Málaga-Aragón-Santander-Cádiz: las escalas del viaje carnavalero

Si la comparsa Los Apóstoles nos trae las reminiscencias de la amistad entre David Santiago y Juan Carlos Aragón, Manolín Santander participa en la autoría musical de Marbella, lo cual vuelve a conectar los carnavales del Cervantes y el Falla

Málaga, una religión que se explica cantando

Los Apostoles
Los Apostoles / Mauri Conde
José Malo

03 de febrero 2026 - 18:54

La relación Málaga-Cádiz suscita reacciones diversas en el mundo del Carnaval. Los que no ocultan su preferencia por el Falla. Los que creen que no hay nada que envidiarle. Los que conviven con normalidad entre uno y otro porque no hay necesidad de elegir. El crisol de miradas provoca debates enardecidos, pero no deja de ser una simbiosis real y lógica. El puente que Er Dito y la comparsa de Marbella tendieron anoche hacia la Tacita de Plata lo volvió a evidenciar.

“Los Apóstoles son una copia de Los Peregrinos”. Es un comentario que se ha oído estos días en el mundillo. Pero es que David Santiago no es solo el niño de Ana. Es también el ‘primo’ de Juan Carlos Aragón. La relación estrecha que mantuvo con el poeta inmortal siempre ha sido una textura presente en la forma de pensar y de escribir del comparsista malagueño. Que fueran almas gemelas carnavaleras supone indisolublemente que las creaciones de Er Dito conecten esencialmente con las del malogrado profesor.

Siempre ha habido y habrá alma del Capitán en las comparsas de David Santiago Velasco. Eran tan buenos amigos porque conectaban social, política y existencialmente. Como si Sócrates y Platón hubieran coincidido en los ensayos. A la inversa, también se puede decir que en los repertorios de Juan Carlos Aragón se podía reconocer la manera de pensar y de sentir de David Santiago.

Aunque el autor malagueño siempre dejó más para la intimidad su relación con el filósofo gaditano, en 2017 la comparsa Los Reyes, primer premio aquel año y despedida de David Santiago hasta que decidió regresar en el pasado Carnaval, sumó al Capitán Veneno en su autoría de música. Concretamente, en la melodía de un pasodoble que quedó en el recuerdo de numerosos aficionados a la fiesta.

Marbella, entre dos carnavales

La comparsa de Marbella, haciendo honor al mapa, ha estado históricamente dividida entre los carnavales de Cádiz y Málaga. Comoquiera que el concurso les ha deparado más alegrías en el Falla que en el Cervantes, no han podido evitar tener un poquito más de inclinación por la inspiración en la Tacita de Plata.

Este año, con el grupo aún terminando de redefinirse después de un tiempo de separación y cambios en la cúpula, han ido un paso más allá tras sumar Nono Quiñones a la dirección musical a Manolín Santander, reconocido autor y componente en Cádiz, amén de hijo de Manolo Santander, chirigotero de postín y responsable del himno oficioso del Falla (“Me han dicho que el amarillo”).

En los años 90, como precisa David Delfín, la enciclopedia del Carnaval doméstico, muchas agrupaciones recurrieron a poetas de Cádiz para que les crearan la estructura de pasodoble o cuplé. Una tendencia que ocasionalmente ha tenido lugar en varios grupos (como Ronda, cuya tesitura identitaria ha sido similar a la del Marbella). Sin embargo, la involucración de Manolín Santander, que también ha participado en la elaboración de alguna letra, supone la apuesta más ambiciosa que se recuerda, al menos entre las agrupaciones de referencia, por un afamado creador gaditano (Nono Quiñones es el artífice del popurrí).

Aunque en algunos ámbitos del Carnaval malagueño sigue siendo un tabú hablar de Cádiz, las relaciones entre grupos y componentes es cada vez más estrecha, incluso laboralmente. Y esa fusión está trazando nuevos caminos en la manera de componer y su asesoramiento.

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