La gripe aviar ya preocupa en el mar: "Es plausible que llegue a delfines"
Un equipo de investigadores encuentra indicios de la presencia de este patógeno por el contacto con aves en la superficie marina
Un delfín gigante queda varado durante horas en la playa de Benalmádena
El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), con sede en Málaga, ha determinado en un nuevo estudio la posibilidad de que el virus de la gripe aviar altamente patógena en su subtipo H5N1 esté presente en delfines, marsopas y ballenas. Las conclusiones llegan después de un análisis exhaustivo de las mutaciones asociadas a la adaptación en cetáceos y al conocer antecedentes en estas especies en otras partes del mundo, que trasladan indicios no solo de que "sea plausible", sino también "un problema peculiarmente peligroso" en función de su alcance.
"Ahora mismo no sabemos la magnitud del peligro y si realmente no representa algún peligro para los humanos. Puede darse en cualquier mamífero marino, pero no hay que alertarse, esta situación nos llama a investigar por precaución y conocimiento científico. Lo que sí está claro es que se han dado ya casos masivos de afectaciones en otras partes del mundo, con mortandades muy grandes, por ejemplo, en el zorro de ártico y en cetáceos", destaca a este periódico uno de los investigadores del estudio del IEO, José Carlos Báez.
El informe en cuestión, titulado Preocupación por la Propagación de la Gripe Aviar Altamente Patógena en Cetáceos y publicado en la revista científica Viruses, ha sido elaborado por Báez y por sus compañeras, Carolina Johnstone y Teresa Pérez-Sánchez (autora principal). El conjunto revisa por primera vez de forma global todos los casos desde librerías de secuenciación (colecciones de fragmentos de ADN o ARN) para establecer "la equivalencia" entre el virus de la influenza A y el hospedador (en este caso cetáceos), desde la década de 1970 hasta la actualidad. Ello supone el "paso previo" necesario a la monitorización de ejemplares, de cara a conocer el nivel de afección en la región mediterránea.
En concreto, el equipo analizó 21 aislados virales obtenidos de cetáceos y buscó 40 marcadores moleculares relacionados con la adaptación del virus a mamíferos definidos por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Finalmente, los resultados esclarecen varias mutaciones clave en proteínas virales implicadas en la entrada en las células y la replicación del virus, como la hemaglutinina (HA), la proteína PB2 de la polimerasa y la nucleoproteína (NP).
"El virus tiene una llave que encaja dentro de las cerraduras, es decir, con las células de los delfines y eso es lo que se ha comprobado. Ahora habría que buscar el virus. Tenemos la evidencia de que es un mecanismo plausible de que suceda y puede darse en nuestro entorno, también como una vía de transmisión", explica el experto, quien, por otra parte, señala la presencia del patógeno por varias causas, entre ellas, la más probable por "contacto habitual" con las aves en la superficie del mar.
Existe "una asociación" entre bancos de peces que atraen a depredadores como los delfines y además a los pájaros. "Siempre están en conjunto. Donde hay delfines las aves van detrás, por si se levantan pequeños peces. Si durante esa interacción el ave defeca, el virus ya está en el agua", indaga Báez.
Peligros para los cetáceos y otros mamíferos
Que la gripe aviar llegue a los cetáceos "es complicado". Sin embargo, si se llega a producir y "se habitúa" en el delfín u otra especie similar, significaría que de ahí podría acomodarse en "más mamíferos". "Ha habido casos de infecciones en humanos, lo que aún no ha ocurrido es de humano a humano".
Según determinan los expertos del estudio, los virus alcanzan una tasa de mutación muy alta al no tener un sistema de reparación "como en el caso de nuestras células". Es por ello que muestran fallos en las réplicas sin ser algo perjudicial para ellos, sino beneficioso, ya que una vez dentro de un hospedador pueden saltar a otros, si se ha habituado y mutado. Un ejemplo es la gripe común, que requiere la modificación de la vacuna anualmente para que esta siga siendo efectiva.
En el caso de los delfines y otros cetáceos, se establece la posibilidad de que alberguen este patógeno al existir casos en especies similares. Estos han sido documentados por la comunidad científica, a través de la Iniciativa Internacional para Compartir Datos Genómicos del Virus de la gripe y del SARS-CoV-2 (Gisaid) y de las Administraciones de países de Europa (por ejemplo, el Reino Unido), Norteamérica (EEUU o Canadá), o Sudamérica (Chile). De esta forma, los mismos coinciden en su presencia en estas regiones y en el Ártico. Especialmente en aquellas de la familia Delphinidae y Phocoenidae, como el delfín mular (Tursiops truncatus), el delfín común (Delphinus delphis), la marsopa común (Phocoena phocoena) o la marsopa espinosa (Phocoena spinipinnis).
"No hemos calculado lo probable es que esté aquí, dependerá también de los casos de aves enfermas. En el hemisferio sur el estado de la epidemia es más preocupante", aclara Báez.
Ante los resultados obtenidos, el conjunto de investigadores considera que "habría que extremar los mecanismos de monitorización" al tratarse de "una cuestión salud pública". "Este es el paso obvio y evidente, que se haga en el mar igual que en la tierra. Lo único que nos falta es financiación para recopilar las muestras y hacer los análisis que son costosos en laboratorios especializados de máxima seguridad para que el virus no escape", concluye.
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