Problemas de goteras en la Catedral de Málaga “El agua es el fuego lento de la Catedral de Málaga”

  • El arquitecto del templo de la ciudad sostiene que éste no tiene riesgo de sufrir un incendio de las magnitudes del de Notre Dame, pero recuerda que el principal peligro está en las filtraciones

Vista de la Catedral de Málaga, con la ciudad al fondo. Vista de la Catedral de Málaga, con la ciudad al fondo.

Vista de la Catedral de Málaga, con la ciudad al fondo. / Javier Albiñana

El incendio de Notre Dame, joya del Gótico y símbolo de la cultura europea, ha abierto el debate sobre la seguridad o vulnerabilida de este tipo de edificaciones. En París ardieron en pocas horas muchos siglos de historia, hasta destruir la aguja, tejados y parte de las bóvedas. Parecía impensable. “Una absoluta catástrofe”, en palabras del arquitecto de la Catedral de Málaga, Juan Manuel Sánchez La Chica, que recuerda que “ahora estamos hablando de fuego, pero aquí tenemos el problema del agua” y las goteras. En este sentido apunta a que el agua sería “el fuego lento” de la Catedral de Málaga.

“Hemos visto cómo una catástrofe ha arruinado una catedral de un día para otro, pero el agua es un fuego lento”, señala La Chica, explicando que mientras que las llamas “arrasan” rápidamente, las filtraciones –que aquejan al tejado del primer templo de la capital prácticamente desde 1780– van “deteriorando poco a poco” el material de piedra caliza que predomina en su edificación, de manera se va “arenizando”. “Para mí eso también es una catástrofe”, apostilla el arquitecto. Las trágicas imágenes del fuego devorando Notre Dame no son trasladables al templo malagueño, por sus propias características arquitectónicas.

Cubiertas de la Catedral de Málaga. Cubiertas de la Catedral de Málaga.

Cubiertas de la Catedral de Málaga. / Javier Albiñana

Según La Chica en la Catedral de Málaga “jamás podría pasar una catástrofe así”, entre otras cosas porque este monumento no tiene elementos de madera antigua “en grandes dimensiones”, como sí le sucedía al templo parisíno. Aquí la madera está presente tan solo en el coro y las puertas. Además, el monumento “tiene una fortaleza y unos muros de piedra grandísimos”, cualidades que no identifican al gótico, “un estilo que tiene unos arbotantes muy finos”.

No obstante, el arquitecto insiste en que aunque la piedra sirva de protección ante un hipotético incendio como el de Notre Dame, hoy en día el mayor riesgo que tiene la Catedral de Málaga es, precisamente, el de las goteras. “Cuando se mojan las bóvedas de piedra, que se están mojando durante mucho tiempo, al final la piedra se va perdiendo, hasta que llegue a perder su capacidad portante”, aclara. Muestra de ello –agrega– son las redes que cubren las bóvedas, que pueden ver cualquier persona que visite el monumento y que están ahí “para evitar la caída de material desde arriba, que se cae porque la piedra se está deteriorando”.

“Cuando se mojan las bóvedas, la piedra se va deteriorando, y pierde su capacidad portante”

Según asegura el arquitecto de la Catedral de Málaga, ese deterioro provocado por las goteras de la cubierta “sigue avanzando y hay que buscar un remedio a este problema”. La reparación de estas filtraciones es una de las cuestiones pendientes de la Junta de Andalucía en Málaga, aunque la Catedral es propiedad de la Iglesia Católica, cualquier actuación en ella tiene que ser autorizada por la Consejería de Cultura que hasta ahora no ha defendido las tesis del Obispado. Con la llegada del PP al Gobierno andaluz, el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, se comprometió a abordar el plan director para susbasar estas deficiencias.

En este punto, La Chica dice que ha habido varias reuniones y considera que “se van dando pasos hacia un arreglo” y confía en que “se avanzará hasta el punto de que se solucione definitivamente ese problema”. “Parece que hay un cierto interés en salvaguardar el edificio más importante de la ciudad”, señala.

Por otro lado, el arquitecto apunta que son muchos los problemas que pueden sufrir todos los edificios históricos, no solo los religiosos, y lamenta que a lo largo del siglo XX, el abandono al que estos se han visto sometidos –en zonas despobladas, por ejemplo– les haya llevado “incluso a perderse”. “En los últimos treinta años ha cambiado el concepto sobre el cuidado y atención del patrimonio y se presta mayor atención y se ponen medios, y eso es importante”.

Todas las catedrales, explica La Chica, “son edificios vivos que se van reconstruyendo a lo largo del tiempo”. Monumentos que se hacen “para siempre” pero que requieren una constante renovación porque “ningún material es eterno, ni siquiera la piedra”. Volver a ver en todo su esplendor a Notre Dame, después del incendio sufrido llevará años, pero es posible. “La reconstrucción de Notre Dame hay que hacerla ya”, subraya el arquitecto, que sostiene que “quizás Notre Dame sea la catedral más importante de Europa” y que “como símbolo hay que reconstruirla con urgencia”.

Una renovación que debería ser “lo más fidedigna posible” pero que, probablemente “no será absolutamente igual”. Tampoco debería preocupar en exceso este aspecto, ya que, La Chica recuerda que estos templos “tampoco son exactamente iguales desde su comienzo”. “Ese edificio no es el mismo que se empezó a construir”, matiza, haciendo referencia al hecho de que, en general, todas las catedrales han sido muy elaboradas y “se han reconstruido a lo largo de los siglos, porque ha habido accidentes de todo tipo, como guerras...”. Esto afecta especialmente a las góticas, tal y como subraya La Chica, porque “son más sensibles a estos peligros, por la esbeltez de sus elementos portantes”.

En el caso de Notre Dame, el arquitecto explica que al tratarse de “una catástrofe de orden mayor”, habrá “una renovación completa” y los cambios podrían ser “en algunos casos significantes”. Lo lógico, según considera, sería que en la reconstrucción de las cubiertas de la Catedral de Notre Dame se incorporaran sistemas contra incendios que en estos edificios, por su antigüedad, no existen, y que las estructuras “deberían pensarse con tratamientos innífugos”.

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