos desde el Ministerio", recordando que forman parte de un programa de residencias artísticas y también de "programas importantes de cultura y ciudadanía".
Lo cierto es que un juzgado llegó a dar la razón al Ayuntamiento de Málaga en su petición de desalojar forzosamente el inmueble. Sin embargo, La Invisible recurrió la sentencia, que aún sigue pendiente de juicio. Aunque no es el único de los asuntos en los tribunales entre los okupas del inmueble y el Ayuntamiento de Málaga.
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