José María Losantos. Presidente del Consejo Regulador D. O. Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga “Las bodegas de Málaga podemos estar en una carta de vinos de calidad”

  • Losantos acaba de ser reelegido presidente del Consejo Regulador y ve necesario cambiar el chip en la hostelería local para apoyar los vinos de la provincia

  •  La pandemia frena el 90% de la actividad

José María Losantos posa en su bodega. José María Losantos posa en su bodega.

José María Losantos posa en su bodega.

José María Losantos ha sido reelegido presidente del Consejo Regulador de las Denominaciones de Origen Málaga, Sierras de Málaga y Pasas de Málaga para los próximos cuatro años.

Es uno de los mayores expertos vinícolas en la provincia y el propietario de la bodega Doña Felisa en Ronda.

–¿Qué objetivos se marca para estos próximos cuatro años?

–Un cambio que se producirá en breve es el de un nuevo reglamento que permite que toda la provincia de Málaga esté dentro de la denominación de origen, mientras que antes solo había cinco zonas. Así tendremos más hectáreas y más pueblos dentro de las denominaciones. En el anterior mandato hemos conseguido entrar en la junta directiva del Consejo Regulador de Denominaciones de España, hicimos un congreso de vinos andaluces con otros consejos reguladores de la comunidad, cambiamos el reglamento de graneles para que todo lo que se produzca en la provincia se embotelle dentro de la denominación de origen, creando así más valor añadido para el producto. Destacaría que hemos vuelto a poner al Consejo como institución en el sector. Málaga había decaído por la falta de ventas. La entrada de Sierras de Málaga [la denominación de tintos, blancos y rosados] lo relanzó y nos puso otra vez en el mercado.

–¿Cuántas bodegas hay ahora inscritas?

–Precisamente este pasado lunes aprobamos la entrada de una bodega más. Ahora somos 46.

–La mayoría son pequeñas o medianas. Les falta la dimensión que pueden tener en Rioja o Ribera del Duero.

–Málaga ya fue como La Rioja en el siglo XIX cuando teníamos 120.000 hectáreas plantadas. Ahora estamos en otro escenario. No nos tenemos que comparar con nadie porque la idiosincracia de Málaga y Sierras de Málaga es completamente diferente al resto de denominaciones de origen. Tenemos un camino que seguir. Tenemos un gran mercado en Málaga con el turismo que volverá a la normalidad. Tenemos que apoyar que haya una buena gastronomía y una buena enología para toda esa demanda que viene de fuera.

"En Ronda producimos 800.000 botellas de vino al año y en Málaga se venden 50 millones de botellas”

–Sin embargo, es difícil encontrar restaurantes en los que sirvan vino dulce, tinto, blanco o rosado de Málaga. De hecho hay camareros que ni saben que existe.

–Sí. No es fácil cambiar el chip. Hay mucha competencia con muchas denominaciones de origen de otras partes de España que venden en Málaga. Recuerdo que la Semana del Vino de Málaga la patrocinó hace unos años la denominación de origen Navarra. Hay muchos intereses. Málaga no tenía vinos tintos hasta hace poco y cada vez se van conociendo más, aunque cada hostelero tiene su porfolio hecho, sus costumbres y sus precios. Hay que añadir también que nuestra producción no es excesiva como para abaratar el precio e inundar el mercado. En Málaga se venden unas 50 millones de botellas de vino al año y toda la producción de la zona de Ronda con 24 bodegas es de 800.000 botellas al año. No podemos llegar a todos los sitios ni todos los sitios tienen la posibilidad de tener vinos de cierto precio. Eso hay que entenderlo y tenemos que seguir trabajando para convencer al hostelero de que con nuestros vinos también puede ganar dinero y que están ayudando al sector y a la gastronomía de la zona. Entiendo que el que viene de fuera a visitar Málaga quiere probar cosas de aquí. Yo no iría a París a pedir un Rioja. Hay que cambiar el chip y nosotros también tenemos que demostrar que somos merecedores de estar en una carta de vinos de calidad, compitiendo en igualdad de condiciones. Hay trabajo por hacer pero estamos en el buen camino.

–¿En qué situación económica están ahora las bodegas con la pandemia? ¿Están sufriendo mucho o la están sorteando bien?

–El 90% de la actividad se ha paralizado desde marzo porque nuestro cliente más importante es el canal de hostelería. Este año llevamos un déficit importantísimo. Eso va a suponer un terrible sacrificio para muchas bodegas, que quizás no puedan remontar en el corto plazo hasta las cifras anteriores a la pandemia. Hemos negociado con la Junta ayudas al sector, que se han transformado en subvenciones que se podrán dar hasta junio del año que viene aunque espero que puedan hacerse efectivas antes de Navidad para que las bodegas puedan cerrar el año mejor, recuperar gente y tener una actividad normal porque no hay que olvidar que acabamos de estar en vendimia. El campo no para, hemos tenido que recoger, vendimiar y asumir los gastos de todos los años. Por cierto, ha sido un gran año de vendimia.

José María Losantos. José María Losantos.

José María Losantos.

–¿Teme entonces que pueda haber cierres de bodegas o despidos?

–Hay muchas velocidades. Hay dos o tres bodegas grandes que han tenido que recurrir a Ertes o a reducción de plantilla. Hay gente que le ha pillado más consolidado y otras bodegas que empezaban o llevaban pocos años están sufriendo más. Quiero creer que esto pasará en unos meses, que el turismo volverá de cara a Semana Santa y el verano. Ojalá se consiga cuanto antes, sobre todo ahora con el anuncio de la vacuna, porque todo el mundo quiere volver, salir y consumir. Si las subvenciones llegan pueden poner las cosas algo más favorables para no tener que cerrar, no haya despidos o Ertes.

–Este año el consumo en los hogares en Navidad parece que también se frenará.

–No van a ser una Navidades normales, aunque no se pueden hacer muchas previsiones porque esto cambia por días.

–¿Están logrando mantener el nivel de exportaciones?

–Siguen prácticamente como estaban. Los aranceles de EEUU no nos afectaron tanto por la graduación, pero nuestra producción se basa más en el consumo provincial y autonómico. Seguimos exportando, pero las cantidades no son importantes.

"No confío mucho en que Biden quite los aranceles. El trabajo sucio lo hizo Trump y hay que negociar”

–¿Cree que la llegada de Biden puede dar más aire?

–No lo sé. No confío mucho. Son hechos consumados. El trabajo sucio se lo ha hecho Trump y quizás ahora le interese mantenerlo. Espero que no, que negocie y que sea de otra forma. Habrá que ver qué y cómo se negocia con Europa pero está claro que no va a ser algo a corto plazo.

–¿Cómo está el mercado de la pasa de Málaga?

–Tienen su mercado, pero es cierto que han bajado. Hay una pasa sin pepita procedente de Grecia, Italia o EEUU que es menos sabrosa y con menos calidad que la nuestra, pero que está siendo bien apreciada por la hostelería. Pero el problema de la pasa es más profundo, porque falta un relevo generacional en las fincas. Se está perdiendo porque es un trabajo difícil, duro y no excesivamente bien pagado. Ahora con el Sipam [un premio de la Unesco a la forma de elaboración de las pasas] se le puede dar un empuje. Estamos haciendo nuevos diseños de paquetes, para venderlas en pequeñas cantidades y ponerlas más en valor.

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