El Hospital Clínico de Málaga cumple 30 años El Clínico, un hospital con alma

  • El centro hará actos hasta mayo, cuando se cumplen 30 años de su apertura

  • Profesionales destacan el equipo humano que lo ha convertido en referencia asistencial

Hospital Clínico de Málaga. Hospital Clínico de Málaga.

Hospital Clínico de Málaga. / Javier Albiñana

Cuando el Clínico abrió hace casi 30 años, Teatinos no existía; ni había scanners, ni resonancias magnéticas y muy pocas mujeres entraban en el quirófano como cirujanas. Tres décadas después ha cambiado la barriada, la medicina, la situación de la mujer y el hospital. El centro sanitario se prepara para celebrar sus 30 años, que se cumplen en mayo. Los testimonios de sus profesionales reflejan el orgullo de pertenecer a un hospital que arrancó siendo poco más que un comarcal y se ha convertido en un auténtico referente en muchas especialidades.

“Teatinos no existía, era un descampado. Sólo estaba la Facultad de Medicina y el hospital”, recuerda el jefe de Oncología, Emilio Alba, que es uno de los pocos facultativos que estuvo en la apertura y que aún sigue trabajando en el centro sanitario. Muchos ya se han jubilado. “Yo recuerdo que alrededor había olivos y campo”, comenta Francisco Reigal, enfermero de Urgencias desde entonces. 

Juana Fernández, enfermera de Medicina Interna, también vivió aquella etapa histórica. Venía del Civil, que fue el germen del Clínico. “Casi toda la plantilla era muy joven y teníamos muchas ganas. La puesta en marcha supuso un gran esfuerzo, pero la sensación de equipo nos podía. Yo lo recuerdo con mucho cariño. Había mucho compañerismo, quizás porque veníamos de un hospital pequeño, y ese espíritu se ha mantenido. El Clínico no es un hospital frío”, asegura.

Esa misma sensación tiene Alba: “Nació como un hospitalito y ahora es un gran hospital. Pero ha heredado un ambiente amigable. Es un hospital con alma”.

La cirujana Concepción Soler, ya jubilada del Clínico, fue de las primeras mujeres en atreverse a operar. También venía del Civil. Recuerda que en aquellos inicios no había tantos medios diagnósticos. “Tenías que apañarte con una simple placa, tu sapiencia y con compartirlo y debatirlo con los compañeros”, explica. Llegó a dirigir la Unidad de Mama del hospital y a lo largo de sus años de ejercicio profesional intervino a miles de pacientes. Cuenta que cuando empezó, apenas había mujeres en las guardias. En cambio, en los últimos años, muchos quirófanos eran ya “totalmente femeninos”.

Una operación de corazón. Una operación de corazón.

Una operación de corazón.

El oncólogo Lorenzo Alonso valora la simbiosis que se produjo entre el personal del Hospital Civil –del que procedía– y los profesores de la Facultad de Medicina. “Además, el personal no facultativo del Civil, entre los que había celadores, auxiliares y enfermeros, aportó un gran poso de experiencia”, resalta.

El hospital –que en la actualidad tiene más de 3.500 trabajadores–abrió en mayo de 1989. Para celebrarlo, en los próximos meses organizará diferentes actos. Alba recuerda que poco después de echar a andar, hacia finales de aquel año, se produjeron las inundaciones. “Como el hospital estaba en alto, quedamos cercados por el agua”, relata. Así que el entonces gerente, Gonzalo Cisneros, no lo dudó: prohibió a la cafetería del hospital que vendiera al público. Como no se sabía cuando podía durar el aislamiento, todos los alimentos quedaron a partir de ese momento a disposición únicamente de los enfermos.

A lo largo de estas tres décadas, el hospital se ha transformado en forma y fondo. El edificio ha sufrido reformas diseñadas para ganar espacio. Se remodelaron las torres, se comió terreno al patio central y se ampliaron las Urgencias. Todo para responder a la creciente demanda asistencial, ya que el Clínico atiende a la población de la parte occidental de la provincia que es la que más ha crecido. Reigal pone como ejemplo que cuando comenzó, el hospital apenas atendía unas 200 urgencias diarias. En la actualidad, esa actividad se ha triplicado.

Teatinos no existía cuando abrió el Clínico; ni había scanners ni resonancias magnéticas

Pero también ha cambiado el fondo: la cirugía, las técnicas, la enfermería, los tratamientos... Todo. En parte, por la evolución lógica de la sanidad. Pero también en gran medida, por el afán de los profesionales de poner cada avance a disposición de sus pacientes. Tiene servicios de mucho prestigio y excelentes resultados. Sus profesionales han sabido colocar al Clínico en la vanguardia, a pesar de no ser un hospital de tercer nivel. Incluso, en la última década, contra viento, marea y recortes, se las han apañado para desarrollar una actividad investigadora que ya beneficia a los pacientes, con tratamientos más certeros y eficaces.

Y en todos estos años, también la enfermería se ha empoderado. Fernández destaca que de ser un trabajo muy supeditado al médico, ha pasado a ser una labor más reconocida por sí misma. Ella se dedica a poner vías especiales a determinados pacientes y se enorgullece de formar parte la primera unidad de Andalucía dedicada a esta técnica.

Investigadores y directivos del hospital. Investigadores y directivos del hospital.

Investigadores y directivos del hospital.

Muchos profesionales comparten ese orgullo de hacer procedimientos novedosos y de iniciar caminos en beneficio de sus pacientes. Como el Área del Corazón del hospital, que opera ciertos casos a través de pequeñas incisiones y sin abrir el esternón. O la Unidad de Angiología y Cirugía Vascular, que ya repara el 90% de los aneurismas de aorta también sin abrir al paciente. O la de Endocrinología, que tiene una potente actividad investigadora, además de la asistencial. O la consulta de Acondroplasia, la primera del país en tratar el problema del enanismo. O la de Oncología, que compite con excelentes resultados con hospitales del resto de España de primer nivel.

Esta especialidad, como todas, han cambiado. “Los enfermos de cáncer viven muchísimo más y, los que no se curan, viven muchísimo mejor. Me da alegría pensar que dentro de 30 años, esta enfermedad pueda ser vencida”, reflexiona Alba. El Clínico y sus más de 3.500 profesionales trabajan día a día justamente para eso, para derrotar las enfermedades y velar por los pacientes. Cada categoría desde su función. Lo han hecho durante los últimos 30 años. Muchos de los que abrieron el hospital ya están jubilados. Otros de aquellas plantillas iniciales están a punto de cerrar el ciclo de su vida profesional. No todos caben en este reportaje, pero de todos es el mérito de lo que ha llegado a ser el Hospital Clínico.

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